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Por Yohay Elam - Cuando un frente comercial
(parcialmente) se calma, otro se abre, y el euro lo está aprendiendo de primera
mano. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su equipo han
estado considerando aranceles contra la UE, a los que acusan de subsidiar a
Airbus, el gigante de la aeronáutica europea, causando una ventaja injusta
sobre el rival estadounidense Boeing. El euro ha estado retrocediendo como
respuesta al anuncio.
Los
líderes de la UE están convocados otra vez en un intento de repartir los
mejores cargos. La canciller alemana, Angela Merkel, ha tratado de aprobar al
holandés de centro izquierda Frans Timmermans como presidente de la Comisión
Europea, pero sin éxito. La nominación del próximo presidente del Banco Central Europeo depende
de la repartición de los mejores puestos de trabajo, siendo el Presidente de la
CE el primero y el más importante.
Algunos
analistas especulan que si Merkel logra sacar adelante a Timmermans, el
presidente del BCE puede ser un francés como Benoît Cœuré o François
Villeroy de Galhau, ambos considerados moderados monetarios, lo que debilita a
la moneda común.
Además,
las ventas minoristas alemanas han caído un 0.6% en mayo, lo que se suma a la
presión a la baja del par.
En el
otro lado del Atlántico, el PMI manufacturero de ISM de EE.UU. llegó a 51.7
puntos en junio, por encima de las estimaciones, elevando las expectativas para
el importante informe de empleos NFP del
viernes. John Williams, presidente de la sucursal de la Reserva Federal en
Nueva York, hablará más tarde hoy y puede arrojar algo de luz sobre los
próximos movimientos del banco central.
¿La Fed solo
recortará las tasas de interés una vez? ¿O es el comienzo de un ciclo largo? Esa
es una pregunta con la que los mercados están lidiando. La tregua comercial
entre Estados Unidos y China ha reducido las posibilidades de un recorte de
tasas de 50 puntos básicos en julio.
Ante
la ausencia de publicaciones macroeconómicas críticas, la política sigue siendo
el centro de atención.
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