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A fines de junio se firmó un histórico tratado de libre comercio (TLC)
entre el Mercosur y la Unión Europea. Un estudio de Ecolatina analizó
los alcances de este histórico entendimiento entre los bloques regionales,
después de dos décadas de tratativas.
Ecolatina destacó que el promedio ponderado de aranceles del
Mercosur (14,8%) es sensiblemente mayor al del viejo continente
(3,0%). "En consecuencia, los precios de los productos europeos se
abaratarían en mayor medida que los sudamericanos", refirió.
"Visto desde la óptica de los consumidores, los habitantes del
Mercosur seríamos los principales beneficiados. No obstante, desde una
perspectiva productiva, dado que los productos europeos se importarán a un
menos precio habrá un riesgo latente para la producción local",
remarcó el estudio.
El informe añadió que los efectos lejos están de terminar en este ítem
y, menos aún, de estar jugados de antemano. "Por caso, la elevada presión
tributaria de nuestro país impacta directamente en la competitividad precio de
los productos locales: más impuestos que se trasladan a los precios finales,
redundando en bienes más caros", puntualizó la consultora.
Más aún, mientras que la Argentina cobra derechos a sus exportaciones,
la Unión Europea las subsidia a través de la Política Agraria Común
(PAC). En este sentido, el presupuesto asignado a esta política ascendería a 408.000
millones de euros para el período 2020-2024, superando de esta forma
cualquier proyección de nuestras exportaciones totales para el período.
"Dada esta dinámica asimétrica, el acuerdo debería forzar un
esquema impositivo más racional en nuestro país, para no sobrepenalizar la
producción doméstica", consideró Ecolatina.
Si este fuera el caso, nuevamente, los consumidores locales
ganarían por una doble vía; ahora bien, si no se lograra relajar la carga
tributaria, la producción doméstica se vería casi imposibilitada de competir
con la europea.
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