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Por Pablo Wende
- El resultado de las PASO y un poco más allá de las elecciones generales
mantienen en vilo a los mercados. Pero también la preocupación se extiende
al 2020, más allá de quien termine gobernando. Es que el año próximo los
desembolsos del FMI bajan a una mínima expresión (apenas USD 4.200 millones),
por lo que habrá que salir a buscar fondos frescos para pagar la deuda. La
cifra genera escalofríos: USD 39.000 millones que habrá que buscar en los
mercados. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que con las señales
correctas a los inversores no será difícil conseguirlo.
El secretario de
Finanzas, Santiago Bausili, fue quien se encargó de explicar el programa
financiero 2020 ante un centenar de inversores. Fue en un encuentro
exclusivo organizado en Buenos Aires por XP Securities, una firma bursátil de
Wall Street que es controlada por capitales brasileños. El anfitrión fue
Alberto Bernal, uno de los estrategas que hace tiempo viene apostando por un
repunte de los activos argentinos.
El funcionario primero dio un
panorama general, con la idea que el ministro de Hacienda procura transmitir a
los inversores: "En estos meses toda la atención estuvo puesta en las
alianzas políticas y las encuestas. Pero también tenemos para mostrar una
consolidación de la situación macroeconómica. Alcanzamos equilibrio fiscal
primario, un superávit comercial que llegará a USD 15.000 millones y dejamos
atrás el déficit energético".
Luego, Bausili se concentró en
el Plan Financiero 2020. Y haciendo las cuentas "finas" se llega
a la cifra de USD 39.000 millones y no se incluye la deuda que se encuentra en
poder del sector público. Sin embargo, aunque luce como un número altísimo
y difícil de cumplir, el funcionario transmitió que la situación es "mucho
menos complicada" que en 2016 y 2017.
El motivo es que una parte
sustancial de la deuda que vence ahora está nominada en pesos. Además, hay una
porción relevante que son Letes y Lecap, que en teoría resultarían fáciles de
refinanciar en un contexto más favorable de los mercados en relación a la
Argentina.
En concreto, así se conforman
los USD 39.000 millones que habrá que buscar en 2020, apuntando tanto a
inversores locales (especialmente para los vencimientos en pesos y también la
búsqueda de dólares de corto plazo) como extranjeros:
– Amortización de capital
de bonos: la cifra asciende a USD 13.000 millones. Del total que vence, un 70%
son títulos en pesos y sólo un 30% están nominados en dólares. Esto debería
facilitar la refinanciación de estos vencimientos con la colocación de nueva
deuda en el mercado, especialmente para repagar el tramo en moneda local.
– Pago de intereses de la
deuda: son USD 7.000 millones netos. Aquí se incluye el déficit financiero
superior a 3,5 puntos del PBI que habrá que salir a cubrir con colocaciones en
el mercado bursátil local e internacional. La cifra bruta es mayor, pero hay
que restar el desembolso del FMI, en torno a los USD 4.200 millones y lo que
prestarán otros organismos multilaterales.
– Refinanciación de Letes y
Lecap: son los títulos de corto plazo que emite el Tesoro. Suman 8.500 millones
de dólares y la deuda en pesos suma el equivalente a 10.500 millones. Por lo
tanto serían otros U$S 19.000 millones en total. Por ahora Hacienda viene
avanzando con la renovación cercana al 90% de los vencimientos, aunque con
plazos muy cortos. Se estima que casi toda esta deuda pasará al 2020. Y si
el Gobierno que asume el 10 de diciembre próximo mantiene una buena sintonía
con los inversores no debería haber problemas para conseguir la refinanciación,
exclusivamente entre inversores locales.
Estos números podrían ser
mayores si no se cumple con una de las principales metas acordadas con el FMI:
el superávit primario equivalente a 1% del PBI, algo que sería prácticamente
inédito en la Argentina. En la medida que no se consiga semejante ajuste, la
diferencia habría que salir a buscarla con mayor endeudamiento en los mercados.
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