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Por Daniel Sticco
- A nadie le escapa que en épocas previas a un proceso electoral en los países
emergentes en general, pero más aún en la Argentina, se genera una alta
tendencia a la conversión de carteras que habían sido atraídos por altas tasas
reales de interés a dólares "hasta que aclare".
Más aún en el escenario actual, donde el Gobierno no ha logrado crear
las condiciones microeconómicas para asegurar su continuidad por otros 4 años,
y existe un final que hasta el presente se presenta incierto, con posibilidades
de un cambio sustancial de políticas y reglas de juego que no son del agrado de
los mercados y de los potenciales inversores.
De ahí que en el Banco Central, más que nunca hacen cuentas y se
animaron a proyectar y presentar, en base a estimaciones de mercado, pero
también de la historia reciente del movimiento de divisas, cómo sería el
flujo de oferta y demanda en el segundo semestre por parte de las empresas y de
los ahorristas que piensan en aumentar la dolarización de carteras.
En la clásica conferencia de prensa de la autoridad monetaria, luego de
la difusión del dato de inflación del mes previo, Guido Sandleris explicó
por qué creen en la entidad que "estarán los dólares para quien los
quiera comprar sin que se dispare el precio", ni renazca una alta
volatilidad que afecte, como en el tercer trimestre de 2018, las expectativas y
la realidad inflacionaria.
"Hoy se está con un tipo de
cambio nominal muy similar al que había en septiembre cuando se cambió la
política monetaria, con un nivel que se mantuvo desde entonces muy
cerca de la zona inferior, tanto cuando había una banda de intervención, como
cuando no. Y el tipo de cambio real sigue siendo competitivo, se mantiene
en el promedio alto de los últimos cuatro años, con excepción del pico de nueve
meses atrás, que permitió reducir la vulnerabilidad externa", dijo
el presidente del Banco Central.
Y agregó que no sólo el tipo de cambio competitivo posibilitó reducir el
déficit del turismo internacional y mejorar sustancialmente
el superávit de
la balanza comercial, sino que además, a diferencia del semestre
abril a septiembre de 2018, "la dolarización ya ocurrió, por eso se
llegará a las elecciones de las PASO, como a la general y eventual segunda
vuelta en noviembre con los portafolios ya dolarizados".
Pero no sólo eso, la autoridad monetaria buscó transmitir la confianza
de que, a diferencia del año anterior, "ahora los dólares están, y en
cantidad suficiente, sin necesidad de intervención del Banco Central".
Flujo esperado de
divisas
Sandleris dijo: "en el segundo semestre del año las empresas de
cereales y oleaginosas liquidarán exportaciones por unos USD 12.400 millones,
similar a movimiento histórico, y completarán unos USD 24.300 millones en el
año; mientras que la demanda del resto de las empresas se prevé en USD
3.000 millones; y el Tesoro ofertará para cumplir con compromisos en pesos
otros USD 6.600 millones, con lo que da un neto de USD 16.000 millones para
poder abastecer una potencial demanda por dolarización de carteras por parte
del sector real y ahorristas".
Se trata de una cifra muy superior a la que tuvo lugar en la segunda
mitad de de 2018, unos USD 12.300 millones según estimaciones del Central,
cuando las condiciones de incertidumbre y volatilidad cambiaria eran
notablemente superiores a las actuales. Y sin estimar la capacidad de
intervención de la autoridad monetaria.
Al respecto, explicó Sandleris que "la flexibilidad
que otorgó el Fondo Monetario para intervenir en el mercado de futuros debe
leerse como una posibilidad que contribuye a darle una señal al mercado, pero
no de que será necesario hacerlo".
Por eso concluyó la autoridad monetaria: "están dadas las
condiciones para que la incertidumbre asociada con el proceso electoral, esté
acotada en términos de volatilidad del tipo de cambio".
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