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Por Alejandro Colle - Una luz de alerta se
encendió en los tableros de comando de los inversores, en los principales
centros financieros del mundo. Desde la difusión de los datos de empleo en
Estados Unidos, que resultaron mejores a lo esperado, se abrió una polémica
entre los economistas y observadores del mercado respecto de la marcha de la
economía y las chances de que la Reserva Federal disponga o no una baja en la
tasa de los Fondos Federales.
Unos interpretan
que la mayor creación de trabajo conocida el viernes (30% mayor al promedio
móvil de 2019) fue una señal de que la economía norteamericana está
desempeñándose mejor de lo esperado, y colocan un signo de interrogación a la
posibilidad de que la Fed baje
un cuarto de punto la tasa.
Otros, en las
antípodas, advierten que ese dato por sí solo no es definitorio. Y para tener
un panorama más acertado, sugieren incorporar al análisis otros dos elementos
clave: el desempeño de la industria manufacturera, que aún está en terreno
negativo, y los datos de la economía global, cuyo crecimiento está siendo
afectado por la todavía irresuelta controversia comercial entre EE.UU. y China.
¿Por qué sería tan
importante la decisión y por qué preocupa a los inversores? La razón es que a
partir de la expectativa de una baja en la tasa de la Fed los mercados se
pusieron en modo risk-on. Adoptaron una actitud más amigable con el riesgo,
tanto en lo que hace a acciones en
Wall Street como en la búsqueda de oportunidades rentables en los mercados
emergentes.
El índice S&P
500 avanzó en junio 6,9% y acumula 19% en lo que va del año. El índice EEM que
replica el comportamiento de las acciones de mercados emergentes avanzó 5,4% el
mes pasado, se recuperaron los bonos soberanos y las empresas volvieron a
colocar deuda en el mercado voluntario con tasas más razonables.
Un comportamiento
que se atribuye a la mayor predisposición que se advirtió en la Fed para
recortar la tasa este año, en vez de elevarla, como se esperaba. La posibilidad
de que ahora la autoridad monetaria de EE.UU. posponga la baja podría revertir
el buen humor de los mercados, cuya consecuencia podría ser una corrección de
las cotizaciones.
La fecha clave será
el 31 de este mes, para cuando está prevista la reunión del Federal Open Market
Committee (FOMC) de la Reserva Federal (el COPOM estadounidense), encargado de
definir la política monetaria y supervisar las operaciones de mercado abierto.
Se esperaba para esa fecha que las minutas de la reunión convalidarían la
necesidad de recortar la tasa, actualmente en 2,38% efectiva anual. Un nivel
superior a la tasa del Bono del Tesoro a 10 años, que la semana pasada había
perforado el 2% anual (a 1,95%) y en las últimas 3 ruedas rebotó a 2,06% y
acentúa el contraste con los rendimientos negativos de -0,4% y -0,2% anual que
ofrecen los títulos de Alemania y Japón, respectivamente.
Sin embargo, la
polémica sobre la robustez de la economía norteamericana y las estadísticas que
la determinan, relativizó lo que hasta la semana pasada era casi una certeza
respecto de que para fin de mes podría concretarse el esperado recorte y, con
esa baja, aparecería un nuevo impulso para el equity y los activos de mercados
emergentes.
Por ejemplo, Morgan
Stanley cree que se diluye la posibilidad del recorte y sugiere alejarse de las
acciones, argumentando que, aún si baja la tasa, la recesión afectará los
resultados trimestrales. El fondo Blackrock, en cambio, mantiene su confianza
en el equity y apuesta a las acciones: cree que aún con menor crecimiento, los
dividendos de las empresas serán similares al rendimiento del T10.
Para la Argentina
ese clima favorable había significado en junio una baja del riesgo país desde
niveles de 1.000 puntos básicos a los 800 bps de esta semana. Y alzas de hasta
46% en los ADR incluidos en el índice MSCI, ganancias de 14% en el ETF (ARGT),
recuperación de 9% para el promedio de los bonos soberanos y una importante
entrada de capitales financieros que se tradujo en una caída de 6% en la
cotización del dólar frente al peso.
Es comprensible que
desde todos los centros financieros mundiales las miradas estén puestas en las
pistas que podrían esconder las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome
Powell, que hoy se presentará ante el Comité de Servicios Financieros de la
Cámara Baja y mañana ante el Comité de Bancos del Senado para informar sobre la
política monetaria. De allí podrían surgir indicios de lo que piensa hacer con
la tasa.
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