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Un informe del Instituto de Investigaciones
Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba prevé
un escenario económico positivo hacia fin de año, debido a la
convergencia de una serie de factores, entre los que se pueden enumerar
la estabilidad cambiaria, una desaceleración de la inflación, la
paulatina recuperación del salario por los acuerdos paritarios, más
las exportaciones sostenidas por el importante desempeño del agro.
El estudio resaltó que en un contexto de una
política fiscal encaminada a lograr el equilibrio fiscal primario y
una política monetaria muy restrictiva que sientan las bases para reducir la
inflación, "la estabilidad cambiaria de mayo y junio
ha contribuido a la reducción de la inflación observada y esperada
para los próximos meses".
En efecto, según el último Relevamiento de
Expectativas de Mercado del Banco Central de la República Argentina, la
inflación para el mes de junio será de 2,6% y de 30% en los próximos 12
meses.
"Esta menor inflación, junto con
la actualización de salarios por paritarias y de la tracción que
brinda el excelente desempeño del agro, contribuyó a que la actividad
económica agregada presentara un crecimiento intermensual de 0,8% en
abril y mayo", subrayó el análisis de la Bolsa de Comercio de Córdoba.
Adicionalmente, el saldo de la balanza
comercial -diferencia entre exportaciones e importaciones- acumulado a
mayo fue de USD 1.373 millones, lo que revierte el saldo negativo de
USD 1.282 millones alcanzado en mayo del año pasado.
El informe advirtió que si bien los datos sugieren
que la economía se aleja del piso de la recesión,
la incertidumbre política típica del año electoral plantea
interrogantes sobre cómo será el segundo semestre.
"Debe agregarse el impacto del cambiante
contexto internacional, en medio de la disputa comercial entre Estados Unidos y
China, que no obstante luce un poco más favorable para la
Argentina dada la expectativa a la baja de las tasas de interés de la
Reserva Federal", precisó el Instituto de Investigaciones Económicas
de la entidad.
"Siendo que la principal caja de resonancia
del contexto político e internacional es el dólar, que la actividad
afiance su recuperación, mientras continúan corrigiéndose gran parte de los
desequilibrios macroeconómicos, dependerá de que continúe la estabilidad
cambiaria", consideró.
El informe destacó dos grandes fuentes de
oferta de dólares a lo largo de todo 2019: la venta de dólares por parte
del Tesoro pactada con el FMI y la liquidación de divisas del
sector agroexportador.
"Por ambos conceptos proyectamos como base
una oferta de 15 mil millones de dólares en lo que resta de 2019, que
podría aumentar hasta unos 18,5 mil millones si se incrementa el ritmo de
liquidación del agro", continuó.
En tanto, por el lado de
la demanda identificó tres factores clave que podrán
presionar las compras de divisas.
El primero es la demanda neta de turismo y
bienes y servicios no agro, que en base a los saldos mensuales observados en
meses recientes proyecta un valor de 3,8 mil millones de dólares en lo que
queda del año. El segundo factor tiene que ver con los vencimientos de
títulos de deuda del sector público en pesos en manos de privados
que podrían ser dolarizados, alcanzando un monto estimado de USD 3,3
mil millones al valor vigente del tipo de cambio y bajo supuestos muy
conservadores de rollover.
Si todos estos fondos se dolarizaran, la mayor
presión sobre el tipo de cambio se produciría en septiembre y
octubre, coincidiendo con los momentos previos a la primera vuelta de la
elección nacional. El estudio resumió que "considerando estas fuentes de
oferta y demanda de divisas, habría un margen de entre 8 y 12 mil
millones de dólares para cubrir aumentos adicionales de demanda de
dólares".
En una situación de estrés cambiario aún
mayor, el tercer factor clave que podría gatillar una demanda
adicional de dólares es la dolarización de las carteras de los agentes privados, la
que podrá provenir de fondos depositados a plazo fijo en pesos, que hoy
representan alrededor de 28,5 mil millones de dólares.
En síntesis, aún de continuar la fuerte
dolarización observada en los últimos meses, típica en períodos pre-eleccionarios,
la oferta esperada de dólares es suficiente para enfrentar eventuales
presiones de demanda fruto del contexto político. A su vez, esas tensiones
cambiarias serán menos probables a medida que se continúe reduciendo la
inflación y recuperando la actividad económica.
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