Durante los cuatro años posteriores a la crisis económica de finales de 2001, la mayoría de las grandes compañías que habían incumplido con sus pasivos lograron reestructurarlos. Pero si bien la situación financiera de esas empresas mejoró sustancialmente, aun existen algunos desafíos que deben afrontar. Por ahora, el mayor reto parece estar en continuar con la reducción de la exposición de sus pasivos en dólares –que si bien ya cayó en un 44%– todavía representa un 86% de los pasivos.
El nivel de pasivos en moneda extranjera en relación al total de lo pasivos y a los ingresos operativos cayó en la mayoría de los casos. La deuda corporativa denominada en moneda extranjera cayó casi un 44% mientras que los pasivos totales lo hicieron en un 42%. Sin embargo, en términos agregados, los pasivos en dólares todavía representan el 86% de los pasivos, "lo que implica que aún existe un elevado riesgo de tipo de cambio", detalla un informe elaborado por el Banco Río.
Respecto a la estructura de capital –medida a través de la relación entre el total de los activos y pasivos– mejoró, reflejando una disminución de la deuda con una consecuente mejora del patrimonio neto, logrando reestablecerse en los niveles previos al default. Con relación al capital de trabajo, los activos corrientes pasaron a representar el 141% de los pasivos corrientes. Ello se debe a que la deuda vencida se clasifica como pasivos corrientes (pasivos de corto plazo), por lo que la regularización de la deuda, reduce el tamaño de los pasivos corrientes. "Sin embargo, en la mayoría de los casos este ratio continúa siendo menor a los niveles previos al default", indica la entidad bancaria en su informe semanal.
El documento advierte, también, que como la mayoría de las compañías mantienen –desde la crisis– una porción de sus ingresos congelados, uno de los mayores riesgos asociados a la capacidad de repago de las mismas, radica hoy en el congelamiento de las tarifas. "Surge entonces la duda respecto a la posibilidad de repago en caso de que se mantenga la estructura tarifaria actual", señala el informe.
Frente a este escenario, las compañías que superaron el default concentraron sus esfuerzos en reducir su endeudamiento. Reflejo de ello fue el rescate de casi u$s 1.600 millones de ONs (de los cuales el 80% corresponden a bonos emitidos como consecuencia de procesos de reestructuración de deuda) durante el 2005 financiado fundamentalmente con capital propio.
Por tanto, si bien los pasivos en moneda extranjera (en su mayoría dólares) pasaron de representar el equivalente de $ 22.323 a $ 12.516 millones, el mantenimiento de la actual situación tarifaria complica el horizonte respecto a la capacidad de repago de estas compañías.
Ahora se vive un proceso inverso al de la convertibilidad que marcó la caída del endeudamiento en el extranjero de las compañías del sector privado no financiero. Desde mediados de 2005 esa tendencia se fue revirtiendo gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones.
El financiamiento de las operaciones de tipo comercial, producto del incremento que hubo en las exportaciones, llevó a un incremento del pasivo de las distintas empresas con el extranjero.