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Por Alejandro Colle - El Banco Central sacó
ayer un conejo de la galera y apeló a una vieja medida, ya utilizada varias
veces en el pasado, para evitar una situación de estrés financiero, capaz de
provocar volatilidad en las tasas de interés, cambios de cartera, saltos en el
dólar y frenar el anabolizado consumo antes de las elecciones Primarias.
La autoridad
monetaria dispuso que las entidades financieras podrán cumplir con la exigencia
de integración de efectivo mínimo en forma bimestral, tomando a promedios de
julio y agosto en forma conjunta. Se trata de algo excepcional.
En un intento por
descomprimir la situación, minutos antes de la apertura de los mercados
el BCRA dispuso una
batería de medidas, entre las que se destaca precisamente la mencionada. Que no
es nueva. Ya fue utilizada en el pasado por varios presidentes del BCRA ante
una situación financiera excepcional. Al ampliar un mes el plazo, alivia el
esfuerzo, la demanda de liquidez y, en consecuencia, evita volatilidad en el
precio del dinero.
Como ahora los
bancos pueden integrar la exigencia de efectivo mínimo en un bimestre, también
el Central podrá cumplir con la meta de crecimiento cero de la oferta primaria
de dinero en forma conjunta, promediando estos dos meses.
La semana pasada el
BCRA encontró dificultades para mantener el stock de Letras de Liquidez
(Leliq). No consiguió renovar la totalidad de los vencimientos y terminó
generando una expansión de unos $100.000 millones. Esa emisión de dinero sobre
el cierre del mes complicó, a su vez, el cumplimiento de las metas de crecimiento
cero de la base monetaria: en 5 días hábiles debía absorber unos $25.000
millones diarios para poder cumplir en julio el objetivo acordado con las
autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Era una meta
demasiado exigente y que podía tener consecuencias, sobre todo en materia de
tasas de interés. Lo que, a su vez, podría complicar la ya difícil marcha de la
economía real, a solo dos semanas de las elecciones Primarias, a cuyo resultado
cada vez se les asigna más trascendencia para medir el pulso del electorado de
cara a las presidenciales de octubre.
El conjunto de
medidas se completa con un estímulo a la demanda de letras. El BCRA
autorizó un aumento de 3 puntos en el porcentaje que los bancos pueden integrar
en encajes remunerados. Es decir, con Leliq. Y para completar el esquema, la
autoridad monetaria garantizó un piso del 58% para la tasa que paga por las
letras, hasta que se conozca el nuevo dato de inflación, algo que sucederá a
mediados del mes próximo, es decir, después de las PASO.
Cuestiones técnicas
que, en buen romance, significan darle más margen a los bancos para que
inviertan en Leliq, para lo cual necesitan incrementar los depósitos a
plazo fijo, ofreciendo a sus clientes rendimientos más atractivos. Hoy
promedian el 45,75% anual para colocaciones a 30 días, pero el Nación ya subió
al 50,5% su tasa para plazos online. ¿Objetivo? evitar una posible salida de
los depósitos a plazo (algo que hasta el momento no se produjo) y que esos
pesos sueltos eventualmente pudieran buscar refugio en el dólar estadounidense.
Todo parece
alineado con el deseo de la Casa Rosada de neutralizar la volatilidad cambiaria
y evitar saltos en el precio de la divisa antes de las Primarias. También
apunta a que no se produzcan variaciones bruscas en las tasas por cuestiones
normativas, que termine perjudicando el esfuerzo por generar un mejor clima de
consumo en el electorado.
Hubo muchas críticas
de economistas y analistas de mercado a lo que entendieron como un cambio en
las reglas de juego de parte del BCRA. Algo así como: no puede cumplir las
reglas, entonces cambia las reglas.
La movida, aunque
quizás políticamente cuestionable, es lícita. Y recibió la bendición del FMI,
que inmediatamente respaldó las medidas a través de un comunicado de su vocero,
Gerry Rice: “Estos cambios (técnicos) aseguran que la política monetaria
seguirá orientada a asegurar un sendero continuo de inflación declinante y un
funcionamiento armonioso del sistema financiero”.
Desde Reconquista
266 habían registrado que los bancos venían sobrecumpliendo las metas en julio,
lo cual desembocaría en una cierta distensión el mes próximo que haría caer las
tasas. Al fijar la meta bimestral, busca evitar picos en la demanda de
numerales que generaría volatilidad en el precio del dinero.
La garantía de un
umbral de 58% anual para las Leliq, a su vez, tiende a traccionar los
rendimientos para los ahorristas que deban renovar en estos días sus depósitos,
para tentarlos a que permanezcan en pesos. En otras palabras: reabsorber el
circulante en poder del público liberado este mes por cuestiones estacionales,
e intentar que ese reflujo se canalice hacia plazos fijos.
Aún así, el BCRA prefirió
no correr riesgos: con un dólar tranquilo, ayer neutralizó casi la mitad del
exceso monetario, tomando algo más de $46.000 millones por encima de los
vencimientos del día en las licitaciones de Leliq. Quizás previniendo alguna
dificultad para hoy y mañana, en que se concentran vencimientos por unos
$500.000 millones.
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