
Por LAURA GARCÍA - En materia de depósitos, el año arrancó con un interesante avance de los plazos fijos sin ajuste (casi $ 700 millones) –que permitió más que recuperar lo perdido en diciembre por cuestiones de estacionalidad–, pero volvió a poner en evidencia la reticencia de muchos inversores a colocar su dinero atado a la inflación, por atractivo que resulte, si eso implica llevar el plazo hasta un año.
Los depósitos del sector privado que ajustan por CER cayeron en enero $ 87 millones hasta $ 6.537 millones, profundizando la caída que ya habían registrado el mes anterior, de $ 137 millones. En enero del año pasado, por ejemplo, los depósitos ajustables habían crecido $ 652 millones. Los plazos fijos no ajustables suman actualmente casi $ 32.000 millones.
Aunque las proyecciones de inflación siguen alentando las colocaciones indexadas, la decisión de extender el plazo mínimo a un año sigue actuando como un factor de disuasión. Si bien hay entidades en las que los plazos fijos siguen creciendo, en muchas otras los últimos inversores que habían constituido sus depósitos antes de la medida –que data de mayo de 2005– decidieron no renovarlos llegado el vencimiento.
"A medida que van venciendo, muchos prefieren no renovarlos porque no quieren irse de 9 meses a un año, sobre todo clientes minoristas que no se sienten seguros con plazos tan largos o no pueden inmovilizar su plata por tanto tiempo", comentan en un banco privado de primera línea.
La tendencia también se explica por la decisión de muchas entidades de no promover este producto. "Desde ya que si nuestros grandes clientes nos piden un plazo fijo con CER, lo hacemos. Pero no es algo que estemos incentivando. ¿Para qué pagar 11% o 12% cuando podemos pagar 3% o 4%?", explican en otro banco.
El Central aumentó a 365 días el plazo mínimo con la intención de mejorar el descalce de plazos entre activos y pasivos con CER. Los depósitos ajustables tuvieron un plazo original de 90 días, que más tarde ya había sido ampliado a 270 días.
En términos generales, los depósitos del sector privado sumaron $ 720 millones en enero, un buen mes, pero nada estridente. Las cuentas corrientes cayeron $ 171 millones pero las cajas de ahorro incrementaron su stock en $ 500 millones.
Si se considera la totalidad de los depósitos del sistema, el balance del mes arroja un incremento de $ 1.477 millones, impulsado principalmente por las cuentas a la vista del sector público. El stock se ubica actualmente en $ 122.375 millones.