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La balanza comercial de la Argentina con Brasil mostró en junio un
virtual equilibrio, con un rojo de apenas u$s21 millones para el primer país.
No obstante, el dato se da en el contexto de una seria depresión
del comerciobilateral:
tanto las exportaciones como las importaciones entre los dos países vienen en
baja.
En cuanto a los resultados para la Argentina, es el segundo déficit que
se registra luego de 5 meses de superávit (debidos, principalmente, al derrumbe
de las importaciones post-devaluación).
Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior
de Brasil (MDIC), en el sexto mes del año, las exportaciones argentinas a
Brasil fueron de u$s828 millones, mientras que las importaciones provenientes
de Brasil alcanzaron u$s849 millones.
Los
primeros seis meses de 2019 cerraron con un superávit comercial acumulado de
u$s190 millones, que contrasta notablemente con el déficit de u$s3.689 millones
verificado en los primeros 6 meses de 2018 cuando en Argentina aún no había
pegado de lleno la recesión.
Particularmente, en junio las importaciones desde Brasil mostraron una
caída interanual de 45,5%, en línea con los que se venía verificando como
tendencia desde septiembre de 2018, señala la consultora ABECEB.
Los mayores retrocesos se focalizaron en: automóviles de pasajeros,
vehículos de carga, autopartes, laminados planos de hierro/acero, soja en
grano, tractores, máquinas y aparatos para terraplenes (entre otros), indicó el
MDIC. Es de destacar que las importaciones brasileñas desde Argentina cayeron
en mayor medida que las originadas desde el Mercosur.
En
cuanto a las exportaciones argentinas a Brasil que venían creciendo a tasas
interesantes desde mediados de 2019 (con la sola excepción de febrero pasado),
mostraron en junio una caída interanual de 19,7%, afectadas en buena medida por la elevada
base de comparación que representó junio de 2018 (cuando las exportaciones
habían crecido 23.6%).
A nivel de productos, las reducciones en las ventas externas durante
junio de 2019, se concentraron en automóviles de pasajeros, vehículos de carga,
trigo en grano, polímeros plásticos, autopartes, combustible, leche y crema de
leche, entre otros.
"La retracción observada en el comercio bilateral
entre ambas economías no sorprende. En efecto, ambos países atraviesan un contexto
de debilidad económica", comentan desde ABECEB.
Mientras que Brasil la actividad está prácticamente estancada y se
continúan revisando las proyecciones de crecimiento para este año, en la
Argentina la actividad parece haber tocado piso (lo que augura que la caída de
las importaciones comenzaría a moderarse en adelante) pero no se avizoran aún
señales contundentes de haber comenzado la fase de recuperación.
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