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Por Daniel Sticco
- La proximidad del escenario electoral no parece afectar la tendencia
creciente a la dolarización en activos líquidos y en cuentas a la vista en el
sistema financiero argentino. En la primera mitad de julio el Banco Central
registra tenencias del sector privado por poco más de USD 31.400 millones, unos
700 millones más que en el promedio de junio y 5.100 millones superior al nivel
de un año antes.
Una lectura ligera del
fenómeno podría concluir que se trata de un fenómeno predecible, dada la
larga historia, al menos de más de 50 años, en la que gran parte de los
residentes optan por tener ingresos y hacer las transacciones básicas en pesos,
pero ahorran en moneda extranjera.
Sin embargo, en términos
relativos al total de depósitos privados en el sistema bancario, tanto de alta
liquidez para las operaciones cotidianas de empresas e individuos, como a
plazo, se observa un subibaja, tras haber alcanzado la dolarización en ese
circuito el récord de 38,8% del total en plena crisis cambiaria de
septiembre de 2018, mientras las autoridades económicas renegociaban la ampliación del acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional,
hasta iniciar una clara disminución por tercer mes consecutivo.
Al cabo de la primera quincena
de julio esa relación cayó a 35,6% del total de los ahorros en pesos y dólares
por parte del conjunto del sector privado, pese a que en valores nominales
mantuvo una clara tendencia ascendente. Mientras que, en contrapartida,
las colocaciones en pesos elevaron su relevancia de 61,7% del total en el
promedio de mayo a 64,4% tres meses después.
Sucede que la decisión del Banco Central de "cuidar al ahorrista",
como dijo el presidente de la entidad, Guido Sandleris, no constituye un slogan
de campaña, sino que es la expresión de la realidad de las altas tasas reales
de interés para las colocaciones a plazo en pesos que se deriva de la dureza
del plan monetario y, desde mayo, con el incentivo a la mayor competencia en la captación del escaso ahorro con la reglamentación de los depósitos on
line de no clientes.
Economía bimonetaria
La contrapartida de ese
comportamiento de los argentinos con capacidad de ahorro, ha determinado la
existencia de un mercado financiero de muy baja profundidad, habida cuenta de
que el total de los depósitos, a la vista (transaccionales en la jerga de los banqueros
y economistas) y a plazo, en pesos y dólares, apenas representa el 25, 2% del
PBI, de los cuales 8 puntos porcentuales corresponden a colocaciones en pesos
en cuentas corrientes y cajas de ahorros; otros 8 puntos representan los plazo
fijo en moneda nacional; y 9% del PBI a las imposiciones en moneda extranjera.
Se trata de relaciones que se
ubican entre la mitad y la tercera parte de las que se registra en la región.
Pero además, las tras nefastas
experiencias de los 90, y la crisis del 2001, las autoridades del Banco
Central se han ocupado y preocupado por evitar que el ahorro en dólares en el
sistema financiero se canalice a los préstamos en pesos, para evitar los
riesgos del "descalce de monedas", propios de una economía que
mantiene alta inflación y alta volatilidad del tipo de cambio.
Y dado que el comercio
exterior de la Argentina es muy pequeño, en particular en lo concerniente a los
sectores generadores de divisas a través de las exportaciones, representa
alrededor del 15% del PBI, del total del ahorro en dólares en el sistema
bancario sólo se destina al crédito privado algo más de la mitad, unos USD
16.000 millones. La diferencia con el total de depósitos de esa denominación se
mantiene inmovilizado y pasa a formar parte de las reservas internacionales en
el Banco Central.
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