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Por Carlos Burgueño - Christine Lagarde le
dio ayer el último aporte clave al Gobierno de Mauricio Macri, a horas de
dejar la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI). La misión técnica
dio por cumplidas en tiempo y forma (pero con algunas críticas habituales) las
metas del segundo trimestre, con lo cual se liberarán en las próximas horas
unos u$s5.500 millones correspondientes al segundo desembolso del año dentro
del acuerdo stand by. La propia Lagarde pidió personalmente al board del FMI
que acelere el tratamiento de esta aprobación y liquidación, para poder dejar
su puesto de directora gerente del Fondo con la tranquilidad del deber
cumplido. Al menos con Argentina. El gesto de Lagarde no es menor: con esto, el
Gobierno de Mauricio Macri se garantizará el financiamiento para dos metas
divisorias de aguas para terminar bien la gestión que culmina en diciembre de
2019 (se sabrá luego si es la primera o la única).
La actividad estará parada hoy en los Estados
Unidos por el Día de la Independencia, pero se espera que mañana ya se dé a
conocer la decisión del board del FMI de liberar el dinero para la Argentina.
De esta manera, el Ministerio de Hacienda y el Banco Central tendrán los fondos
suficientes para poder cumplir con los pagos de vencimientos de deudas hasta
fin de año, con lo cual, formalmente, Argentina no entrará en default este año.
El segundo objetivo para el uso de los u$s5.500 millones es reforzar los fondos
disponibles y habilitados por el FMI en el último fin de semana de abril
pasado, para poder combatir eventuales corridas cambiarias a favor del dólar y
contra el peso. El FMI había aprobado el eventual uso de hasta u$s9.600
millones para estos fines, pasando por alto la propia carta orgánica del fondo
donde explícitamente prohíbe este tipo de acciones. La primicia de la
liberalización del segundo desembolso se la dio la propia Christine Lagarde
personalmente a Mauricio Macri, cuando ambos se encontraron en la cumbre del
G-20 el último fin de semana en Osaka, Japón. No fue la única primicia que se
trajo del encuentro internacional el presidente argentino. Allí también Lagarde
le anunció que dejaría esta misma semana su cargo de directora gerente del FMI,
para enfocarse en un nuevo paso en su carrera: dirigir el Banco Central Europeo
(BCE).
Más allá de críticas puntuales y clásicas, el
FMI no puso reparos en habilitar los aproximadamente u$s5.500 millones para el
segundo desembolso del año. Según el escrito que presentó el titular del caso
argentino, el italiano Roberto Cardarelli, los números de la Argentina desde
abril a junio fueron lo suficientemente sólidos como para que no haya problemas
para que el stand by continúe vigente. El primer adelanto de la buena noticia
se lo había dado Lagarde al titular del Banco Central, Guido Sandleris, en un
encuentro que ambos mantuvieron también en Japón, pero en Fukuoka, el 10 de
junio pasado durante la cumbre de presidentes de bancos centrales. Allí,
Lagarde le anunció al funcionario argentino que el dinero estaría disponible y
que sólo habría menciones marginales sobre la marcha del stand by. Y, lo más
importante en la reunión, se ratificó la autorización para que continúe el plan
de utilización de los dólares del FMI para combatir eventuales corridas contra
el dólar. En este sentido, uno de los puntos que más entusiasmó a Lagarde es
que aún no se hizo uso de un solo dólar; cuenta que ya lleva cinco semanas y
media. Ambos coincidieron en que con sólo con la amenaza de la posibilidad de
intervención, el mercado se tranquilizó.
El dinero del desembolso de los u$s5.500
millones se efectivizaría esta misma semana; o, a más tardar, la próxima. El
FMI ya había liberado el primer desembolso del año en abril pasado, autorizando
el giro de unos u$s10.800 millones. Cuando se confirme el desembolso pactado
para fin de junio comienzo de julio, el FMI habrá enviado ya al país desde
junio del año pasado unos u$s44.700 millones. Restarían para completar el
acuerdo unos u$s12.700 millones que, si se aprueban las futuras revisiones,
ingresarían antes de fin de año, completando los u$s56.300 millones del total
del stand by firmado con el organismo en 2018. El desagregado incluye unos
u$s15.000 millones en junio de 2018, u$s5.031 millones en octubre y u$s7.619 en
diciembre de ese año. En lo que va de 2019 fueron girados u$s10.870 millones en
abril. En teoría, aun utilizando los u$s6.000 millones pactados con el FMI para
contener el dólar, al Gobierno le sobraría el dinero para cerrar sus
obligaciones financieras hasta el primer semestre del próximo año. Será tarea
de la futura gestión renegociar, o no, el acuerdo firmado en junio pasado
(ampliado y modificado en septiembre de 2018), para eventualmente conseguir
otros u$s10.000 millones y cerrar todo 2020.
Además de los desembolsos, se avaló desde
Osaka la posibilidad de continuar con el pacto de caballeros entre el Gobierno
argentino y el FMI, de utilizar hasta u$s6.000 millones bajo los parámetros
acordados. Esto es, no liquidar más de u$s250 millones diarios y que no se
perfore el techo pétreo de $51,45. En este punto, los argumentos de Sandleris
son sólidos. Hasta ayer, el dólar en franca devaluación contra el peso y sin
que se produzcan corridas ni que se amenace contra la estabilidad cambiaria
general. Y, lo más importante, sin que se utilice un solo dólar de los u$s250 diarios.
“Ganamos la mitad del camino hasta las elecciones”, hablan, enfervorizados, los
funcionarios argentinos analizando la marcha del ascenso de Macri en las
encuestas (al menos las contratadas por el Gobierno) al ritmo de la baja de la
cotización del dólar.
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