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Por Jorge Herrera - Las Letras de Liquidez (Leliq) del BCRA nacieron como
otro instrumento para regular la liquidez del sistema financiero. Sin embargo,
en medio del descalabro de las Letras del BCRA (Lebac) tuvieron que cumplir
otro rol, el de reemplazarlas. Así se pactó con el FMI. Pero el antídoto que se
eligió para combatir el virus de las Lebac terminó convirtiéndose en una bacilo
más fuerte que se retroalimenta. Su dinámica explosiva es precisamente lo que
inquieta a los analistas. Si bien será un dolor de cabeza para el próximo
gobierno no deja de ser un tema que ya genere inquietud porque nada está aún
dicho de cara a las elecciones. Ocurre que el stock de Leliq ya supera los $1,2
billones (las Lebac alcanzaron ese mismo nivel en la antesala de la crisis del
2018). Para tener una idea, este monto representa casi el 90% de la base
monetaria. O sea, la base casi se duplica al contemplar las Leliq que no son
otra cosa que una potencial emisión monetaria. El mercado y los bancos lo
saben. “Dios proveerá”, dicen algunos. Lo cierto es que recién después del
resultado de las elecciones podrá despejarse el panorama. Pero sea quien sea el
que triunfe en las elecciones las Leliq será otro tema a resolver. Muchos
sospechan que la resolución de este problema no escapará a algún tipo de bono
“compulsivo” como se vio en los 80. Ya que solo una verdadera explosión de la
demanda de dinero podría absorber semejante emisión potencial.
Ahora bien, con tasas de interés que orillan
el 60% anual las Leliq se han vuelto monetariamente inestables. Si bien, el
BCRA no paga los intereses, sino que acredita más Leliq a los bancos, de ahí su
dinámica explosiva, en lo que va del año los intereses del BCRA ya superan los
$304.000 millones.Para comprender los guarismos involucrados vale con señalar
que en todo el 2018 los intereses que pagó el BCRA sumaron menos de $132.000
millones. Es decir que ya en el primer semestre los intereses que paga el BCRA
más que se duplicaron respecto a todo el año pasado. Este monto equivale además
a todo el gasto estimado en subsidios económicos
para este año.
Los bancos hoy tiene un elevado nivel de
liquidez en pesos (de más del 64% de los depósitos totales) que está compuesto
en casi 4% en efectivo, 4,5% en el Bono 2020, más de 18% en encajes en el BCRA,
9,5% en Leliq como encajes, y casi 27% en Leliq. El desarme de las Lebac derivó
en una suba de los depósitos a plazo fijo que terminó a su vez aumentando las
Leliq. Es decir que no hubo ni traslado ni a circulante ni a crédito (el
derrumbe del crédito privado es espejo de la fuerte contracción monetaria
implementada desde el año pasado).Según estimaciones de MacroView para fin de
año casi $80 de cada $100 depositados estarán sin ser prestados. La consultora
advierte además que aunque el 41% de los depósitos serán tenencias voluntarias
de Leliq, en los stocks estos pesos están macroeconómicamente indisponibles
(entre encajes y Leliq): cada banco puede reducir individualmente sus tenencias
voluntarias de Leliq pero a nivel de sistema es un juego de suma cero ya que
bajo el programa monetario de emisión cero si un banco baja su stock de Leliq
otra debe necesariamente aumentarlo. De modo que la alta tasa de interés es un
dato a tener en cuenta en la transición electoral.
Al respecto el Estudio Broda considera que
los factores estacionales que jugaron a favor del cumplimiento de la meta
monetaria ya no lo harán el resto del año. Tampoco estará el Tesoro para
colaborar depositando en el BCRA. Por lo tanto, sin el ayudín de los
desestacionalizadores y sin la colaboración del Tesoro y en un contexto donde
la demanda real de dinero ha dejado de caer, la única manera de que el BCRA
pueda cumplir con la meta de expansión cero de base, sin que aumente la tasa de
las Leliq es por medio de una fuerte reducción de los encajes no remunerados
(que ya viene propiciando) y que seguramente será permitida por el FMI.
Además con vista a lo que viene, dada una
situación de menor liquidez el panorama podría endurecerse aún más si el BCRA
tuviera que vender dólares (y absorber pesos) en el mercado cambiario. Se
descuenta que habrá algún round más de dolarización de aquí en adelante, de
modo que todo indicaría que las tasas de las Leliq ya no caerán como lo
hicieron, sobre todo, a lo largo de junio.
Hasta el año pasado con el fin de administrar
las condiciones de liquidez el BCRA de Sturzenegger recurría fundamentalmente a
las Lebac (creadas en 2002 ante la imposibilidad del BCRA de realizar
operaciones con títulos públicos que están en default) y a las operaciones de
Pase. Luego en enero del 2018 sumó las Leliq. A diferencia de las Lebac, las
Leliq son de más corto plazo, y su tenencia está limitada a bancos y compañías
financieras, mientras que las Lebac no están restringidas en cuanto a su tenedor.
Respecto de los pases, la principal diferencia radica en que las Leliq tienen
mercado secundario, lo que las hace más líquidas, brindándole una mayor
flexibilidad al BCRA, y al sistema financiero en general, para el manejo
cotidiano de su liquidez. Decía el BCRA al crear las Leliq: “En la medida que
el uso de este nuevo instrumento se vaya consolidando, contribuirá a consolidar
los mecanismos de transmisión de la política monetaria existentes. Al mejorar
la administración de las condiciones de liquidez del mercado, el BCRA podrá
mantener las tasas de interés de mercado en línea con el sesgo de la política
monetaria definido en cada momento”. En fin el resto es ya historia. Mejor
aprender algo. Por lo que viene en adelante.
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