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Por Liliana Franco - El Fondo Monetario
Internacional advirtió sobre la “volatilidad” financiera que enfrenta
la economía argentina en virtud de la proximidad de las elecciones,
anticipo una caída de 1,3% en el PBI este año y un crecimiento de solo
1,1% para 2020 (recortó la mitad del pronóstico anterior). En tanto, elevó
a 40% su previsión de inflación a diciembre próximo.
Así resulta del
documento dado a conocer este lunes en Washington referido a la cuarta revisión
del programa económico argentino en el marco del préstamo Stand By por
u$s57.000 millones.
Ante las dudas y
críticas que han surgido respecto a la sustentabilidad de la deuda el Fondo
indica que la capacidad de repago de Argentina sigue siendo adecuada,
aunque está sujeta a “riesgos mayores”.
El informe de 88
páginas, que curiosamente aún continúa siendo escrito en inglés,
también reconoce el cumplimiento de las metas establecidas en el
contexto de este acuerdo. De hecho el viernes el directorio del FMI aprobó el
desembolso de unos u$s5.400 millones.
A continuación se
detallan aspectos relevantes del informe elaborado por la misión encabezada por
el economista italiano Roberto Cardarelli.
METAS CUMPLIDAS
Se
han cumplido todas las metasde acuerdo con los datos finales disponibles a
marzo y junio La base monetaria de fines de junio terminó en $ 1,342 mil
millones (mil millones por debajo del objetivo).
Las reservas
internacionales netas superaron el objetivo de fines de junio en US$ 3,3 mil
millones y los futuros se ubicaron en US$ 3,6 mil millones, aproximadamente US$
6,6 mil millones por encima del objetivo.
Los datos de abril
y mayo y la información preliminar, señala el informe, arroja que se cumplió
con la meta fiscal. Efectivamente el gobierno, la semana pasada comunicó
(después del cierre del informe del FMI) que había sobrecumplido los objetivos
fiscales.
El gasto social
excedió el piso en $ 12 mil millones de pesos y el saldo primario en el primer
trimestre fue de 10,3 mil millones de pesos, cumpliendo cómodamente el objetivo
del programa de 6 mil millones de pesos.
Las autoridades
argentinas han desarrollado un plan de mejora del cumplimiento tributario para
2019. Sus prioridades incluyen la reducción de la brecha del IVA; bajar los
costos de cumplimiento de los contribuyentes; realizar auditorías fiscales
basadas en el riesgo; y reducir el margen de abuso del régimen tributario
simplificado.
Se están
implementando programas detallados de mejora del cumplimiento, incluidos los grandes
contribuyentes, las personas con alto patrimonio neto y los pequeños
contribuyentes, para aumentar los niveles de cumplimiento y aumentar los
ingresos.
Se espera
que el déficit primario de 2019 sea de 0.3% del PIB,dentro de la meta del
programa después de que se apliquen los ajustadores para el gasto social y de
capital.
AUTORIZACIONES
El FMI autorizó al
BCRA a tener una mayor intervención en el mercado futuro del dólar. Podrá
vender hasta 3.600 millones de dólares en contratos a futuro, es decir 2.600
millones de dólares que el límite anterior, facilitando el poder de fuego del
Banco Central ante eventuales tensiones en el mercado de cambio y sin necesidad
de vender divisas.
La meta de
superávit fiscal se incrementará hasta 70.000 millones de pesos para el cierre
del tercer trimestre en respuesta a un pedido del Palacio de Hacienda,
expansión que de todas maneras respetaría la meta de déficit para el año.
INFLACIÓN Y ACTIVIDAD ECONÓMICA
El FMI revisó a la
baja su pronóstico de crecimiento de 2019-20. En la anterior revisión esperaba
para este año una caída -1.2% que ahora ha sido recortada a - 1.3 Þbido
al débil crecimiento del crecimiento (especialmente en la demanda interna y las
importaciones) en el primer trimestre y las revisiones de crecimiento a la baja
para los socios comerciales regionales (Brasil en particular).
La recuperación de
la producción agrícola y la recuperación gradual del poder adquisitivo real de
los salarios después de la fuerte caída del año pasado deberían, entiende el
FMI, ayudar a respaldar un retorno a un crecimiento positivo a partir del
segundo trimestre.
Sin embargo, el
Fondo reconoce que, dado que la inflación es más persistente, las tasas de
interés reales deberán permanecer más altas durante más tiempo, afectando
nuevamente la demanda interna y las importaciones, lo que resultará en una
revisión a la baja del crecimiento en 2020 (del 2,2 al 1,1%). Esta
importante reducción de más de un punto contrasta con las últimas previsiones
de los analistas que esperan un aumento del 2.2% del PIB para 2020.
Las tasas de
interés más altas y el crecimiento más bajo han contribuido a elevar los
niveles de deuda a mediano plazo a exactamente el 60% por ciento del PIB para
2024.
El FMI espera
que la inflación termine el año en alrededor del 40%(muy por encima del
pronóstico del 30.5% en el momento de la tercera revisión). Responsabiliza a
esta suba en el pronóstico al aumento de los salarios nominales y un aumento
significativo en las expectativas de inflación.
En el terreno
fiscal el FMI espera que los impuestos a las importaciones más altos compensen
con creces el impacto inflacionario de la congelación en las tarifas de los
servicios públicos y la expansión del programa de Precios Cuidados.
También prevé que
continúe la restricción monetaria y fiscal, junto con una menor volatilidad del
tipo de cambio y un mejor anclaje de las expectativas del tipo de cambio
a una disminución gradual de la inflación mes a mes en el futuro.
La necesidad de
mantener una postura monetaria más estricta durante más tiempo ha significado
tasas de interés más altas, lo que, junto con los esfuerzos continuos de las
autoridades para extender los vencimientos, ha generado mayores costos de
intereses y un incremento en la deuda.
RIESGOS
“El programa
enfrenta importantes riesgos a la baja” advierte el organismo
multilateral, a su entender, “El principal riesgo sigue siendo un cambio
prolongado en las preferencias de la cartera con respecto a los activos
argentinos como resultado de las crecientes incertidumbres sobre el panorama
político futuro”.
Esto podría
manifestarse como un aumento de la dolarizaciónque provocará presiones de
depreciación,impactando en la inflación y conduciendo a un aumento en la
relación deuda-PIB y una mayor pérdida de reservas de divisas que la proyectada
en el escenario base del FMI.
De darse este
contexto el Fondo advierte que “podría crear una brecha de financiamiento
presupuestario y profundizar las preocupaciones sobre la liquidez y
posiblemente la solvencia de la deuda soberana”.
Por esta razón
considera “preocupante” que la reciente reducción de los vencimientos haya
aumentado las necesidades de financiamiento a corto plazo y exacerbado los
riesgos de reinversión en el período previo a la elección.
A pesar de los
riesgos significativos de la volatilidad y la incertidumbre, la continua
implementación de la estrategia del manejo de la deuda en la medida en que lo
permitan las condiciones del mercado ayudarán a mitigar los riesgos en el
período electoral.
A mediano
plazo, la sostenibilidad de la deuda sigue siendo altamente vulnerable a
las crisis, particularmente si se dieran condiciones sorpresivas de crecimiento
negativo.
Más allá de estos
riesgos financieros, es posible que la inflación se mantenga estancada en
niveles muy altos o que la recuperación esperada de la actividad pueda
retrasarse.
Esto llevaría a un
empeoramiento de los resultados sociales, al aumento de la pobreza y a una erosión
del apoyo público al programa de políticas del gobierno.
FINANCIAMIENTO
El FMI considera
que “el programa sigue financiado en su totalidad” y que la capacidad de repago
de Argentina sigue siendo adecuada,aunque está sujeta a mayores riesgos”.
Los supuestos de
financiamiento se han revisado para tener en cuenta la reducción de los
vencimientos, pero, a una tasa promedio de renovación más alta, el programa
sigue siendo financiado en su totalidad.
La exposición del
Fondo en términos de métricas de servicio de la deuda se mantiene en el nivel
más alto en comparación con otros casos de acceso excepcional, y el calendario
de desembolso anticipado implica una considerable acumulación de las
obligaciones de recompra de Argentina al Fondo.
Los indicadores de
crédito del Fondo también se han deteriorado desde la tercera revisión, por
ejemplo, con el servicio de la deuda del Fondo alcanzando un máximo de casi el
25 % de las exportaciones (frente al 23.7% anterior).
El crédito
pendiente al Fondo como porcentaje del PIB también aumentó en 2022. No
obstante, se prevé que las reservas internacionales, que se han visto impulsadas
por las compras de divisas, el intercambio de China aumentada y la creación de
reservas de efectivo del Tesoro, sigan siendo adecuadas durante todo el
programa y el periodo de repago.
SUSTENTABILIDAD DE LA DEUDA
La elevada deuda
pública y las necesidades de financiamiento, y la alta sensibilidad a los
movimientos del mercado, plantean riesgos de sustentabilidad de la deuda para
Argentina.
La deuda pública se
situaba en el 87% del PIB a fines de 2018, luego de una gran revisión al alza
en la tercera revisión, y las necesidades de financiamiento brutas de 2019
superan el 15% del PIB.
Estos elevados
compromisos combinados con una gran proporción de deuda denominada en moneda
extranjera, la baja relación de las exportaciones en relación con el PIB y un
sistema bancario nacional relativamente pequeño, implican vulnerabilidades de
la deuda.
Además, hay
incertidumbre política antes de las elecciones, como lo demostró la venta
masiva del mercado a fines de abril, que incrementó el riesgo país.
No obstante, la
depreciación del peso y la caída en la tasas de refinanciación de la deuda que
tuvo lugar en mayo y junio, demuestra la capacidad de Argentina para
recuperarse de una erosión temporal en la confianza.
Con la adhesión
continua al programa durante el período electoral y más allá, se espera que
continúe esta normalización en los mercado.
Además, una gran
parte de la deuda de Argentina está en manos de grupos de inversores, incluidas
instituciones financieras nacionales, inversores minoristas y otras entidades
públicas, cuyas tasas de refinanciación se estiman que se mantendrán altas.
Se espera
que la deuda pública con respecto al PIB disminuya a 77 % del PIB para
fines de 2020 y se proyecta que caiga a 60% en el mediano plazo, reflejando la
consolidación fiscal programada. No obstante, estas previsiones están sujetas a
riesgos vinculados con el tipo con el tipo de cambio, las tasas de interés, el
crecimiento económico y los pasivos contingentes.
Además, las mayores
necesidades de financiación bruta derivadas de la reciente reducción de los
vencimientos plantean un riesgo de liquidez en los próximos meses.
A pesar de estas
mayores vulnerabilidades, la deuda de Argentina se evalúa como sostenible pero
no con una alta probabilidad.
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