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Por Federico Furiase - El programa monetario de julio arrancó
complicado por la emisión por compra
de dólares al Tesoro ($59.700 millones desde el 21 de
junio) y el aumento en la demanda nominal de dinero por la estacionalidad de
julio, más allá del problema estructural asociado a la emisión endógena por los
intereses de las Leliqs ($38.900 millones en la primera
quincena de julio). Pero el BCRA ganó tiempo al pasar a bimestral la meta de crecimiento cero de
base monetaria para el período julio/agosto. De esta forma, suaviza el path de
tasas esperado, evitando subirla de más en julio y bajarla agresivamente en
agosto, cuando el riesgo político puede resurgir post PASO. La extensión del piso de tasa Leliq en 58% hasta la publicación del
dato de inflación de julio intenta mantener la señal hawkish del BCRA. En
tanto, el cambio en la composición de
encajes, aumentando en 3 puntos porcentuales los encajes
remunerados en Leliqs para los depósitos a plazo fijo, mejora el canal de
transmisión hacia las tasas pasivas, subiendo la tasa Badlar break even para la
misma tasa Leliq (en torno a 50%TNA para una Leliq a 58%,
para plazos fijos menores a 30 días).
Por otro lado, el
Tesoro colocó u$s811 millones en Letes al
28 de febrero de 2020 a una tasa de 7,48% (TIREA). Recordemos que para cerrar
el programa financiero 2019 sin suspender la venta de dólares del Tesoro al
MULC por u$s60 millones diarios, ni complicar el programa monetario por el lado
de un desarme de depósitos públicos y Leliqs, el Tesoro necesita pasar para
2020 el 46% de los vencimientos de Letes en dólares con el sector privado del
año, algo así como u$s4.500 millones. Hasta ahora el Tesoro había hecho roll
over de Letes en dólares con el sector privado para 2020 por u$s588 millones, a
lo que habrá que sumar la parte de los u$s811 millones de la colocación de ayer
que se haya hecho con el sector privado.
Por el lado del
mercado cambiario, las municiones del BCRA en el mercado spot, con el ok del
Fondo para vender reservas adentro de la zona de referencia cambiaria, y de
futuros, con una capacidad de venta en torno a u$s6.600 millones por la
ampliación del límite de la posición vendedora a diciembre y la posición
compradora neta de junio), pueden darle margen al BCRA para moderar contagio
del mercado de bonos (riesgo país) al mercado de cambios si el riesgo político
escalara post PASO. El
apretón monetario y el colchón de tasa real positiva contra la inflación
esperada para los plazos fijos le sacan algo de combustible a una dolarización
de cartera que seguirá de largo por la incertidumbre del año electoral. Los
agregados monetarios vienen cayendo fuerte en términos reales (-18% la caída
acumulada del M3 privado pesos a precios constantes desde diciembre 2017 y -31%
la caída acumulada en igual período del M2 privado pesos a precios constantes)
producto de la caída en la demanda real de dinero y la aceleración de la
inflación. Pero el stock de pasivos remunerados vuelve a crecer en términos del
PIB desde los niveles de diciembre de 2018 (desde la zona de 4,5% a 5,3% del
PIB), aunque todavía muy lejos del pico de 10,6% del PIB de marzo de 2018,
frente a la alta tasa real que tiene que pagar el BCRA para mantener el dólar
calmo y el crecimiento cero de la base monetaria. De todas formas, el ratio
Leliqs en dólares vs reservas netas se mantiene estable en la zona de 1,2.
La sostenibilidad de la deuda pública con el mercado y organismos internacionales
requiere transitar hacia un superávit fiscal primario, para lo cual será clave
remover las rigideces del gasto público que indexan por ley a la inflación
pasada. Mayor será
el superávit fiscal primario requerido cuanto mayor sea la tasa real necesaria
para estabilizar el tipo de cambio real y menor el crecimiento económico. En
números redondos: con 50% de deuda pública a PIB con sector privado y
organismos internacionales, si la tasa real requerida para sostener el actual
nivel de tipo de cambio real en el tiempo es 7% (5%) y el crecimiento del PIB
Real es 2% (3%), el superávit fiscal primario (antes de intereses) requerido
para mantener constante el ratio deuda pública a PIB es 2,6% (1%) del PIB.
La baja de la inflación necesitará de un programa monetario/fiscal
consistente que permita bajar la tasa real a la que crecen los pasivos
remunerados en relación al PIB y una recuperación de la demanda real de dinero
que habilite una absorción de la monetización por desarme gradual de Leliqs /
compra de dólares. Una
vez que se abra el mercado de capitales para el Tesoro y se encamine hacia una
trayectoria de superávit fiscal primario, en un contexto de menor riesgo país,
la toma de deuda del Tesoro para cancelar Letras Intransferibles en poder del
BCRA podría ser otra vía para desarmar Leliqs con impacto neto neutro en la
base monetaria. Cualquier régimen monetario deberá combinar algún esquema de
ancla monetaria (meta de agregado monetario más amplia, por ejemplo) combinado
con bandas cambiarias que ajusten por inflación esperada, para ayudar a alinear
expectativas en una economía con inercia e indexación de contratos. Además el
esquema de bandas con alguna pendiente podría fijar un piso referencial de tipo
de cambio real, donde el BCRA puede comprar dólares y emitir para evitar un
atraso excesivo del tipo de cambio por entrada de capitales de corto plazo,
siendo la estabilidad de la demanda de dinero la que defina la potencial
esterilización pertinente de dicha emisión.
* Director de Eco Go. Profesor en la Universidad
Torcuato Di Tella.
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