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Por Javier Blanco - Al veranito
financiero que se había instalado en el mercado local en las últimas semanas le
aparecieron los primeros nubarrones.
El riesgo
país lleva tres ruedas al alza, el dólar dejó de bajar -y si pasó a
estabilizarse es porque el Banco Central (BCRA) lo controló con oportunas
ventas en el mercado de futuros- y la tasa de referencia interna, que venía
desplomándose, puso el freno sin llegar a desafiar el "piso" que le
marcaron.
La reacción del mercado coincide con las
advertencias que habían lanzado algunos analistas respecto de una muy posible
reversión del clima ahora que al comienzo del cronograma de votaciones le queda
menos de un mes.
"A estos precios es todo o nada",
había señalado días atrás un informe de Balanz Capital, que ya anticipaba que
el riesgo electoral se encargaría de "ponerles un piso a las tasas y al
dólar". En ese informe consideraba que los precios que habían alcanzado
algunos activos argentinos reflejaban "demasiado optimismo" frente a
una elección que se presenta otra vez binaria.
La misma postura habían esgrimido desde
Delphos Investment. "Venimos recomendando cautela desde hace varios días
porque, a nuestro entender, los precios de acciones y bonos estaban
considerando supuestos políticos muy optimistas. La del dólar es otra historia
porque creemos que el Gobierno tiene poder de fuego para mantenerlo bajo
control", explicó Santiago López Alfaro, uno de sus principales analistas.
Y desde Puente señalaron: "Ante un escenario marcado por las elecciones
presidenciales, luce conveniente diversificar el riesgo de las carteras
posicionadas mayoritariamente en activos locales a través de instrumentos de
renta fija internacional en dólares de grado de inversión y duración corta o
media", recomiendan.
La conducta que adoptó el mercado pareció darles
la razón. Desde comienzos de semana el clima financiero parece haber cambiado.
La tasa de riesgo país, que se había
comprimido en 200 puntos desde inicios de junio, comenzó a rebotar para pasar
en tres ruedas de los 775 a los 792 puntos.( 2,25%), tras concretar otro avance
del 0,9% ayer y haber llegado a coquetear con los 800 puntos (tocó 799) unas
horas antes del cierre.
Fue porque los bonos argentinos
"volvieron a caer US$0,50 en promedio, aunque mostrando algo más de
demanda sobre el cierre del día", refirió Sebastián Cisa, del Grupo SBS,
ya que la tasa contra la que se mide (la del bono de EE.UU. a 10 años) cayó
0,8% a 2,03% en el día.
La cotización del dólar (que había llegado a
tocar un mínimo de $41,60 a nivel mayorista el viernes) avanzó hasta los
$42,66, nivel en que irrumpió el BCRA con ventas de contratos de futuros (algo
que repitió ayer nuevamente al final de la rueda) para hacerlo retroceder a
$42,50 anteayer y a $42,45 ayer.
A eso se agrega que la tasa de interés
interna, que venía de hundirse 8 puntos promedio en junio y había arrancado
julio retrocediendo a razón de 40 puntos básicos por día, solo cedió 8 puntos
en las últimas dos ruedas y apenas 2 si se considera el dato de ayer (cuando en
promedio pasó de 58,74 a 58,72% nominal anual). Además se suma la toma de
ganancias que afecta la cotización de las acciones argentinas en Wall Street y
aquí en las últimas 48 horas.
El fenómeno parece estar alimentado por
cierto regreso de la aversión al riesgo global en las últimas horas. Pero
también por algunas advertencias que lanzaron algunas calificadoras (como
Moody's, que pasó de "estable" a "negativa" la perspectiva
de la nota asignada a la deuda argentina) o el propio FMI en su reporte, al
mencionar los riesgos latentes de un regreso a la dolarización, por causa
electoral. Pero los analistas coinciden que su principal componente es un
renacimiento de la inquietud política.
Razones para la cautela
"Hay una salida de activos argentinos de
inversores que prefieren asegurar las ganancias de las semanas previas y se
adelantan considerando que las PASO provocarán una mayor cautela, es decir,
buscan anticiparse. Son ventas 'por las dudas' y marcan un mercado que pasará a
oscilar al ritmo de encuestas, especulaciones y novedades políticas",
considera Alejandro Henke, de Proficio Investment.
"Tuvimos entre 45 a 60 días de franca
recuperación por razones económicas (el ok que logró el BCRA para vender
reservas); políticas (las conformaciones de las candidaturas con señales de
moderación), y externa (el regreso del viento de cola). Pero los tiempos para
las elecciones se acortan y eso pesa en la predisposición de los inversores",
coincidió López Alfaro.
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