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Por Daniel Sticco - En la primera mitad de julio la tasa
de referencia de las Leliq había marcado un claro sendero descendente hacia el
piso prestablecido de 58% anual a 7 días. Pero la evolución de la integración
de encajes por parte de los bancos en es período, en una proporción mayor a lo
esperado, en medio de un escenario de incertidumbre superior al habitual por la
proximidad de las elecciones primarias y obligatorias.
Una de las consecuencias
esperables de ese fenómeno era de fuerte suba de las tasas de interés en la
segunda mitad del resto del mes, y de baja en la primera quincena de agosto,
con efectos inciertos sobre el mercado de cambios.
De todas formas, del comunicado del Copom se desprende que la preocupación del Central no se
centra en el mercado de cambios, habida cuenta de que la paridad se
está comportando mejor de lo esperado porque la sobreoferta estacional
de divisas por parte de los exportadores, más los USD 60 millones de
ventas diarias del Tesoro para cubrir necesidades de pesos, ha hecho que las
intervenciones a través del mercado de futuros sean de compras para equilibrar
la operatoria.
Pero la flexibilidad de los
criterios de integración de encaje, como de la meta de emisión monetaria
primaria, se asegura, no afecta los lineamientos de "apretón monetario" definidos en
septiembre de 2018, tras la ampliación del acuerdo con el FMI, para
consolidar el proceso de desaceleración de la tasa de inflación mes a mes. Más
aún en un escenario de incertidumbre electoral que se prevé se extenderá hasta
fines de octubre e incluso noviembre.
Los indicadores de alta
frecuencia sobre la marcha de los precios testigos que miran tanto diversas
consultoras privadas, como más aún en el Central para hacer sintonía fina en el
seguimiento del programa monetario, muestran que en julio se estaría reafirmando la desinflación.
Pero se sabe que la tasa de
interés no solo incorpora expectativas de inflación, y también de devaluación
del peso, pese a que en ese caso se está en presencia de un mercado libre y
flotante, sino también el riesgo político.
Por eso se explica la estrategia de estrema cautela por parte del Copom,
porque justamente lo que puede controlar es la oferta de dinero, aunque se
confía en la esperada amplia oferta de dólares en el segundo semestre para
evitar una eventual estampida de las cotizaciones.
No sólo eso, no son pocos los
informes de bancos a clientes del sector privado que muestran que en caso de
reelección del presidente Mauricio Macri, las perspectivas de apreciación del
peso, es decir de baja del tipo de cambio real.
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