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Por Pablo Wende - La euforia de los inversores que se
había despertado sobre el mercado local entró en modo "pausa". Luego
de espectaculares subas que llegaron al 60% en dólares en las acciones locales
y un riesgo país que cayó por debajo de los 800 puntos, era razonable que los
mercados se tomaran un respiro. Y todo indica que este compás de espera se
va a mantener como mínimo en las próximas tres semanas, hasta las PASO.
Ayer, en el arranque de la
semana, se notó algo de esto. Hubo caídas generalizadas en papeles argentinos,
que retrocedieron hasta 5% en dólares en Wall Street. Sin embargo, se
parece más bien a una lógica toma de ganancias después de un rebote tan
espectacular como inesperado a partir de mayo.
El riesgo país también
encontró un piso al menos momentáneo, ni bien perforó el piso
"psicológico" de los 800 puntos básicos. En los últimos días los
bonos ya comenzaron a operar sin mayores variaciones, a la espera de más
certezas respecto al resultado electoral. El dólar, en cambio, operó
prácticamente sin cambios: el mayorista finalizó en $42,45 y casi no se ovió a
lo largo de toda la jornada.
En un escenario de
incertidumbre creciente, toda la energía del Gobierno está puesta en mantener
al dólar bajo estricta vigilancia. La "paz cambiaria" no se
negocia. Es la condición indispensable -aunque no es la única- para que la
fórmula Macri-Pichetto continúe recuperando terreno perdido. Las últimas
encuestas muestran que se achicó la distancia pero que el kirchnerismo continúa
liderando con cierta comodidad.
Para el Gobierno es
fundamental mostrar que para las PASO la brecha se habrá achicado
sustancialmente. Un escenario lo más parejo posible permitiría llegar con
algo más de tranquilidad hasta las elecciones generales, el 27 de octubre. En
cambio, una brecha superior a 5 puntos a favor de los candidatos kirchneristas
podría generar un fuerte retroceso de las acciones y el regreso del riesgo país
a la zona de los 1.000 puntos. Además, también aumentaría la presión sobre el
tipo de cambio, lo que podría obligar al Central a vender reservas.
Pero el titular del
BCRA, Guido Sandleris, viene tomando varias medidas precautorias para no
llegar a esa situación. Ya en abril obtuvo el visto bueno del Fondo para
utilizar reservas sin necesidad de que la cotización supere la "zona de no
intervención".
La semana pasada el FMI
también le dio mayor margen para vender contratos a futuro, pasando de USD
1.000 millones a USD 3.600 millones. Y ayer se anunció que la tasa de interés
de referencia (Leliq a siete días) permanecerá en 58% anual hasta la próxima
medición de inflación, prevista el 15 de agosto.
Esto significa que al menos
hasta las PASO no hay posibilidad de reducciones adicionales.
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