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Por Daniel Sticco - La esperada
desinflación a la que apuestan las autoridades económicas para
lograr el objetivo de recuperación de los ingresos reales de los trabajadores,
y también de los perceptores de planes sociales y jubilaciones y pensiones,
tuvo en la variación de los índices de junio de Precios Mayoristas y de Costo
de la Construcción en el Gran Buenos Aires su máxima expresión.
En ambos casos, siguieron las líneas que el día anterior había difundido
a través del Índice de Precios al Consumidor con una suba de 2,7%, pero con
mayor desaceleración, al subir 1,7 por ciento.
Entre los mayoristas, la pérdida de impulso de la dinámica de los
precios fue de más de 3 puntos porcentuales en comparación con los dos
meses previos, y de casi 5 puntos respecto del salto de 6,5% que habían
registrado en el promedio general un año antes.
Claramente, la baja nominal del tipo de cambio fue decisiva, junto
a la nueva declinación que acusaron los precios internacionales de las materias
primas en el mundo que se manifestó en deflación de 1,5% en los productos
metálicos básicos, y también en máquinas y aparatos eléctricos.
Mientras que en el caso del costo de la construcción la
desinflación fue menos acentuada, 1,3 puntos porcentuales en el mes y 0,8
pp en el cotejo interanual.
Al cabo del primer semestre el conjunto de los precios mayoristas
aumentó 20,7%, levemente inferior a la suba del costo de vida, pero en
comparación con un año antes acumuló 60,8%, unos 5 puntos porcentuales más que
el IPC.
En el caso del costo de construcción, la recesión del mercado
inmobiliario y la pérdida de vitalidad de la obra pública determinaron que el
promedio general subiera en menor medida que los otros índices del Indec: 16,6%
en la primera mitad del año y 44,5% en un año.
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