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Por Ezequiel Burgo - Hoy se cumple un mes desde que se anunció que Miguel Angel Pichetto acompañará como vice a Mauricio Macri en las elecciones. Desde ese día se
acentuó una estabilidad financiera que en verdad venía ocurriendo desde fines
de abril, cuando Guido Sandleris obtuvo luz verde
del FMI para vender reservas aún si su precio estuviera
por debajo del techo (por este mes en $ 51,48) y se registrara una volatilidad
cambiaria elevada.
El dólar quedó
calmo a partir de entonces, pero fue desde el 11 de junio que se precipitó la
tendencia y se generalizó un ‘veranito financiero’: el tipo de cambio bajó $ 2,84, el riesgo país pasó de 904 puntos
básicos a 787 puntos y el Merval subió 11,8%. En paralelo, se
fue registrando un repunte en la fórmula oficialista en las encuestas. Y esta
calma atrajo a inversores que especulan con la posibilidad de obtener una
ganancia en dólares que no ganarían en ningún otro mercado en tan poco tiempo.
Máxime después de la exposición del titular de la Fed, Jerome Powell, ayer en el Sentado de EE.UU., donde
dijo estar listo para bajar las tasas a fin de mes del rango de 2,25%-2,5%.
Si el dólar se mantuviera calmo en Argentina de acá a diciembre,
especulan estos traders, las ganancias de
invertir pesos en una Lecap al 50% podría llegar hasta 20% en dólares. Un
riesgo que para muchos empieza a valer la pena cada vez más tomar si los
retornos financieros en resto del mundo disminuyen y también las chances de
ganar de Alberto Fernández. El
economista Emmanuel Alvarez Agis,
de la consultora pxq, calcula que unos US$ 2.000 millones de fondos
extranjeros ingresaron así en los últimos 20 días al país.
¿Qué pasará
hacia adelante? En la Casa Rosada se dice que la polarización
del electorado se acentuará, que el tercio de ‘indecisos’ (suponiendo que un
tercio del electorado vota a MM-AP y el otro a AF-CFK) se definirá entre alguno
de los dos polos. Pero ese análisis subestima un instinto mucho más básico y es
uno que tiene que ver con votar en contextos de volatilidad. Ahí el discurso de
AF ganaría peso. La política monetaria,
y no la estrategia de Durán Barba o
los focus group,
es la muralla que blinda a Macri de la mano de una tasa de interés
suficientemente alta como para mantener a raya al pánico. Podrá debatirse si el
precio del dólar se calmó por el arreglo con el FMI, la mayor oferta del campo,
el contexto financiero global más benévolo o porque la economía ya ajustó. Pero
la política ortodoxa del BCRAestá
jugando un rol significativo en calmar el dólar y Macri parece dispuesto a
aceptar un ‘sacrificio’ en términos de actividad económica porque ve que esta
estrategia le rinde frutos a él y ninguno a
Fernández. Al menos por ahora.
“La bibliografía politológica coincide en que la buena marcha de una
economía favorece al gobierno, y su mala marcha lo perjudica”, dice el
politólogo Andrés Malamud.
“No veo manera de que la estabilización del dólar pueda beneficiar
electoralmente a Alberto Fernández, y las encuestas parecen estar de acuerdo.
Macri tenía que mantener al peronismo dividido y estabilizar el dólar, y la
“maniobra Pichetto” contribuyó a ambos objetivos”.
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