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Por Luis Beldi - La semana
comienza con los inversores con la guardia alta. Los datos de futuros de los
índices que vienen del exterior no son señales claras. Wall Street tiene todos
los indicadores con subas demasiado leves como para ser tomadas como un
adelanto de que las bolsas de Estados Unidos van a tener una jornada positiva.
Es que esta semana se conocerá el dato de crecimiento del PBI y seguirán
ingresando balances clave a la Bolsa que parecen confirmar la
desaceleración de la economía del mundo y la necesidad de bajar las tasas a fin
de mes.
Europa tienen casi
todos sus futuros de la Bolsa en territorio negativo y Asia muestra un
comportamiento algo más optimista. Lo mejor pasaba por el Han Seng de Hong Kong
que en la medianoche de la Argentina estaba más de 1% arriba. El Nikkei de
Japón caía 0,15% y el China A 50 de Shanghai subía 1,20%. El SZSE Component de
Shenzhen, la otra bolsa importante de China, acumulaba ganancias de 0,81%.
En la Argentina el
dato más importante es el bajo volumen de vencimiento de Letras de Liquidez
(LELIQ) del lunes que alcanza a $ 186.365 millones. Eso le permitirá
actuar con más margen de acción, debido a que la semana pasada no pudo cubrir
vencimientos por casi $ 100 mil millones que engrosaron la demanda de dólares y
les permitió subir 1,84%. Si la suba no fue mayor es porque el mercado
cambiario está aplastado por distintas medidas de pseudo intervención como la
venta exagerada de futuros y de los bancos oficiales. Pero atención, entre
el martes y miércoles los vencimientos de LELIQ suman casi $ 500 mil millones.
Otro dato clave es
cómo se comportará el mercado de valores local que viene muy golpeado en las
últimas ruedas, como si se hubiera alejado de la euforia que provocó la suba de
Mauricio Macri en las encuestas.
El riesgo país
tendrá que ver con lo que suceda en el exterior. La suba de los bonos de
los Estados Unidos, hace más difícil bajar el riesgo. Los inversores
norteamericanos se están refugiando en bonos y oro por la baja de las tasas de
interés y eso sube la paridad. Los bonos argentinos, a pesar de que mantienen
su paridad, ven subir el riesgo país por la fortaleza del título norteamericano
que es la referencia.
El conflicto con
Irán se suma a las distintas guerras comerciales que Donald Trump mantiene con
los principales países del mundo y complica a los mercados emergentes porque
ante situaciones complejas el dinero vuela a los países más seguros.
El presidente
norteamericano busca un dólar débil, algo que conviene a la Argentina, pero
tropieza con los inconvenientes que su política exterior genera y con la
posibilidad que Europa baje sus tasas de interés.
Otro dato clave, es
el precio del petróleo que terminó la semana en leve alza ( 0,01%) a USD 62,46
el barril, después de un importante rally por el incidente del dron con Irán.
Pero todos estos
datos son el coro que rodea al dólar. Al Gobierno le interesa mantener al
dólar en los valores actuales. No le permite una mínima alza. Cree que cada
suba de la divisa norteamericana le resta chances electorales. Debería prestar
más atención a lo que sucede en la oposición, que ha hecho más por su mejor
posición en las encuestas que la baja del dólar y los movimientos del propio
oficialismo.
La baja de tasas,
por caso, que debería haberse desacelerado, parece un movimiento en cámara
lenta. En las últimas ruedas las bajó un mínimo de 0,02 puntos diarios. O sea
que a ese ritmo en una semana las baja 0,10 puntos, un porcentaje
intrascendente.
También sabe que
está corriendo una carrera contra el tiempo porque el "carry trade",
elegir los plazos fijos sobre el dólar porque se gana más, se está terminando. De
hecho, los plazos fijos crecen menos que la tasa de interés que pagan lo que en
términos reales equivale a una caída. Por eso todos los días libera pesos a la
plaza. En un mes los plazos fijos crecieron 1,4% cuando la tasa está en 4,7%
mensual.
Los depósitos en
dólares del sector privado bajaron 1% en un mes, pero están por encima de los
USD 34.100 millones. Si se mira con objetividad el escenario a pocas ruedas de
las PASO, es más optimista de lo que se esperaba hace un mes. Pero hay que
tener en cuenta que los nervios son crecientes y eso se notó en las inversiones
del jueves y viernes. El lunes esas tensiones crecerán. La plaza estará
dominada por el tema electoral y allí la racionalidad le deja terreno al azar
lo que no es positivo.
Ya no se puede
predecir cómo será la semana, sino a lo más, se puede hacer una aproximación de
cómo puede evolucionar la rueda. El dólar seguirá dando pelea, la Bolsa
seguirá envuelta en sus dudas y el riesgo país dependerá totalmente de lo que
suceda con el Bono del Tesoro de Estados Unidos que está en plena alza.
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