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Por Guillermo Gammacurta - Durante
su visita a Ámbito Financiero el presidente de la filial local del banco
británico sostuvo que el país "continua siendo caro". Y abogó por
seguir el camino de un país "normal". Dijo que el carry trade existe
en todos los países con "economía abierta", aunque aclaró que
"hay que ponerle reglas".
Periodista:
¿Cómo analiza la situación actual de la economía?
Gabriel
Martino: Creo que lo más pesado ya pasó. La economía debería empezar a dar
buenas noticias. Ya junio fue mejor que mayo, y julio va a ser mejor que junio.
Si tomás por trimestre, este va a ser mejor que el anterior. Cuando tomás la
estadísticas año contra año, ya julio y agosto te va a dar mejor que el año
pasado que los números fueron muy bajos. Yendo para adelante la Argentina
necesita una discusión de competitividad muy fuerte y que el país sea
competitivo para insertarnos en el mundo. Creo que se está en el camino
correcto con los acuerdos globales. Chile tiene más del 90% del PBI en acuerdos
mundiales, y nosotros tenemos menos del 10%. La única forma de que la Argentina
salga de donde estamos estancados es con lineamientos de mediano plazo y la
inserción en el mundo. Si no vendemos y no generamos dólares genuinos
comerciales, lamentablemente no vamos a salir adelante. Por eso el acuerdo con
la Unión Europea, y todos los que se puedan hacer de forma inteligente son
bienvenidos.
P.:
Justamente para los acuerdos hay que solucionar la competitividad estructural.
G.M.: La
Argentina necesita solucionar temas cruciales. Primero, el tipo de cambio, pero
no es el más importante. El país tiene serios problemas de infraestructura. En
los últimos tres años se pensó bien, pero desde la época de Menem que no se
invertía en infraestructura. Tenés un tema de regulaciones que también hay que
trabajar, la Argentina después de muchos años de populismo y mercado regulado
empezó a desregularlo y eso no es una mala palabra. También de alguna manera
tenemos que bajar la carga impositiva, es decir la Argentina tiene todavía 35%
de la economía informal y hay que trabajar más fuerte. (Leandro) Cuccioli está
haciendo un gran trabajo en la AFIP, pero eso se ve más en el mediano plazo. Y
hay que bajar los impuestos porque la Argentina sigue siendo un país caro.
Estos son lo pilares en los que hay que empezar a trabajar.
P.: ¿Se
necesita un puente financiero para avanzar en la reforma impositiva?
G.M.: La
formalización de la economía necesita que todos los jugadores, incluyendo a los
reguladores y al sector público y privado, trabajen de forma conjunta. No es lo
mismo formalizar la economía en un país que crece que en un país que no crece.
La reforma impositiva que el Gobierno comenzó me parece en el buen camino, pero
hay que avanzar en lo que es tan distorsivo como Ingresos Brutos e impuestos
provinciales y municipales. En el sistema financiero pagamos más en Ingresos Brutos
que en Impuesto a las Ganancias, entonces el problema es que estás perjudicando
al consumidor, al ahorrista que le pagás menos tasa de interés o al tomador del
préstamo que le cobrás más tasa de interés para absorber ese costo. Hoy por hoy
existe un federalismo único en la Argentina porque las provincias tienen
superávit. Entonces, las provincias deberían trabajar para justamente bajar la
carga impositiva y para generar con los excesos que tienen infraestructura, de
esas dos maneras vamos a conseguir inversiones que generen empleo sustentable.
Fijate en provincias como Mendoza, en donde Cornejo tomó la provincia
absolutamente quebrada y ahora tiene menos empleo público y más inversión
privada. Siempre cuento este ejemplo, nosotros financiamos a la empresa Simplot
que hizo una inversión para exportar el 70% de lo que produce, en tres años
puede exportar entre 270 y 300 millones de dólares de papas, lo que básicamente
cambia la matriz productiva de Mendoza. Entonces, se pueden hacer cosas cuando
se trabaja bien entre el sector público y el privado. Esa es la única forma,
hay que apoyar al empresario que genere inversión de riesgo para que tome
empleo sustentable. Tenés que darle las herramientas necesarias en regulación,
en infraestructura y en materia impositiva.
P.: En el
año electoral el dólar se vuelve atrasar. ¿Cómo se sale del ciclo permanente de
atraso y devaluación?
G.M.: En
la Argentina lamentablemente tenemos un sistema financiero netamente
transaccional y no tenemos mercados de capitales, y el ahorro de los
argentinos, que ahorran lo mismo que el promedio de América Latina, lo tenemos
fuera del sistema. Entonces, tenemos que generar ahorro en la Argentina porque
cualquier inicio de ciclo económico es con dólares que ingresan. Por ejemplo,
el Gobierno de Macri cuando asumió tenía 8 puntos del PBI de déficit. Cómo hago
para financiarlo, con dólares que traigo de afuera o con la maquinita que
sabemos que no sirve. Las empresas necesitan invertir y no podés ir al mercado de
capitales local porque no hay, los bancos tienen
capacidad prestable limitada porque el sistema financiero es chico, entonces
tenés que traer dólares de afuera para invertir. El tema del dólar será un
problema hasta que los argentinos de alguna manera tengamos la confianza
necesaria para empezar a ahorrar. Durante años la Argentina tuvo tasas
negativas que lo único que hicieron fue perjudicar al ahorrista, entonces no
hay materia prima para que las empresas puedan tomar plata. Hoy es muy difícil
determinar si el dólar está o no atrasado, el año pasado el dólar pasó de 20 a
40, y no es que las exportaciones se multiplicaron por tres. Argentina tiene un
problema en su matriz productiva, entonces lo que tenemos que hacer es pensar
en el largo plazo, trabajar conjuntamente y ser un país normal. Lo que se está
tratando de hacer ahora. Por eso digo que el dólar es una herramienta más y no
la única. La Argentina no puede vivir más en déficit porque no cumplimos la
palabra y somos defaulteadores seriales. Tenemos mucho trabajo para hacer en
casa de reducción de gastos y achicar el peso del Estado para que bajen los
impuestos.
P.: ¿La
estabilidad de dólar es sostenible?
G.M.: El
Central ahora tiene muchas herramientas, sobre todo el factor sorpresa. Es
decir, cuando vos podés intervenir cuándo y cómo querés, es mucho más poderoso.
A veces es preferible tener menos armas y usarlas, que tener muchas y no
usarlas. El tipo de cambio debería acompañar a la inflación, sería un error que
así nofuera. Más con esta nominalidad de tasas tan alta, una inflación del 2,5%
sigue siendo alta, y el tipo de cambio tiene que ir acompañando.
P.: Tasas
positivas para el ahorrista y regenerar la confianza, ¿alcanzan para hacer
crecer el sistema financiero?
G.M.: Hay
ejemplos de que rápidamente se obtiene la confianza. Hoy hay récord de
depósitos en dólares desde la convertibilidad, tuvimos récord el año pasado de
personas físicas y jurídicas invirtiendo en un fondo común. Nadie pretende que
post blanqueo la gente traiga la plata a la Argentina porque tampoco es
necesario, pero si por los menos que el flujo del ahorro permanezca en el país.
Creo que ese tipo de confianza viene rápido, por eso la importancia del respeto
a la institucionalidad y cumplir las reglas. Es importante mantener reglas de
juego y no que en un momento malo cerramos el mercado y en uno bueno lo
abrimos. Mantener las reglas de juego es un activo para la Argentina.
P.: ¿Debería
haber regulación para los capitales especulativos?
G.M.: Creo
que uno de los errores que ha cometido en su momento el Banco Central fue
darles libertad a las Lebac para que los tenedores fuera del sistema financiero
las compren. Por eso me parece muy bien que las Lelic no la puedan comprar más
allá de las entidades financieras. El famoso carry trade existe en todo el
mundo, en los países que tienen la economía abierta. Existe el carry trade
entre el yen y dólar, entre el euro y el dólar, pero cuando ves la historia a
los países les va mejor cuando más abiertos son. Por supuesto que hay que
ponerles reglas al carry trade, pero no es una mala palabra. El tema es cómo lo
vas llevando porque hasta que vos generás la confianza y el ahorro en el país
el carry trade puede ayudarte mucho.
P.: Decía
que la economía ya tocó un piso, ¿hay que resignarse a ciclos de alzas y bajas?
G.M.: En
la medida que la Argentina siga el camino de la normalidad, es decir,
insertarse en el mundo de forma inteligente, cumplir los contratos, reducir el
déficit y pagar las deudas, podremos tener un crecimiento sostenido. Hay que
empezar un programa para hacer competitiva a la Argentina, y esto va más allá
de la grieta política. Tenemos que traer inversiones para la economía real.
Hasta abril de 2018, antes de este sudden stop, como le gusta decir
a los economistas, la Argentina estaba invirtiendo a 18 puntos del PBI, es un
número alto y tenías que ir a los 90 para encontrar ese nivel. Tenemos que
decidir como sociedad que país queremos, un país normal o no. Y después
ponernos de acuerdo en condiciones básicas como respetar la institucionalidad y
cumplir las reglas de juego. Por eso destaco que el presidente Macri mantenga
durante cuatro años las reglas de juego financieras, no es un tema menor. Genera
que tengas récord de depósitos en dólares porque la gente sabe que los puede
sacar de un día para el otro. Después de la crisis de 2002, la Argentina tuvo
una oportunidad histórica para ser un país distinto. Tuvimos un default y
dijimos no le paguemos a nadie y empecemos de cero, subieron los precios
internacionales de todos los productos y el Estado argentino había quedado
bastante reducido. Entiendo que la crisis generó pobreza y que había que
atenderla, pero se podría haber gestado una matriz productiva y de inversiones,
iné-dita. Ahora tenés el ciclo otra vez de tu lado con tasas benignas en el
mundo, y la Argentina tiene cinco sectores que deberían arrancar si atacamos
los problemas de competitividad como son gas y petróleo, turismo, economía del conocimiento,
la agroindustria, la minería, y el sector farmacéutico.
P.: ¿Hay que
renegociar el acuerdo con el FMI?
G.M.: El
Fondo Monetario es como el Banco Central para los bancos, es un prestamista de
última instancia para algún momento en que los países necesitan una ayuda. En
la Argentina se tomó como mala palabra al Fondo por prácticas equivocadas que
ha tenido el Fondo en el pasado. Pero realmente una de las cosas que hay que
resaltar es que en el 2015 veníamos con un default y con 8 puntos de déficit de
PBI, y la realidad es que haber evitado una crisis es un activo muy grande que
tiene el presidente Macri. Ahora bien, el Fondo a lo mejor debió trabajar con
la Argentina desde mucho antes para ser prestamista de última instancia,
teniendo en cuenta el déficit de 8 puntos del PBI y sabiendo que la maquinita
no es la forma para trabajar en el mediano plazo. Creo que en la medida que la
Argentina siga el camino de la normalidad, no importa quién sea el que
gobierna, el Fondo Monetario va a trabajar con la Argentina para ayudarla a
salir adelante.
P.: ¿Cómo
analiza la curva de inflación y tasas?
G.M.: Primero
me gusta siempre decir que las tasas tienen que ser positivas para el ahorrista
porque sino el ahorrista subsidia al resto. Entonces, la discusión tiene que
ser cuán positivas tienen que ser las tasas. La inflación está en descenso,
creo que parte del problema de la inflación ha sido, entre otras cosas, las
tarifas que ahora está bastante alineadas con lo que deberían ser. Entonces, la
inflación debería ir a la baja, pero no deberíamos obsesionarnos con llegar a
un dígito de inflación en dos minutos, sino que eso va a llevar tiempo. Si
dudas que la inflación va para abajo y las tasas tienen que acompañarla.
P.: ¿El
stock de Leliq es preocupante?
G.M.: Las
Leliq existen porque es una herramienta de política monetaria. El sistema
financiero se contrajo más de 40% en términos reales en los últimos 14 meses, y
la plata de alguna manera el Banco Central la tiene que esterilizar. Es la
herramienta necesaria de liquidez para que cuando los préstamos empiecen a
crecer, transformemos las Leliq en pesos.
P.: ¿Cambió
su mirada respecto a las Fintech?
G.M.: No.
Como sostengo desde siempre a las Fintech primero hay que dejarlas crecer y
después regularlas. La discusión que podemos tener ahora es si este es el
momento de regularlas o no. En la Argentina que tenemos un sistema financiero
que es muy transaccional y los préstamos sobre PBI están bajos, la verdad que
si los regulás hoy o el año que viene es exactamente lo mismo.
P.: ¿Qué
proyecciones económicas tienen en el HSBC?
G.M.: Me
parece que hay tanta incertidumbre política que puede impactar. Hay mucho de lo
que puede pasar en los primeros 90 días del próximo gobierno en cuanto a las
medidas que hay que tomar para lograr competitividad, que cualquier número que
te dé es relativo. Lo que la Argentina necesita es generar un crecimiento
sustentable todos los años, no al 6% todos los años ni estos stop and
go; tenemos que crecer en una tasa necesaria para que la economía argentina
genere mayor competitividad que los países a los que les queremos vender. Lo
que sí no sería extraño pensar que la economía, si no hay sorpresas, crezca
arriba del 3% los últimos dos trimestres porque el año pasado ha sido malo.
P.: Debido a
la coyuntura, ¿en el HSBC tuvieron que modificar el plan de negocios?
G.M.: El
HSBC es único banco global que realmente hace banca universal en la Argentina,
y estamos acá para el mediano plazo. El HSBC está para trabajar en la
conectividad para acompañar a los clientes al mundo. Creo que Asia es el socio
natural de la Argentina, y nosotros podemos ayudar a las pymes argentinas a
buscar negocios en Asia para poder vender y atraer capital. El cliente es el
leitmotiv nuestro.
P.: ¿Por qué
considera a Asia como el socio natural de Argentina?
G.M.: Coincido
en que la Argentina debe ser el supermercado del mundo. Si el país genera
productos de valor agregado, el mayor comprador de ese producto está en Asia.
Nosotros no miramos al mercado asiático, hemos mirado a China por conveniencia
durante un tiempo, sin embargo, Vietnam es uno de los cinco más importantes
socios comerciales de la Argentina. Hay un montón de cosas que podemos hacer en
Asia, y ese es el objetivo de bancos como el nuestro. No es mirar el corto
plazo y ganar un peso más con las Leliq, para eso el HSBC no monta una
estructura como la que tiene en la Argentina.
P.: ¿Es una
ventaja o no ser un banco global?
G.M.: Tiene
como todo en la vida ventajas y desventajas. Al fin y al cabo, nosotros
vendemos un commodity, entonces es lo mismo el producto que vende
un banco y el otro, y te tenés que diferenciar en ciertas cosas y ver cuál es
tu valor agregado en cada uno de tus productos. El primer diferencial nuestro
es el capital, cuando hablás con un banco local es imposible compararlo.
Después de qué manera podés ofrecer conectividad, y nosotros estamos presentes
en más de 60 países. El ejemplo fue con la delegación comercial argentina que
fue este año a Vietnam y a India, el valor agregado estuvo en que les pudimos
decir a los argentinos el quién es quién de cada país, con quién se pueden
asociar, con quién pueden generar más valor, y eso no todos los bancos lo
pueden hacer. También te da la posibilidad de tener productos con mayor valor
agregado y capacidad de respuesta a los clientes a nivel global, además tenemos
un diferencial en todo lo que es banca de inversión, que para un banco local es
más difícil competir, y podemos llevar a las empresas al mundo para la
colocación de deuda, en eso somos banco número uno. En definitiva, tenés más
ventajas que desventajas.
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