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Por Leandro Gabin - La paz cambiaria, que cumplió ya dos meses
consecutivos, se apresta a transitar su último mes. En el Banco Central y en el
mercado saben que el resultado de las PASO, el 11 de agosto, abrirá las puertas
a un escenario nuevo, binario, que puede disparar resultados diametralmente
opuestos.
Es por esto que se entiende la negativa del BCRA de frenar la
apreciación cambiaria actual, algo que sí preocupa en el Gobierno. La sensación es que esta tranquilidad tiene fecha de
caducidad y Guido Sandleris no quiere mover en falso antes de que el verdadero
partido comience.
El escenario para el Central es extremo,
tanto si la ventaja post PASO la tiene la fórmula Fernández-Kirchner, como si
Macri-Pichetto da un batacazo y se perfila como ganadora en octubre o
noviembre. En las mesas de dinero de los bancos trazan este panorama:
-Si de la lectura de las primarias se desprende que Alberto Fernández aventaja por 8 o 10 puntos al
oficialismo, algo casi irremontable para el macrismo, crecerá la demanda de
dólares y el precio del billete se acomodará mucho más arriba que en la
actualidad.
¿Saldrá el BCRA de Sandleris a ponerle el pecho al tipo de cambio si
Cambiemos está virtualmente fuera de combate? ¿David Lipton, el duro del FMI que ahora comanda el organismo, dejará a la entidad
rectora que "rife" las divisas en un escenario adverso para el
macrismo? El dólar "Alberto" estaría en torno a $70 para fin de año,
según una de las consultoras privadas más escuchadas entre empresarios.
-Si, por el contrario, Mauricio Macri
puede mostrar que el kirchnerismo le saca pocos votos de ventaja (léase 3 o 4
puntos), crecerá la sensación de que el partido es fácil de dar vuelta y los
capitales apostarán más fuerte a su reelección: esto haría que el dólar
siga para abajo, generando otro problema para el Central.
¿Más apreciación nominal con una inflación que seguirá en torno al 2%
mensual? En ese caso, el debate para el BCRA es cómo cortar el ingreso de
capitales que jugarán al carry trade para subirse a la espuma que dejará la
reelección oficialista.
Un escenario de extremos
En cualquiera de los dos casos, a partir del 11 de agosto se abre una
verdadera Caja de Pandora para el Banco Central.
"Las PASO van a ser como un balotaje, es más
clave para el mercado que las elecciones de octubre o noviembre. Si gana Macri,
continuará esta política monetaria y se apreciará el tipo de cambio. Pero si
gana el kirchnerismo, vamos a tener un dólar más presionado que van a tratar de
contener pero a un costo muy elevado en términos de pérdida de reservas",
explicó a iProfesional, Mariano Flores Vidal, CIO
de Megainver y ex gerente general del BCRA bajo la gestión de Federico
Sturzenegger.
Para el economista, a quien le tocó surfear la crisis del 2018, el tipo de cambio actual ya espera una
continuidad del macrismo. Pero para confirmar esa hipótesis del mercado aún
falta, al menos, un mes más.
La película actual retroalimenta las chances de Cambiemos. "Argentina
parece haber ingresado en un círculo virtuoso. La calma cambiaria estabiliza y
recupera la demanda de pesos, permitiendo una desaceleración de la inflación y
una recuperación de los ingresos reales (consumo), elevando el apoyo al
Gobierno y reforzando las perspectivas de continuidad de políticas",
planteó Grupo SBS, la compañía donde se desempeñó Gustavo Cañonero, actual vice
del BCRA, antes de arribar a la entidad rectora.
"Los eventos de los últimos dos meses
jugaron considerablemente en favor de un Gobierno que logró recuperar el
terreno perdido en las encuestas. No obstante, la incertidumbre política
persiste y el escenario que enfrenta Argentina se mantiene
extremadamente binomial", advirtieron.
Sea como fuere, para el Central cualquier escenario resulta un desafío. Su
margen de acción es acotado y eso intranquiliza a Cambiemos.
Si el macrismo pierde por poco en las PASO y
se acrecienta la sensación de que en octubre o noviembre vuelven a coronar, el
dólar irá indefectiblemente para abajo. Lo que puede hacer el Central, algo que
ya adelantó Cañonero en charla con inversores en Wall Street, es bajar las
tasas para que no haya tanto flujo de fondos ingresando al país.
Pero, como la tasa es "endógena" -es decir, surge de la
cantidad de dinero que sí regula el Central-, lo que tendrá que hacer Sandleris
es liberar más pesos para que las tasas vayan para abajo y desincentiven la
"bicicleta financiera".
Recientemente, la entidad permitió que durante julio se expandiera la
base monetaria en $45.000 millones por temas estacionales. Y bajó los encajes
con tal motivo. Pero agregó que en agosto y septiembre sobrecumplirá la meta
para absorber esa mayor emisión.
Según Flores Vidal, lo que podría hacer el
Central más adelante en el caso de que haya una mayor presión bajista del dólar
tras las PASO es reducir los encajes pero no volverlos a ajustar más adelante.
"Eso tendría un costo en términos de la inflación, porque no se
desaceleraría tanto. Pero podría ser una opción antes de tener más atraso
cambiario", planteó el CIO de Megainver.
Además, con el tipo de cambio perdiendo contra la inflación se empieza a
generar un caldo de cultivo para una próxima crisis cuando los mercados del mundo decidan replegarse
del mundo emergente, o directamente de la Argentina. La película del 2017 es ya
conocida.
La incógnita de una eventual corrida
Claro que administrar la abundancia de dólares en caso de que Macri se
acerque a la reelección es mucho mejor para el Central que ver cómo pilotean
una tormenta. Esto sucedería si para el mercado es irremediable -a partir del
12 de agosto- que el kirchnerismo vuelve al poder.
Lo decía sin pelos en la lengua uno de los gestores de fondos más grandes de
Europa, el londinense Ashmore Group. En un reciente comentario a sus clientes
enfatizaron precisamente esta situación.
"La perspectiva de Argentina es binaria. Si el
presidente Mauricio Macri permanece en el poder, el programa de reforma
económica continuará en el camino y el país tendrá la oportunidad de recuperarse
económicamente. Si la oposición peronista asume el poder, se abandonará el
programa de reformas y la economía se irá a la ruina",
dispararon.
La pregunta que se hacen en el mercado es cuánto podrá soportar el Central una
corrida contra el peso. Si bien la prudencia de Sandleris -recomprando dólar
futuro- le permitiría vender hasta u$s4.000 millones en ese mercado, la pelea
en serio se dará en el spot.
¿Cuántas divisas estará dispuesto a rifar el BCRA
si el mercado a partir de agosto quiere ponerle un precio al "dólar
Alberto"? La incógnita no es menor porque no sólo juega la voluntad de
Sandleris de intervenir, sino el permiso que el Fondo otorgó en su momento.
Lipton, quien siempre se opuso a que el país utilice los dólares para
detener una corrida, podría presionar al Gobierno para que en un escenario de
derrota cuasi consumada, no dilapide más recursos.
Quienes conocen los entretelones de las negociaciones con el Fondo, dicen que
no existe la "letra chica" de cómo y cuándo se podrán usar los
dólares. El "arreglo" es verbal y de palabra.
Generalmente, hay un acuerdo no
escrito entre las partes donde se "pacta" que si la suba del dólar en
un día supera un determinado porcentaje, el Central puede salir a intervenir. Claro
que el antecedente de Luis Caputo, que no lo atendía el teléfono al Fondo y
quien se "cortó solo" y vendió divisas, habla de la fragilidad de ese
pacto de caballeros.
Pero también hay otro aspecto a tener en cuenta. Referentes del Frente de Todos
mantiene contactos informales con Sandleris. Se dice que incluso fue sondeado
para ver la disponibilidad del ex Di Tella en mantenerse al frente del Central
en caso de que Alberto Fernández sea presidente.
¿Se quedaría? El ministro de Economía de María Eugenia Vidal, Hernán
Lacunza, dio un guiño en ese sentido. Durante una entrevista a Perfil señaló
que espera que "no haya un gobierno de Fernández-Fernández, pero si lo
hubiera, me gustaría que mantuvieran a Sandleris porque sería una garantía de
estabilidad institucional".
Pero ponerle el pecho a las balas no sería tan sencillo. Por lo pronto, salir a
vender muchas divisas estadounidenses violaría el artículo VI del organismo, el
cual prohíbe frenar estampidas cambiarias con recursos del Fondo.
"Internamente va a ser difícil convencer a
Lipton, que responde finalmente a Donald Trump, que le dejen al Central salir a
regalar muchos dólares porque la sociedad argentina decidió que vuelva a
gobernar el kirchnerismo", explicó a iProfesional un
ex funcionario del organismo con sede en Washington.
"Lo que se negoció en abril (N.del R.: el permiso para que el BCRA
intervenga en el mercado de cambios) fue abrir el paraguas por las dudas. Pero
ese paraguas no detiene una tormenta. Llegado el caso, van a haber cortocircuitos",
afirmó.
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