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Por Guillermo Gammacurta - La explotación
de Vaca Muerta, segunda reserva mundial de gas
no convencional y cuarta de petróleo no convencional, ya es una realidad. Algunos
datos confirman que el desarrollo del yacimiento de shale va en serio: están
todos los grandes jugadores de la industria, ya se invirtieron u$s20 mil
millones y hay 1.000 pozos perforados, en 7 áreas en desarrollo. Sin embargo,
esta actividad supone el aprovechamiento de apenas el 5% de la superficie del
yacimiento.
El potencial de
Vaca Muerta es indudable, pero alcanzar un desarrollo masivo supone el
despliegue de un plan de acción para modificar definitivamente la producción
energética de la Argentina. Mientras que hasta 2015 el objetivo era conseguir
el autoabastecimiento, en los últimos tres años y medio se logró producir para
exportar los excedentes. Ahora, en la propia industria plantean que la meta
debe ser producir para exportar. Fuentes de la petrolera Pan American Energy
sostienen que “debemos ir a un nuevo paradigma y pasar de lo que hoy
tenemos, que es exportar el excedente de la producción, a producir para
exportar”. Lo que parece una sutil diferencia semántica, es en realidad un
cambio que supone la diferencia entre seguir subexplotando Vaca Muerta o
definitivamente avanzar en un desarrollo intenso del shale que ponga a la
Argentina en el sitial de los grandes proveedores del mercado internacional.
Etapas
En mayo, la
producción de gas creció un 7,6% con respecto al mismo mes del año anterior,
alcanzando el nivel más alto desde julio de 2009. En el caso del petróleo, la
producción creció un 4,2%, y acumuló 15 meses de crecimiento interanual
ininterrumpido, según los datos de la Secretaría de Energía. Estos aumentos se
explican por el crecimiento de la producción del no convencional de Vaca
Muerta.
El crecimiento de
la producción, apuntalado por el shale, permitió retomar la exportación de gas
a Chile a fines de 2018, algo que no ocurría desde 2007. Bajo la modalidad de
contratos “interrumpibles”, en los primeros tres meses de este año la Argentina
exportó un promedio de casi 6 millones de m3/día, que en marzo llegaron a un
máximo de 9,6 millones en un día.
Fuentes de la
industria petrolera explicaron que “el próximo paso es ir a los contratos
en ‘firme’ en el periodo no invernal para darle más certidumbre a la
producción”. En este sentido, desde la Secretaría de Energía avanzan con un
mecanismo que permita a las empresas suscribir contratos de venta en firme
entre el 15 septiembre y el 15 de mayo, garantizando el abastecimiento
doméstico mediante combustibles alternativos durante los días de mayor consumo.
El objetivo para el período 2019/2020, es ofrecer 7 millones de m3/día, volumen
que se irán ajustando en forma anual. Desde la Secretaría de Energía que
conduce Gustavo Lopetegui consideran que tener más demanda de gas en los 8
meses de “no invierno” posibilita aumentar la producción, además de ir
reduciendo las necesidades de recurrir a la importación en invierno. Es decir,
la mayor producción permite exportar y a su vez disminuir la importación, lo
que redunda definitivamente en la balanza comercial del país. Un dato no menor,
si se tiene en cuenta que entre 2006 y 2013 la Argentina pasó de tener un
superávit comercial energético de u$s 6.100 millones a un déficit de u$s 6.900
millones.
El año pasado, el
rojo fue de u$s 2.300 millones, y este año el Gobierno proyecta estar cerca del
equilibrio. Una vez consolidado el país como abastecedor de gas para Chile
y países de la región, en la Secretaría de Energía y el sector privado plantean
como segunda fase lograr exportaciones en firme durante todo el año.
Salir al mundo
Conseguida la
cobertura del mercado interno y el abastecimiento de los países de la región,
el tercer paso de la Argentina es la provisión al mercado mundial de Gas
Natural Licuado (GNL). Es que el mundo avanza hacía las energías renovables, y
en la discusión por el cambio climático, el GNL aparece como la energía más
limpia para ser usada como el puente entre las energías no renovables y las
renovables.
En tal
sentido, la Argentina ya tiene un potencial mercado en Asia. Primero
por la complementariedad que supone estar en el hemisferio opuesto a los países
asiáticos en términos de las estaciones climáticas. Segundo, China se encuentra
en una fase de sustitución del carbón por el gas, lo que supone una enorme
demanda.
En la actualidad,
el selecto club de los productores de GNL está formado por apenas 20 países.
Para poder ingresar en el mercado internacional del GNL, es necesaria la
construcción de una planta de licuefacción que permite mediante un proceso de
enfriamiento a -161º convertir el gas natural a estado líquido para poder
transportarlo en buques especialmente preparados. Luego en el destino debe
pasar por una planta de regasificación en donde es calentado para volverlo a su
estado natural para ser distribuido. Con un costo de u$s 4.000 millones, la
construcción no puede ser encarada por una sola empresa.
El primer paso, lo
dio a petrolera estatal YPF que instaló una barcaza en Bahía Blanca que realiza
el proceso de licuefacción y tiene una capacidad de procesamiento de 2,5
Mm3/día. La petrolera ya hizo una primera exportación de GNL con un embarque
que compró un trader internacional. La intención es empezar a partir de
septiembre, cuando termina el pico de consumo de invierno de la Argentina, con
una producción sistemática y exportación de GNL al mundo, aunque en estos
pequeños volúmenes.
Los tiempos corren
contra reloj. Hay 5 proyectos en el mundo que sumados exceden en 5 veces la
futura demanda de gas mundial, y la construcción de una planta de licuefacción
lleva unos 4 años desde el momento de la adjudicación. Es decir, si se
adjudicara en 2020, recién en 2024 podría entrar en producción. Entre el
Gobierno y el sector privado hay consenso en que hay que exportar el GNL al
mundo. “Muchas economías van a dejar de consumir carbón y van a empezar a
consumir gas, con lo cual hay una oportunidad histórica de que aumente mucho la
demanda de gas. No se puede esperar 20 años, si no se hace en los próximos
5 años, el tren pasó y ya va a haber molinos de viento”, analizó un ejecutivo de
la industria.
Como parte de este
plan de acción, en YPF ya se encuentran trabajando en la ingeniería de proyecto
de una planta de licuefacción en el puerto de Bahía Blanca. Fuentes de YPF
explicaron que “la planta de licuefacción a gran escala, podría construirse de
forma modular para poder ir ampliándola con el tiempo y que vaya sumando
capacidad de producción”. La idea de una planta ampliable implicaría una etapa
intermedia de producción de GNL antes de llegar a una capacidad del 100%.
En YPF confían en
que, para fin de año o bien a principios de 2020, ya podrán presentar el
proyecto a toda la industria para buscar socios interesados en unirse al nuevo
negocio de exportación de GNL.
Claro que para que
el proyecto pueda ser exitoso, no basta con la construcción de la planta. Un
aspecto central es la competitividad en el precio. Estimaciones del mercado
sostienen que para ser viable la Argentina debe llegar a un precio venta de
u$s3 el millón de BTU. Una fuente de la industria sostuvo que “la construcción de
una planta de licuefacción de 5 millones de toneladas por año, que implicaría
unos 18,5 MMm3 por día de producción, debería ser encarada por varios jugadores
de la industria. Para que esto prospere, debería estar acompañado de una serie
de inversiones que permitan a la Argentina seguir incrementando su producción
propia de gas y la capacidad de transporte”. En tanto que desde Pan American
Energy indicaron que “se necesita mejorar los costos. Vamos a un modelo
exportador y para esto debemos competir con el mundo. El desafío que tiene
Vaca Muerta es poder desarrollar sus recursos a gran escala, en forma continua
y a largo plazo y, para ello, debemos ser competitivos”.
En esa línea, la
industria tomó como una gran noticia el llamado a licitación que hizo el Gobierno
para la construcción de un gasoducto desde la Cuenca Neuquina hasta el Gran
Buenos Aires y el Litoral. La construcción de la primera etapa del gasoducto
permitirá aumentar la capacidad de evacuación del gas producido en Vaca Muerta
en inicialmente 15 millones de m3 diarios. El objetivo del Gobierno es que la
construcción de la primera etapa del gasoducto esté completa para el invierno
de 2021, lo que permitirá reemplazar Gas Natural Licuado (GNL), que aún ingresa
por el puerto de Escobar, por producción doméstica por unos u$s240 millones
anuales.
Fuentes de la
industria consideraron que “el proyecto del GNL debe ser una cuestión de Estado
que no esté atado a un resultado electoral. Las petroleras realizamos
inversiones de millones de dólares y necesitamos previsibilidad porque son
proyectos de mediano y largo plazo”.
Para que Vaca
Muerta se convierta definitivamente en un “proyecto país”, deberán seguir
creciendo las inversiones en upstream, y conseguir que más empresas de
servicios, infraestructura y logística se sumen, para hacer más eficiente la
cadena de suministros y lograr precios de producción que compitan a nivel
internacional.
Una vez más la
Argentina está ante una oportunidad histórica. El tiempo dirá si la política,
el Gobierno nacional y los provinciales, el sector privado y los sindicatos
estuvieron a la altura para cambiar para siempre el futuro del país.
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