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Por Mariano Cuparo Ortiz - El Gobierno celebró el ajuste
fiscal récord, que le permitió cumplir las metas pautadas por el FMI.
El informe del Seguimiento de las metas publicado por Hacienda mostró, entre
otros datos, que el gasto en obras públicas durante el primer semestre fue el
menor desde el 2005 en términos reales. En ese mismo sentido, la inversión en
obras estatales para el sector educativo cayó 53,5% real respecto al mismo
período del año pasado. Los salarios bajaron 14,7% real y llegaron a niveles
que no se veían desde el 2009. Por el lado de los ingresos, las privatizaciones
y las transferencias del FGS fueron las únicas que crecieron.
Lo primero que llamó la
atención cuando Hacienda anunció la presentación del resultado fiscal fue que
la fecha de publicación de los datos se adelantó 10 días. Acorde con el resto
de los meses anteriores, la cita estaba originalmente pautada para el 21 de
julio. La intención fue clara: adelantarse al comunicado del FMI.
El viernes pasado, el Directorio tenía programada su reunión para discutir el
caso argentino y más tarde lanzó un documento en el que
destacó que Hacienda logró sobrecumplir la meta del segundo trimestre.
Los datos de Hacienda
mostraron que la recaudación tributaria marcó una caída de 8,8% en términos
reales (42,2% nominal). Por eso, el sobrecumplimiento se explicó por un lado
por el fuerte ajuste del gasto público, que batió varios récords en materia de
obras públicas, gasto social y de salarios. Y, por otro, por la privatización
de dos centrales térmicas y por las transferencias del FGS. Ambos conceptos
llevaron a la cuenta recursos de capital a crecer 33.478% en términos nominales
(más de 21.000% real).
De hecho, tal como destacó
Hacienda, el sobrecumplimiento fue por $47.498 millones en el primer semestre.
Y la mejora de los ingresos por recursos de capital, que ocurren en una sola
ocasión y son totalmente ajenos a la dinámica tributaria, fue de $64.300
millones. Es decir, sin las privatizaciones y sin las transferencias del FGS la
meta no se cumplía. Entre el dinero del FGS, y las ventas de las centrales
térmicas Ensenada-Barragán y Brigadier López, el Gobierno se anotó ingresos
extraordinarios por $60.063 millones.
También para compensar el
desempeño negativo de la recaudación tributaria en plena recesión, la velocidad
de los recortes de gasto aceleró con fuerza. Las partidas de jubilaciones y
pensiones cayeron 13,5% real. Las de asignaciones familiares se contrajeron 21%
real. Los salarios 14,7%. La inversión pública en obras 18% y en particular la
destinada a educación se derrumbó 53,3%, mientras que la de vivienda cayó 25,8%
y la de agua y alcantarillado 19,8%.
El propio informe publicado
por Hacienda celebró que el gasto en salarios públicos llegó al nivel real más
bajo desde el 2009, igual que las partidas para las universidades, mientras que
el gasto en obra pública cayó al peor registró desde el 2005. Las jubilaciones
tocaron el peor punto desde el 2015.
Con todo, el comunicado del
Fondo, que fue publicado unas horas más tarde, pidió que la dinámica de ajuste
continúe en esa línea. "La implementación inalterada de las políticas del
programa apoyado por el FMI será crítica para que haya un progreso
continuado", sostuvo.
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