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Por Liliana Franco - El ánimo en la Casa Rosada ha
mejorado: al compás de las últimas encuestas, sube la confianza en que se
logrará un segundo mandato para Mauricio Macri.
Con una situación cambiaria tranquila,
algunos indicadores más positivos de la economía y –fundamentalmente- con la
impresión que se tiene en el entorno presidencial de que la fórmula encabezada
por Alberto Fernández no atrae a votantes “moderados”, aumenta la
esperanza de continuidad en los puestos.
En este sentido y, aunque de una manera
bastante anárquica,
Al mejor estilo presidencial, no hay una
sola persona que lidere el equipo de los que están pensando los temas que
se deberán implementar en un segundo mandato.
Así es que, por un lado, el actual
presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior y ex ministro de la
Producción, Francisco Cabrera, se encuentra desde diciembre del año pasado
manteniendo conversaciones con los distintos ministros para indagar sobre “qué
cosas no se pudieron llevar a cabo y cuáles fueron las razones”. La
intención es detectar superposiciones, trabas burocráticas, problemas
específicos de gestión.
Cabrera, un visitante habitual de la Casa
Rosada, también conversa con empresarios y otros sectores representativos de la
sociedad con el mismo propósito, es decir saber qué se hizo mal, que faltó
hacer, qué se puede mejorar en un segundo periodo.
En esta tarea es secundado por uno de
los ex vicejefes de Gabinete y actual secretario de Energía, Gustavo
Lopetegui, aunque participan también otros integrantes, tanto de la
función pública como del ala política. En cambio, no forma parte de este equipo
el otro ex vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, según señalaron
a ámbito.com fuentes oficiales.
En el entorno presidencial se afirma que no
se está “trabajando en temas específicos”, sino que se lleva a cabo una
evaluación de estos años de Gobierno con la intención de ir perfilando
programas para atacar los problemas detectados.
Esta evaluación no se limita a la gestión
ministerial, sino que también, y en esta cuestión de ser más abiertos, se
consulta a distintos sectores de la sociedad. Las preguntas son más
amplias y dependiendo de los interlocutores, que van desde el mundo empresario
o sindical hasta la Justicia, entre otros.
Los encuentros los llevan adelante
prácticamente todos los ministros y las preguntas son comunes a todos los
interlocutores: ¿qué hicimos mal?, ¿qué habría que mejorar?, ¿qué nos
faltó? Lo que se busca en estos encuentros informales es comprender la
percepción que se tiene del Gobierno, algo que no siempre coincide con la
visión que se tiene de la gestión dentro del entorno presidencial.
El resultado de estas charlas se vuelca en
informes que se entregan al jefe de Gabinete, Marcos Peña e incluso al
propio presidente Macri.
Quien también está trabajando en planes
futuros para un segundo mandato, se comenta, es Lilita Carrio con el apoyo
del Instituto Hannah Arendt que preside.
Si bien aún es prematuro hablar de grandes
propuestas o lineamientos, lo que si repiten en el entorno presidencial es que
en la próxima gestión se intentará tener un vínculo más aceitado con todos los
actores de la sociedad.
Y, en esta misma sintonía no descartan que el
futuro gabinete también cuente con la colaboración de extra partidarios.
Otro de los temas que sí tienen claro es que
no se atarán a promesas a cumplir en un semestre, al tiempo que admiten que no
hay margen para compromisos sin resultados.
Futuro gabinete
Comentan que Mauricio Macri se molestó mucho
cuando trascendieron algunos nombres de ministros que supuestamente
continuarían en sus poltronas en el caso de triunfar en los próximos comicios.
Su fastidio, explican en la Rosada, obedeció
a que no le parece que sean tiempos para ser exitistas. “Primero hay que ganar
la elección” y, además, “la oposición es la que daba el triste
espectáculos de pelearse por un puesto”, “No hagamos lo mismo que criticamos” habría
dicho Macri.
En los pasillos oficiales se especula -y no
sin sentido- con que, si llegan a ganar las elecciones, Marcos Peña tendrá
más poder aún en su actual puesto de Jefe de Ministros, pero otros lo
imaginan como el futuro Canciller. Esta suposición no resulta descabellada ya
que sostiene que, de ser reelegido, Macri le dará más énfasis a la vinculación
externa.
Otro interrogante será el rol que
jugará Miguel Ángel Pichetto. Algunos interpretan que no se limitara
a tocar la campanita en el Senado y que será “una voz que se tendrá que
escuchar”. Quienes conocen a Pichetto saben que no es de abrirse un lugar
a los codazos, pero que sí se hace respetar.
La otra duda es cómo jugará el radicalismo en
un segundo mandato, quiénes serán los interlocutores de peso.
Falta poco para las elecciones de las PASO y
más para octubre y, hoy por hoy, todo el esfuerzo del Gobierno está en
convencer a la mayoría que lo apoyen.
En el entorno presidencial se sienten
moderadamente optimistas, aunque reconocen que el partido más difícil se dará
en la provincia de Buenos Aires, y, si bien María Eugenia Vidal recortó la
diferencia que tenía con Axel Kicillof, admiten que “aún está muy
peleado”.
Una gran pregunta a la cual hoy nadie puede
responder con certeza es “cuánto pesará la cloaca o el pavimento que hizo la
gobernadora frente al plato vacío que sufren muchos bonaerenses”. Y, no
falta mucho para conocer la respuesta que la dará las PASO.
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