El Banco Central respira algo más tranquilo al ver cómo sus arcas vuelven a llenarse. Su agresiva política de recomposición de reservas tras el pago al FMI ya dio los primeros frutos: el stock volvió a recuperar el nivel de u$s 20.000. Desde el 3 de enero, cuando se efectuó el desembolso, las reservas muestran un incremento del 7,7%, ya que habían caído hasta u$s 18.575 millones desde un récord de u$s 28.045 millones.
Además de las intervenciones en el mercado cambiario, que en los últimos 20 días promediaron casi u$s 40 millones diarios, el ingreso de divisas de Venezuela (u$s 250 millones) para suscribir bonos públicos fue una ayudita extra que permitió recuperar un nivel se había alcanzado por primera vez desde la crisis hace exactamente un año, el 26 de enero de 2005.
Ayer, el Banco Central compró en el mercado u$s 22 millones para compensar el exceso de oferta de divisas proveniente tanto de exportadores como inversores interesados en hacerse de pesos para ingresar a la plaza local. La divisa cerró estable a $ 3,08 para la venta en las casas de cambio y en el mercado especulan con que se mantendrá en estos niveles, sostenida por la participación de la entidad monetaria.
Según fuentes del Central, "éste es el resultado de una política prudencial de acumulación de reservas, que busca minimizar la vulnerabilidad de la economía a cambios en las condiciones económicas externas y a las oscilaciones en los flujos internacionales de capital".
Y agregaron: "El crecimiento de las reservas resulta posible gracias a la fortaleza de las cuentas externas y fiscales. La dinámica positiva de estas variables permite anticipar que las reservas continuarán recuperándose, en un marco de estricto control del crecimiento de los agregados monetarios".
Este proceso de acumulación de reservas se viene realizando en el marco de una política paralela de diversificación de activos internacionales. El Banco Central ha incorporado a su canasta euros, yenes, libras esterlinas y oro. En esta línea, desde principios de este año, no solamente viene incorporando a su portafolio dólares estadounidenses sino también otras monedas, en especial, realizando compras periódicas de euros en el mercado local.
El 3 de enero, la Argentina terminó de pagar el último centavo de dólar que le adeudaba al FMI y así puso punto final a una histórica relación signada por los constantes desencuentros. La operación demandó un desembolso de u$s 9.530 millones.
Las reservas del Banco Central aumentaron en 2005 casi u$s 8.000 millones y cruzaron en los últimos días del año el umbral de los u$s 28.000 millones, un récord que fue posible alcanzar gracias a un fuerte ingreso proveniente de un préstamo por u$s 700 millones que el BCRA solicitó al Banco Internacional de Pagos de Basilea para hacer frente a la cancelación total de los pasivos con el Fondo Monetario.