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Por Luis Beldi
- Después de alcanzar el martes el máximo desde principios de junio, el dólar
se desplomó en el mundo para alegría del gobierno de EEUU, que buscaba que
favorecer al comercio exterior sin tener que acudir a los gravámenes a la
importación.
Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal y centro de las
críticas de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, fue su aliado
casual, aunque sabía las consecuencias de sus palabras ante los legisladores
estadounidenses.
¿Qué fue lo más importante que dijo Powell que hizo que las bolsas de
Estados Unidos tuvieran una fuerte alza al punto que el S&P 500 alcanzó un
valor récord y el dólar se desplomó 0,39% ante las seis principales del
mundo?
Cuando habló de la crisis mundial y se desentendió del crecimiento del
empleo en Estados Unidos, dejó en el aire la posibilidad de que el recorte
de las tasas este fin de mes sea de 0,50 puntos en lugar de 0,25 que calculaban
las consultoras. Antes del discurso de Powell, solo 3,2% de los agentes
del mercado apostaban a una baja de 0,50 puntos. Ahora ese número creció a
27%. Lo más probable es que la baja sea de 0,25 puntos, pero que haya otro
recorte antes de fin de año.
¿Cómo beneficia a la Argentina? Es un paso importante para sostener
al dólar en este nivel tan bajo por lo menos hasta el 11 de agosto cuando sean
las PASO. No hay que olvidar que en agosto el riesgo que se corre es la
menor oferta de dólar por ausencia de los exportadores que para ese momento
terminarán con la liquidación de las ventas al exterior.
La primera gran apuesta del Gobierno es no perder las primarias por más
de 5 puntos porque un resultado más adverso le dispararía el riesgo país y el
valor del dólar. Con un empate técnico, no necesita ayuda. Los bonos,
que están con una paridad muy baja y por eso el riesgo país es elevado, podrían
subir de precio y provocar un descenso importante del riesgo país, el indicador
más serio para los inversores para saber si habrá riesgo de default en 2020.
Por supuesto, con ese índice de confianza, el camino a las elecciones de
octubre quedaría mejor asfaltado.
Por ahora, el dólar vivió el clima de los países emergentes. Todos,
menos México, que atraviesa una fuerte crisis después de alejamiento de su
ministro de Hacienda (Carlos Arzúa), ganaron frente al billete norteamericano.
El dólar ganó 0,04% frente al peso mexicano. La Argentina, al menos
mantuvo sus precios sin cambios, pero es algo lógico porque no fue castigado el
lunes y martes con la fortaleza de la divisa de Estados Unidos.
Tanto en el mercado mayorista donde cerró a $41,85 como en el minorista
donde perdió 1 centavo al cerrar a $43,09, mostraron tranquilidad al operar. En
el mayorista estuvo largo tiempo sobre los $42 pero a las 14.00 comenzó a
debilitarse. Los negocios no fueron elevados. Se operaron USD 839
millones, un volumen escaso si se tiene en cuenta que hubo dos días sin
actividad.
El riesgo país, tuvo un inocuo tropiezo y aumentó 0,13% a 787 puntos a
pesar de la baja del precio del bono del Tesoro de los Estados Unidos.
Las monedas de los países vecinos tuvieron su gran día. El dólar cayó
1,20% en Brasil y 0,50% en Chile. También perdió frente a la lira turca
(-1,02%), el rand sudafricano y el rublo ruso. El oro fue refugio para los que
tenían dudas y subió, después de algunas ruedas de caída, 0,77%.
El Banco Central aprovechó la debilidad de la moneda de Estados Unidos
para bajar medio punto las tasas en la licitación de Letras de Liquidez (Leliq)
donde logró un resultado ideal. Se captaron $272.247 millones a 59,48% y
se absorbieron $9.000 millones. Esto significa que los ahorristas siguen
renovando los plazos fijos en pesos. Ese aumento del ahorro en moneda local,
los bancos las colocan en Leliq. Si bien es un buen síntoma, es una alegría que
tiene fecha de vencimiento porque el volumen de Leliq –un pasivo del Banco
Central– supera $1,24 billones y en algún momento (después de las elecciones)
habrá que desactivarlo porque se puede convertir en una bomba de tiempo como lo
fueron las Lebac. La renovación a menor ritmo de depósitos a plazo fijo,
es una manera escalonada de bajar el stock de esas letras.
Las reservas, bajaron USD 184 millones a 63.555 millones, a pesar de la
suba del euro y del oro. Los USD 60 millones que licita diariamente el
Tesoro y los pagos al exterior, influyeron en la baja.
La Bolsa, reflejó la mejora del Gobierno en las encuestas. El S&P
Merval, subió 2,52% con un elevado monto de negocios por $1.362 millones. El
cierre fue casi en el máximo del día.
En esta oportunidad, las opciones crecieron. Los inversores no apostaron
solo a bancos y empresas de energía, sino que se extendieron a compañías como
Mirgor ( 4,99%) de relación casi directa con Mauricio Macri, y a Aluar
( 3,30%), que cortó cupón y pagó dividendos. Por supuesto, los bancos
siguieron luciendo. Galicia ( 4,16%), Macro ( 2,65%) y Supervielle
( 2,59%), fueron los destacados. Pero la gran diferencia la marcaron las
empresas de energía. Edenor fue lo mejor de la rueda con un aumento de 5,32% y
su controladora, Pampa Energía, la siguió con 3,95%. Central Puerto anotó un
avance de 4,35% y Transportadora Gas del Sur creció 3,54%.
En Wall Street, los ADR's argentinos –certificados de tenencias de
acciones– que subieron el lunes y martes en Estados Unidos, tuvieron una buena
rueda. Tenaris ( 3,10%) y Transportadora Gas del Sur ( 3,08%), fueron lo mejor
de este grupo de acciones. Banco Supervielle soportó una toma de ganancias,
después de las subas excepcionales de las últimas ruedas y cedió 2,28%,
mientras IRSA Propiedades Comerciales, también de excelente performance en los
últimos tiempos, perdió 2,86%.
Para la próxima ronda se espera que el clima de buen humor continúe, en
especial en la bolsa. El dólar parece haber tocado un piso y es difícil que lo
quiebre. Esto quedó demostrado en la rueda del miércoles donde el billete
de Estados Unidos se derrumbó en el mundo y en la Argentina, después de varias
ruedas consecutivas de baja y de ser la moneda de mejor comportamiento entre
las emergentes, se mantuvo sin cambios.
A diferencia de otros tiempos, la mejora de los mercados va de la mano
del mejor clima político que rodea al Gobierno. Cuando en las encuestas, el
partido oficial miraba desde atrás al Frente de Todos, la volatilidad era una
costumbre.
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