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Por Hugo Alconada Mon -
Por debajo de los radares públicos, el Tribunal Fiscal de la Nación rechazó dos
pedidos de amparo que presentó la empresa MSU para que la Administración
Federal de Ingresos Públicos ( AFIP ) le
devuelva $628 millones que pagó en concepto de IVA. Y para denegar sus
reclamos, un argumento central del Tribunal fue que la empresa se encuentra
bajo fiscalización tributaria y que quien era su máximo ejecutivo admitió pagos
ilegales en la causa conocida como los " cuadernos de la
corrupción ".
La decisión del Tribunal Fiscal se dio por duplicado. A fines de abril,
la Sala D rechazó el primer amparo, que MSU presentó por la demora en la
devolución anticipada del IVA por $273,5 millones, derivados de la instalación
de una planta de generación térmica en General Rojo, cerca de San Nicolás de
los Arroyos. Y un mes después, la Sala C se sumó con un fallo por otro reintegro
del IVA por $354,5 millones vinculados a la construcción de una central
eléctrica en Barker, cerca de Tandil.
En ambos reclamos, MSU siguió el procedimiento administrativo previsto
por la ley. Primero presentó pedidos de pronto despacho ante la AFIP y, al no
obtener respuesta, radicó los amparos por mora ante el Tribunal, que terminó
por apoyar al organismo. La Sala D dio su respaldo por unanimidad y la Sala C,
en un fallo dividido, pero en ambos casos con costas a cargo de la empresa.
En ambos fallos, los vocales del Tribunal concluyeron que la actuación
de la AFIP fue correcta, sin que su proceder sea "arbitrario o
irrazonable".
Negaron que "el trámite se hubiera demorado
injustificadamente", como resumió Edith Gómez, quien firmó el primer voto
de la Sala D; su colega Agustina O'Donnell calificó de "razonables"
las explicaciones del fisco, para luego remarcar "la situación procesal en
que se encuentra quien ha ejercido la presidencia de la empresa en el período
fiscal correspondiente al reintegro", lo que compartió el tercer miembro
de la Sala, Daniel Martín.
La Sala D aludió así a Manuel Santos Uribelarrea, el entonces presidente
y portador de las iniciales que lleva la compañía MSU, que el año pasado se
convirtió en uno de los primeros empresarios que confirmó ante el juez federal
Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli la veracidad de las anotaciones de
Oscar Centeno, chofer del Ministerio de Planificación, en sus cuadernos.
Santos Uribelarrea resultó uno de los primeros presidentes y altos
ejecutivos de las compañías señaladas por los cuadernos de la corrupción que
debió renunciar o pedir licencia a su cargo para morigerar el impacto
reputacional y jurídico. Lo siguieron Aldo Roggio (Benito Roggio e Hijos SA),
Armando Losón (Grupo Albanesi), Gerardo Ferreyra (Electroingeniería) y Juan
Chediack (Chediack SA). Algunos cedieron el mando a hijos o hermanos y otros se
inclinaron por una licencia.
Pero si el primer fallo del tribunal resultó adverso a los intereses de
MSU, el segundo fue categórico. Al firmar el voto decisivo de la Sala C,
Claudio Luis planteó rechazar el amparo porque "se encuentra abierta una
fiscalización" de la AFIP sobre MSU, "a lo que cabe adicionar la
situación procesal penal del presidente de la amparista al momento de los
hechos, lo que justifica agudizar las tareas de contralor por parte del
organismo recaudador", a lo cual adhirió Gómez -como jueza subrogante en
esa Sala-, mientras que el tercer integrante, Juan Carlos Vicchi, votó en
disidencia.
Los fallos del tribunal resultaron, en la práctica, un espaldarazo para
la AFIP, que en ambos casos había explicado que la empresa se encuentra bajo
fiscalización por el impuesto a las ganancias del período fiscal 2017, y en
ambos amparos presentó luego otros escritos para ampliar su informe y, de
manera explícita, aludir al escándalo institucional que desde agosto de 2018
sacude a la cúspide política y empresarial argentina.
Así, en el amparo de MSU por la devolución pendiente de $273,5 millones
vinculados a la planta en General Rojo, la AFIP le informó al tribunal que
Santos Uribelarrea "se encuentra imputado en diferentes causas judiciales,
todas ellas en trámite ante el fuero en lo Criminal y Correccional Federal de
esta ciudad [en alusión a los tribunales de Comodoro Py], e incluido como
arrepentido en la causa judicial denominada periodísticamente como de los
cuadernos". Y en el otro amparo, por el reintegro de $354,5 millones
derivados de la central en Barker, repitió ese argumento, con el detalle
adicional de mencionar por su nombre a Bonadio como juez instructor de esa
investigación penal.
En rigor, Santos Uribelarrea se encuentra hoy más que imputado en la
investigación penal. Bonadio lo procesó como presunto miembro de una asociación
ilícita y por el delito de dádivas. A fines de 2018, la Cámara Federal lo sacó
de la figura de la asociación ilícita al igual que a otros empresarios, aunque
los procesó y embargó por pagar sobornos para obtener "beneficios
económicos para sus empresas en sus relaciones con el Estado". Y el fiscal
Stornelli pidió enviar a juicio oral a dos docenas de empresarios por cohecho
activo, pero excluyó a los ejecutivos de Techint y a Santos Uribelarrea.
Ante la consulta de LA NACION, desde la AFIP defendieron su actuación.
"Primero, el tiempo transcurrido desde el inicio del reclamo [para la
devolución anticipada del IVA] es razonable, no hay demora injustificada.
Segundo, la empresa está bajo fiscalización. Y tercero, el tema cuadernos fue
mencionado ante una consulta del tribunal y no es un argumento [desde la AFIP]
para demorar la devolución del impuesto", aclararon.
Por su parte, ante la consulta de LA NACION, desde MSU calificaron de
"malicioso" que la AFIP aludiera ante el Tribunal Fiscal a la
situación procesal de Santos Uribelarrea, ya que en los expedientes
administrativos no se discute la pertinencia de la devolución de los $628
millones, sino solo cuándo se concretará ese reintegro, y anticiparon que
volverán a recurrir ante el Tribunal Fiscal si la AFIP no les brinda una
respuesta concreta al respecto para fines de este mes.
Desde MSU también remarcaron que "Santos Uribelarrea renunció al
directorio en agosto, cuando se conoció la causa [cuadernos], y hoy es solo un
accionista minoritario de la empresa, que es generadora de energía y no tiene
relación alguna como compañía con la investigación penal. De hecho, no tuvo
operación comercial hasta 2016, ya durante el gobierno de Mauricio Macri, con la
declaración de emergencia energética".
La trama impositiva y judicial
Protagonistas de un caso que puede dejar precedentes
El empresario pidió a la AFIP un reintegro de $628 millones en concepto
de IVA. Pero el Tribunal Fiscal de la Nación rechazó sus planteos con el
argumento de que la empresa está involucrada en el caso de los cuadernos de las
coimas y está bajo fiscalización
Leandro
Cuccioli, titular de la AFIP
Como parte del procedimiento administrativo, MSU solicitó a la AFIP el
reintegro del IVA. Pero al no obtener respuesta recurrió al Tribunal Fiscal. La
AFIP, que fiscaliza a la empresa, dijo que la causa judicial de los cuadernos
no es un argumento para demorar el reintegro
Claudio
Bonadio, juez federal a cargo del caso cuadernos
Bonadio le tomó declaración a Uribelarrea el año pasado, en el arranque
de la investigación de los cuadernos de las coimas. El empresario fue uno de
los primeros en admitir el pago de sobornos y en dar un paso al costado del
mando de su compañía
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