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Por Juan Strasnoy
Peyre - El plan oficial de campaña, que tiene como prioridad
absoluta la estabilidad del dólar e incluye el relanzamiento del Ahora 12 y los
créditos ANSES, y los subsidios
a la compra de autos y motos, no será suficiente para recuperar el consumo
privado antes de las elecciones. Un informe de la consultora Radar proyectó que
su nivel antes de la primera vuelta será 7% menor al de 2015. Con ese panorama,
y a pesar del rebote de abril, Analytica estimó que, en un escenario optimista,
apenas podría esperarse que la actividad económica se mantenga estable en el
segundo semestre y planteó que las principales variables llegarán con un
marcado deterioro respecto de las presidenciales anteriores.
Conscientes de las limitaciones que tendrán, en el comando de campaña
del oficialismo diseñaron un discurso que evita referirse a la situación
económica y pone el acento en la polarización. Mientras, abre pequeños
paréntesis en el plan de ajuste fiscal para desplegar el paquete de medidas de
"alivio" con la intención de generar la sensación de que en los meses
previos a los comicios la crisis empieza a ceder. Pero los privados, desde
distintas bandas del espectro económico, descartan que vaya a tener un impacto
significativo.
La actividad comenzó con importantes caídas interanuales y algunos
rebotes mensuales apoyados en el veranito cambiario de enero y febrero y la
estabilidad de los últimos meses. Para Analytica, la consultora que dirige
Rodrigo Álvarez, "no es más que el producto recuperando (apenas) parte de
lo perdido desde la crisis de 2018" pero no hay perspectivas ciertas de
reactivación. "No creemos que la recuperación de los salarios, de existir,
pueda compensar la caída de crédito y en el mejor de los casos la economía se
mantendría estable. En tanto, un nuevo episodio de volatilidad cambiaria podría
echar por tierra lo poco que se ha venido recuperando. El esquema es de una
fragilidad inusitada", indicaron.
De acuerdo a su modelo de predicción del producto bruto no agropecuario
(que representa el 90% del PBI),
la firma estimó que los motores del consumo no traccionarán con fuerza a la
economía de acá a octubre. Con paritarias al 35%, calculó un piso de 3% mensual
para los salarios en el segundo semestre, contra una proyección del IPC del
41% para 2019 (en un escenario de calma cambiaria) que promediaría 2,5% mensual
entre junio y diciembre. Así, no habría un empuje suficiente del salario real,
que representa el 85% de los ingresos familiares. Según datos del IET, en junio
el poder de compra se ubicó 16,4% por debajo de noviembre de 2015 luego de 19
caídas interanuales consecutivas, que lo llevaron a su menor nivel en más de
una década.
La expectativa de Analytica no es mejor para el
crédito: "No vemos un gran repunte hacia fin de año ya que la única relajación
fue una baja de 3 puntos de los encajes, que equivale a un cuarto de punto del
producto, mientras que el volumen total cae a tasas superiores al 30%
interanual".
En ese marco, Radar, la firma que encabeza la
economista Paula Español, destacó que "a diferencia de las elecciones de
2017, cuando los indicadores mostraban cierta recuperación, este año el consumo
aún no encontró piso y lo más probable es que llegue a las elecciones
mostrando, todavía, caídas interanuales". Según sus previsiones, el consumo
privado total se ubicaría en el tercer trimestre casi 7% por debajo del mismo
período de 2015 y 3,5% abajo del mismo lapso de 2018. En 2017, cuando Cambiemos ganó las
legislativas, se ubicaba 2,2% por encima de 2015.
Para esta consultora, otros indicadores mostrarían en octubre datos aún
más preocupantes. Las ventas minoristas se ubicarían 19% abajo del nivel de
2015, si caen en ese mes 3,7% interanual (menor al 12,4% del primer semestre).
Las compras en supermercados caerían 26% en cuatro años, "lo que da cuenta
del fuerte impacto que ha tenido la pérdida de ingresos reales en materia de
consumo masivo". Además, el patentamiento de autos, que en 2017 volaba 32%
por encima de 2015, sería este año 31% menor al nivel de las presidenciales
pasadas.
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