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fPor Pablo
Piovano - Los recientes decepcionantes resultados en la encuesta ZEW ha
mostrado que la desaceleración en la zona euro permanece enquistada en el ánimo
de los operadores. Asimismo, los resultados negativos en los indicadores
fundamentales de la región no han hecho más que alimentar la idea que el BCE se
estaría preparando para implementar de una vez el giro hacia una política más
acomodativa, que incluiría el recorte de tipos de interés y el resurgimiento
del programa de ‘expansión cuantitativa’. Dicho esto, la moneda única
permanecerá bajo vigilancia y podría perfectamente visitar el mínimo del año en
la vecindad de 1.1100 en caso que el impulso vendedor se intensifique.
Colaborando
con el descenso del par, aunque esta vez desde la óptica del billete verde, la
economía americana se mantiene firme y saludable, a pesar de la falta de
tracción alcista en la inflación y en un contexto donde la incertidumbre
respecto de la economía global y en el frente comercial entre Estados Unidos y
China tiene sus efectos indeseables en el ánimo de los inversores. En este
contexto, un recorte de tipos de interés de 25 bps por parte de la Fed en julio
(recorte preventivo) estaría casi descontado por los mercados, mientras que ha
perdido fuerza un recorte mayor de 50 bps, lo que ha sostenido en parte el
rebote del dólar en sesiones pasadas.
Más tarde en
el día no se aguarda que las cifras finales de inflaciòn de junio en Eurolandia
conlleven alguna sorpresa, mientras que la fed publicará el Libro Beige hacia el final de la jornada
de negocios, lo que dará na mejor idea de la salud regional de la economía
americana.
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