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Por Liliana
Franco - Cada vez
que el presidente Mauricio Macri viaja
al exterior, recibe de los principales mandatarios del mundo frases de apoyo,
de reconocimiento que en muchos casos no se limitan a una cortesía, sino que se
traducen en hechos. El más notable: Argentina no hubiera podido recibir más de
50.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional sin la
intervención de Estados Unidos y encima con una flexibilidad en la aplicación
de la ayuda que hasta contradice los estatutos del organismo. Y este inédito
respaldo fue avalado por las grandes potencias como China o Francia, entre
otros.
Macri siempre se
pronunció a favor de una apertura de la economía argentina. Sus allegados dicen
que está convencido de que el país no tiene destino si no se integra a las
grandes corrientes del comercio y la inversión internacional.
Por esta razón
incorporó desde el comienzo de su gestión al equipo de Gobierno y bajo su ala,
a Horacio Reyser, un hombre con amplia experiencia en los negocios
internacionales que fuera socio del mayor fondo de inversiones en
Latinoamérica, Southern Cross. De bajo perfil, tuvo despacho en la Casa Rosada.
Es quien acompaña a Macri cada vez que se acerca al país un potencial inversor
extranjero de importancia.
No del todo
conforme con el desempeño de Susana Malcorra, la anterior canciller, en la
captación de inversiones extranjeras, Macri dispuso el traslado de Reyser al
Ministerio de Relaciones Exteriores según se comentó en la Casa Rosada. Al
frente de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales de la
Cancillería, Reyser comanda la negociación por la Argentina para el acuerdo de
libre comercio entre el Mercosur y
la Unión Europea.
Macri cree que la
Argentina necesita proyectarse al mundo para crecer, afirman en su entorno. Por
esta razón es que una de las actividades que más lo entusiasma son las mesas de
competitividad a las que asiste y personalmente puntea en un cuaderno los
grados de avance. No es casual que el primer mandatario señale como uno de sus
mayores logros, el acuerdo logrado en el sector energético para el desarrollo
del yacimiento de Vaca Muerta, entre trabajadores, empresarios y el Gobierno
nacional y provincial.
La firma del
acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur constituye para el gobierno de
Macri un hito equiparable, salvando las distancias, a la organización de la
reunión del G-20 en Buenos Aires.
“Sin Mauricio Macri
no había acuerdo” señaló el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, a
Ámbito Financiero, destacando el rol del primer mandatario argentino en el
logro del entendimiento.
El acuerdo reviste
importancia en momentos en que el mundo se encuentra envuelto en una profunda
discusión sobre el comercio internacional. En tal sentido, Ámbito Financiero
tuvo acceso a una carta que enviaron mandatarios del viejo continente a
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en reconocimiento por
sus esfuerzos para avanzar en el acuerdo con el Mercosur, en un contexto en el
que “la creciente amenaza del proteccionismo” tiende a “debilitar el sistema de
intercambio basado en las reglas del multilateralismo y socava el sistema de
cooperación internacional que necesitamos preservar”.
La carta, fechada
el 20 de junio pasado fue firmada por primeros mandatarios de naciones
europeas: Angela Merkel (Alemania), Pedro Sánchez (España), Andrej Babiš
(república Checa), Krišjānis Kariņš (Letonia), Mark Rutte (Países Bajos),
Antonio Costa (Portugal) y Stefan Löfven (Suecia). Allí se señala que “tenemos
una oportunidad histórica y estratégica de cerrar el acuerdo más importante de
la Unión Europea y el Mercosur mandando un fuerte mensaje de que el comercio
internacional es de beneficio mutuo basado en el diálogo, la cooperación y
reglas justas”.
Más aún, en otro
párrafo se señala que “Nos encontramos en una encrucijada. “La Unión Europea no
puede darse el lujo de dar paso a argumentos populistas y proteccionistas sobre
la política comercial”.
Por su parte,
Reyser, en declaraciones a Ámbito Financiero, destacó que Macri, en su
condición de presidente pro tempore del Mercosur, “habló con los líderes
europeos sobre el final (de las negociaciones) y esto fue clave para que se
lograra el acuerdo”.
En este contexto,
en la Casa Rosada no sorprendieron las declaraciones del precandidato Alberto
Fernández y de otros opositores en contra del acuerdo, al tiempo que advertían
las dificultades que tendría kirchnerismo para obtener apoyo internacional, si
volviera al poder. Así, la firma del tratado constituirá otro argumento de
campaña a los efectos de mostrar que el macrismo es un modelo abierto y que
priorizará la inserción al mundo, en contraste con lo que denominan “posturas
mezquinas” de la oposición.
En este sentido,
Sica calificó de “chicana política” a las declaraciones de Alberto Fernández en
contra del acuerdo. “El gobierno al que él perteneció quiso llevar adelante
este acuerdo, negoció en su momento en el gobierno de Kirchner, Cristina quiso
cerrarlo”, enfatizó el ministro. Al tiempo que destacó que se pudo lograr por
el trabajo de personal profesional que logró un acuerdo muy equilibrado, que
respeta las sensibilidades.
Volviendo a la
críticas de Fernández, el ministro de la Producción aseveró: “Me parece chicana
política propia de la ignorancia de no saber qué tiene que ver y qué se estaba
hablando en el acuerdo, o de aprovechar un oportunismo político; ellos fueron
incapaces de llevarlo adelante en 12 años y ahora critican al gobierno y al
presidente que se puso a la cabeza y lo logró”.
“Este acuerdo hay
que mirarlo como una política de Estado, es converger a altos estándares
institucionales. Es parte de los 10 puntos de consenso que planteó el
presidente Macri”, señaló a este medio el embajador Reyser. El funcionario
sostuvo que los argentinos tenemos que decidir “si queremos estar integrados al
mundo para que nuestra economía se pueda desarrollar recibiendo inversiones,
exportar y generar más empleo o si volvemos al pasado, a la vieja política
alineándonos con Chávez, Maduro y cerrándonos a las oportunidades que nos
brinda un mundo que se transforma velozmente”
Cómo sigue
Sica señaló que
“todo tema de la letra chica se va a terminar de afinar en los próximos quince
días”. Puntualizó que “el equipo de negociadores comandado por Horacio Reyser y
Marisa Bircher quedan ahora encargados junto con los equipos técnicos, de
terminar de cerrar el documento que está bastante consolidado y sólo quedan los
temas puntuales que se discutieron en los últimos tres días”. Explicó que este
documento primero se traduce, después lo protocolizarán y rubricarán los
presidentes o los cancilleres y luego empieza el trabajo de aprobación en los parlamentos.
Por su parte,
Reyser agregó que “lo que sigue es una revisión de todos los textos, es lo que
se llama legal scrubbing, es decir depuración legal. Los textos ya están todos
pero deben revisarse y traducirse a distintos idiomas. Es un proceso que puede
tomar entre 6 y 12 meses hasta la firma”.
“La única certeza
es que el acuerdo Mercosur-UE, una vez que entre en vigencia, no va a ser
neutral para la Argentina. Y sus efectos sobre el país dependerán de nuestras
propias acciones”, sostuvo en declaraciones a Ámbito Financiero, Leila Nazer,
exsubsecretaria de Comercio Exterior.
“En el plano
agroindustrial, va a ser crucial por ejemplo la distribución que se negocie
entre los países del Mercosur de las cuotas ofrecidas por la UE. Y en el plano
industrial, el Mercosur tiene hasta 15 años de plazo para completar la
desgravación arancelaria de sus sectores”, afirma Nazer.
La economista se
interroga si ¿es mucho o poco? Y considera que “la respuesta es incierta;
dependerá de nuestra capacidad de fortalecer nuestras industrias, reduciendo el
elevado “costo argentino”, aplicando políticas sectoriales eficaces para
desarrollar mayores capacidades productivas, promover la innovación e
incorporación de tecnología y lograr mayores niveles de competitividad internacional.
Este es el gran desafío que ya tenía la economía argentina y que el acuerdo con
la UE simplemente hace más evidente”.
Por el momento en
el Gobierno celebraran el haber cerrado un capítulo que llevó 20 años y la
oposición intentará instalar temores arraigados respecto a que “se inunde a la
Argentina de productos europeos”.
Lo cierto es que
ahora comienza otro camino (aunque mucho más corto) para lograr que este
acuerdo comience a ser efectivo.
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