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Por Mariano Cuparo Ortiz - Junio fue el mes de mayor fuga de
divisas por parte de los extranjeros en toda la historia del Mercado Único y
Libre de Cambios (MULC). Llegó a US$1.410 millones y superó incluso a mayo del
2018, cuando se disparó la salida de capitales especulativos que dio inicio a
la corrida cambiaria cuyos efectos persisten hasta hoy. Si al número se le suma
la fuga de los residentes, se fueron US$2.759 millones. El dato muestra la
continuidad del drenaje crónico de divisas y de la falta de confianza. Por eso,
el sexto mes del año dejó una caída de las reservas de US$936 millones, de
acuerdo a un informe del Banco
Central dado a conocer ayer.
Al respecto, el director socio
de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, dijo a BAE Negocios: "Es una constante
el desarme de posiciones en pesos, nunca dio positivo desde que empezó la
crisis. Hay desconfianza, claramente. Ese es un dato que te muestran también el
riesgo país y el diferencial de tasas en pesos y dólares. La tasa en pesos es
alta para compensar esa desconfianza. Hoy el Gobierno no tiene acceso al
mercado voluntario de deuda. Se endeuda con el FMI y
se desendeuda con los privados, también en pesos. A una buena parte de esos
pesos que paga el Tesoro, los privados no residentes decide convertirlos a
dólares".
La fuga de los residentes
totalizó US$1.339 millones y en el año alcanzó los US$10.881. El primer
semestre se subió así al podio de los peores arranques para este indicador. Con
todo, en junio fue menor al nivel de mayo. Para Caamaño Gómez eso no es tan
sólo señal de más confianza de los argentinos: "Que desacelere la formación
de activos externos no quiere decir que mejoró la confianza de los residentes.
Algo de eso hubo pero también hay efecto ingreso, es decir que comprar dólares
cuesta más por la caída del salario en dólares, y también efecto sustitución
por la tasa real en pesos alta".
Los datos de junio del MULC
fueron publicados ayer por el BCRA.
Se vio una nueva mejora del balance de bienes, que aportó, de la mano de la
caída interanual de los pagos por importaciones, una entrada de US$2.381. Los
cobros por exportaciones cayeron 2,2%. Pero los pagos por importaciones
sufrieron un desplome de 33,1%, lo que muestra que la mejora por el lado de los
bienes sigue estando relacionada con la recesión productiva.
Los servicios moderaron el
rojo y "sólo" generaron una pérdida de US$498 millones. Los pagos de
intereses de la deuda marcaron que junio no fue el más grave de lo meses y
"sólo" se fueron US$900 millones por esa razón. Con todo, la cuenta corriente
dejó un ingreso neto de US$933 millones.
El resto de la historia es la
que ya venía mostrando la dinámica cambiaria de la crisis: la cuenta financiera
sigue dando señales de la desconfianza de los inversores privados. Eso se ve
sobre todo en los meses en los que el FMI no
realiza desembolsos, lo que maquilla el resultado. Esta vez el rojo de la
cuenta financiera fue de US$2.521 millones. Y por eso la contracción de las
reservas fue de US$936 millones. La tendencia muestra suba de reservas en los
meses de los desembolsos y luego drenaje explicado por la fuga, el pago de
intereses de la deuda, la remisión de utilidades de las empresas y el flujo
negativo de las inversiones especulativas de los extranjeros.
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