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Por Miguel Boggiano - El 15 de enero de este
año, escribí en Ámbito una nota titulada “Euforia
pasajera en los bonos de Argentina” . En aquel entonces el
riesgo país estaba en los 670 puntos aunque ya había estado en 800 en
diciembre. ¿Cuál fue el motivo de aquella caída del riesgo país? En ese
entonces tuvo que ver con la fuerte recuperación de la bolsa de
los EEUU motivada por un cambio de discurso por parte de la Reserva Federal. ¿Qué
podemos decir de hoy? ¿Es realmente muy distinto?
Muchos dirán que la caída del riesgo país
desde los 1000 puntos hasta los 800 tiene que ver con la mejora en las
perspectivas de reelección de Mauricio Macri.Eso sería cierto pero
incompleto: también está jugando a favor la sensación de euforia de los
mercados internacionales ante una nueva e inminente baja de tasas por parte de
la Reserva Federal. Y es exactamente este el punto que creo que se está
leyendo de manera equivocada.
Que la Reserva Federal esté preparada para
bajar las tasas de interés debería ser considerada una mala noticia, a la luz
de las últimas tres recesiones estadounidenses que se produjeron en los últimos
30 años:
Uno de los indicadores clave que ha sido
perfecto predictor de recesiones en los Estados Unidos es la llamada “curva de
rendimientos”. Se habla de inversión de esta curva cuando las tasas anualizadas
a corto plazo son mayores que las tasas anualizadas a largo plazo.
Esto se visualiza típicamente graficando la
diferencia entre un rendimiento y otro. Cuando la diferencia es negativa, lo
que sucede es que el rendimiento a tres meses anualizado supera al rendimiento
a diez años anualizado. Esto es justamente lo que está pasando ahora y lo que
pasó previo a las últimas tres recesiones.
Es decir que el frente externo, más temprano
que tarde, se volverá adverso para la economía global, incluyendo a Emergentes
y a la Argentina.
Pero además, ¿justifica una eventual
reelección de Mauricio Macri una mejora en los precios de los activos
argentinos? Muchos responderán que esto simplemente quiere decir que el mercado
prefiere cualquier cosa antes que al kirchnerismo. Pero, ¿podemos saber si
los activos argentinos ya reflejan hoy una eventual reelección de Macri?
El Merval en dólares está en los mismos
niveles de fines de enero de este año. En enero los problemas no estaban
encaminados hacia una solución y ahora tampoco lo están. Hoy la economía está
anestesiada por un dólar contenido gracias a la asistencia extraordinaria del
FMI y por el aporte de dólares del campo que ya se acerca a su fin. El BCRA vuelve a bajar
lentamente las tasas y probablemente tenga que volver a subirlas si el dólar
vuelve a despertarse. Sin embargo, la bola de nieve de las Leliqs sigue
creciendo.
Para desarmar el problema de las Leliqs, la
gente tiene que desear tener más pesos en su poder. Esto es lo que técnicamente
se conoce como un aumento de la demanda de dinero. No queda claro por el
momento por qué debería suceder esto.
¿Por qué nos concentramos solamente en el
problema de las Leliqs? Porque se deberá hacer algo con ellas si realmente se
quiere que la economía se ponga en movimiento de forma sostenible. Es un
problema demasiado grande como para barrerlo debajo de la alfombra. Y de hecho
ese problema crece semana a semana.
Si no se resuelve este problema, no habrá
manera de conseguir que la inflación baje en serio en la Argentina. Y si
tenemos inflación, tendremos caída del salario real y del consumo, luchas
interminables en paritarias y tantos otros males que se repiten hace décadas en
las portadas de todos nuestros diarios.
¿Qué hacer? Lo único que ha cambiado es el
humor del mundo financiero. Y en los momentos de euforia, lo más sabio es
vender. Hoy no es una excepción.
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