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Dos días después de conocerse
el staff report de la cuarta revisión del acuerdo stand
by entre la Argentina y el FMI, el ministro de Hacienda Nicolás
Dujovne respondió la fuerte baja en la previsión de crecimiento que hizo
el organismo multilateral de crédito para la Argentina. Lo hizo en Santa Fe, en
la reunión de presidentes del Mercosur.
Es que los datos del Fondo
contrastan mucho con los del Gobierno. El pasado 4 de julio, Hacienda envió al Congreso el avance del proyecto de la ley de Presupuesto
para el año que viene. Allí se estima que la economía crecerá
3,5% el año próximo, apoyada por la inversión y las exportaciones y con un rol
clave para el consumo.
El Fondo por su parte, recortó
su previsión, que ya era baja: pasó de 2,2% a 1,1%. Hay 2,4 puntos porcentuales
de diferencia entre ambas proyecciones: unos USD 10.000 millones.
"Nuestros pronósticos de
crecimiento para el año próximo se basan en qué va a ocurrir con la Argentina
una vez que se disipe la incertidumbre política, una vez que el presidente
Macri sea reelecto por los argentinos y continuemos con este proceso de
transformación y cambio en nuestro país. Por eso estamos convencidos de
que el año 2020 va a ser muy bueno para los argentinos en términos de
reducción de la inflación, creciente y aumento del empleo", dijo hoy
Dujovne.
"El Fondo Monetario
cuando hace sus pronósticos tendrá que evaluar también las distintas
alternativas políticas y claramente puede que evalúe que en caso de que otra
fuerza política gobierne la Argentina la macroeconomía podría ser mucho peor. No
lo sabemos: son hipótesis que tenemos acerca de por qué pueden tener una tasa
de crecimiento tan baja. Estamos convencidos de que una vez que se disipe
la incertidumbre política la Argentina está lista para crecer rápidamente
puesto que hemos corregido buena parte de nuestros desequilibrios
macroeconómicos", agregó.
El Fondo dijo esta semana que
los riesgos del programa son elevados y que "lo más desafiante es la
incertidumbre por el período electoral que se avecina"
"Una disminución de la
confianza de los inversores -agrega- podría trasladarse rápidamente a un
aumento de la tasa de interés de los bonos y dificultades para hacer frente a
las necesidades de financiamiento. También podría generar cambios en los
portafolios de los inversores, alejándolos de activos en pesos y eso
presionaría sobre el tipo de cambio", detalló el organismo que ahora
preside, interinamente, el estadounidense David Lipton.
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