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Por Leandro Gabin - La mejora en las
encuestas que coloca a la fórmula Macri-Pichetto muy cerca de los candidatos
del kirchnerismo, sumado a la paz cambiaria que se extiende casi tres meses,
hace que la previa de lo que serán las PASO se haya transformado en un
escenario impensado para el Gobierno.
"No cantamos victoria antes de tiempo, pero es cierto que lo que está
pasando hoy era algo difícil de imaginar hasta hace algunos meses", dice
una fuente del equipo económico.
Así y todo, destacan que la
cautela ya se instaló entre los grandes inversores. Más precisamente, los jugadores
del exterior. Trascendió que en el último tiempo se vio un aumento de las
coberturas en los mercados de futuros.
O sea, los inversores internacionales venden sus tenencias en activos en pesos
(principalmente bonos) y compran dólar futuro para estar resguardados ante una
suba del billete luego de las elecciones. Quieren seguir estando en pesos pero
con cuidado. Claro que estos inversores se habían posicionado en esta clase de
activos que pagan tasas altísimas (como los que ajustan por CER).
Igualmente muchos además están tomando utilidades
en activos que vinieron subiendo mucho en los últimos dos meses: ganaron con
acciones hasta 60% mientras que con los bonos hubo alzas del 20%. Así, empiezan
a desarmar un poco el carry trade que venían realizando.
Ese movimiento de salida, aunque parcial porque no se están yendo directamente,
llamó la atención al Banco Central que recientemente salió
a intervenir en ese mercado: sin cifras oficiales, se estima que vendió
alrededor de u$s500 millones la semana pasada.
Extremando el control sobre el dólar
En este mercado, el Central sumistra
"oferta" ante una mayor demanda interviniendo en los contratos. A
diferencia de lo que sucedería si actúa en el mercado contado, en los futuros
no vende dólares billetes. O sea, no hay caída de reservas posible. Lo que hace
es compensar -o no llegado, el caso-, en pesos al tipo de cambio que resulte al
final de los contratos en los que interviene.
Sea como fuere, la entidad pasó de comprar en el mercado de futuros a ser
vendedor, algo que le permite con holgura el acuerdo con el FMI (puede llegar a tener una
posición vendedora por hasta u$s6.600 millones).
"Percibimos cautela entre los inversores institucionales, algo que es
lógico para estar a pocas semanas de las PASO. Así y todo el comportamiento nos
sorprende gratamente", agregaban desde el equipo económico.
El cambio de posicionamiento de los inversores extranjeros es un llamado de
atención para lo que pueda venir hacia adelante si el resultado de las
primarias termina siendo negativo para el oficialismo.
Claro que el termómetro del dólar funcionará como un predictor de lo que puedan
terminar haciendo los portafolios. Si empieza a subir luego de las PASO debido
a un mal desempeño electoral del macrismo, los mismos inversores adelantarán la
huida.
Esto, a pesar de las intenciones oficiales por frenar cualquier estampida. Si
bien en el Gobierno niegan que estén defendiendo un valor del dólar, algo que
parece evidente y que resulta funcional a las chances electorales del
oficialismo, afirman que el tipo de cambio no está atrasado. Calculan que todavía
es 10% más competitivo en términos reales que en el 2015.
Así y todo, y ante la incertidumbre extrema que representan las elecciones
entre dos espacios completamente distintos, no hay chances de que el Banco Central pueda pensar en relajar
su política ultra dura.
Después de las PASO, dependiendo de la suerte que corra el oficialismo, la entidad
podrá endurecer su esquema o permitirse cierto margen para aflojar. Pero todo
esto, en el margen. Saben que el partido se juega en octubre y eventualmente en
noviembre. Por ende, quedan varios meses de incertidumbre para los inversores.
Eso podría no solo presionar al dólar sino que incrementaría las posiciones
especulativas. Los mismos inversores extranjeros que hoy venden títulos en
pesos y se cubren en el mercado de futuros podrían decidir pasarse a divisas e
irse.
Un blindaje para el período post PASO
Para el mercado, lo que suceda a
partir de las PASO será clave. Ashmore Group, un fondo inglés, fue tajante:
"Rara vez ha estado tanto en juego. El electorado de Argentina enfrenta
una dura elección entre una vida mejor a cambio de algunos costos iniciales de
ajuste macroeconómico y la certeza de una nueva crisis disfrazada de retóricas
populistas".
Y agrega: "Si el presidente Mauricio Macri es reelegido, el país puede
escapar de décadas de políticas económicas absurdas y finalmente comience a
darse cuenta de su enorme potencial. Por otro lado, si el populismo asociado
con la ex presidenta Cristina Kirchner gana, es casi seguro que se enfrentarán
a muchos más años de declive y crisis".
La incertidumbre con respecto al desenlace
electoral hace que el Central esté expectante a lo que pasará el día después de
las PASO. El 12 de agosto será clave para medir la reacción del mercado ante el
resultado.
Por eso el Central se "blindó": modificar el cómputo del cumplimiento
de la base monetaria le asegura que en agosto no habrá exceso de liquidez que
le pueda jugar en contra para dolarizarse.
Como tiene que ser un promedio ahora de julio y agosto, no se arriesga a que se
llegue al mes post PASO con los bancos demandando liquidez. Eso, además, podría
haber generado una suba de tasas por parte del Central. En definitiva, trató de
adelantarse a un escenario más complejo.
La segunda novedad tuvo que ver con mantener otro mes más la tasa mínima en 58% (algo lógico dado
el escenario electoral) y subir los encajes remunerados en tres puntos. Esto
último ayudará a reducir la brecha entre lo que paga el Central por las Leliq y
las tasas de los plazos fijos.
Se cree en el sistema que los bancos podrían subir hasta dos puntos lo que
pagan por tomar dinero del público gracias a esta modificación. Así, con un
premio mayor por estar en pesos, se intentará que no vayan al dólar. Al menos
los depósitos que vencían este mes se renovaron completamente y eso es un
indicador de que el pequeño ahorrista no tiene temor a estar en pesos hasta
después de las PASO.
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