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Por Francisco Jueguen - El peso de los impuestos en la
economía vuelve a ser un tema de campaña en la Argentina. Tras los reclamos
empresarios, las críticas del lavagnismo a la presión impositiva y los pedidos
del Fondo Monetario Internacional (FMI) por una "reforma integral" en materia
tributaria, el Gobierno salió a defender su gestión
sobre los gravámenes que se pesan sobre el sector privado.
En ese
sentido, LA NACION accedió al informe que el Ministerio de
Hacienda que conduce Nicolás Dujovne le presentó al presidente Mauricio Macri
sobre la presión impositiva en la Argentina, y los cambios que se hicieron en
los últimos años a los tributos nacionales. El tópico se volvió ahora un tema
de campaña, con un lavagnismo reclamando bajas de impuestos para reactivar la
economía pese al escaso margen fiscal y el kirchnerismo discutiendo números del
déficit fiscal, el gasto y la herencia que Cristina Kirchner le dejó a Macri.
Justamente, el informe "Menos gastos, menos
impuestos" comienza con una crítica a la herencia recibida por el gobierno
de Macri en 2015, un dato no menor luego de los chispazos que Dujovne y
el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, se sacaron ayer. "El
kirchnerismo duplicó el gasto público y aumentó la presión tributaria en seis
puntos del PBI. El gobierno de Cambiemos, en cambio, bajó el gasto en más de
cinco puntos del PBI al mismo tiempo que logró bajar los impuestos y reducir el
déficit fiscal. Esta es la consolidación fiscal más importante de América
Latina de los últimos 30 años", recalcó el documento.
Según el informe del
Gobierno, durante el kirchnerismo, el gasto
primario el gobierno nacional pasó de 12% a 24% del PBI, mientras que los
impuestos pasaron de 20,6% a 26,2% del PBI. "Este aumento en la
presión tributaria nos llevó a ser uno de los países de mayor presión
impositiva en Latinoamérica", definió, y contrastó: "Durante esta
administración, en cambio, se llevaron adelante varias medidas para aliviar la
carga tributaria de las personas y las empresas. Entre 2016 y 2019, la presión
tributaria habrá bajado en dos puntos del PBI".
Según le presentó el
equipo de Dujovne a Macri, "además de ser altos, los impuestos eran
distorsivos y regresivos". Así justificó el ministro la aplicación de la
reforma impositiva 2017. "La agenda de reducción en las contribuciones, en
el impuesto a las ganancias para las empresas y en el impuesto al cheque está
asegurada por la reforma", estimó la presentación. Nada señaló, en tanto,
del pacto fiscal para bajar Ingresos Brutos en parte de la cadena y los
impuestos a los sellos, objetivos que fueron retocados en medio de la
negociación del presupuesto y la crisis.
El
informe de Dujovne para Macri llega días después del staff report sobre
la cuarta auditoría que realizó el FMI a la economía argentina. En el informe, el equipo liderado por
Roberto Cardarelli reclamó una reforma holística para eliminar impuestos
distorsivos. "Se necesita una reforma integral del sistema tributario para
reducir las distorsiones y mejorar la eficiencia", reclamó el Fondo, que
celebró la reforma fiscal de 2017 y el Pacto Fiscal de 2018.
"Sin embargo,
siguen vigentes varios impuestos distorsivos (por ejemplo, el impuesto a las
transacciones y los impuestos a la exportación), y la tributación combinada de
los ingresos laborales sigue siendo alta con relación a la comparación
internacional", escribió el organismo dirigido por David Lipton, que
además pidió extender el impuesto a las ganancias, reducir las exenciones al
IVA y aumentar los ingresos por impuestos al consumo.
Días después,
fueron los empresarios de nucleados en AEA quienes recibieron a varios ministros y
secretarios del Gobierno para debatir el acuerdo entre la Unión Europa y el
Mercosur. Allí se registró el mismo reclamo: "Hay que eliminar los
impuestos distorsivos".
No obstante, el
Gobierno replicó las críticas. "Entre 2004 y 2015 la presión tributaria
nacional aumentó seis puntos del PBI. La suba en los impuestos nacionales se
explica por la suba en aportes y contribuciones a la seguridad social ( 4,2%
del PBI) y en Ganancias ( 1,8% del PBI). En el caso de los derechos de
exportación, el mayor valor se alcanzó en 2008, cuando llegó a representar
3,14% del PBI; en 2015 representó 1,3 puntos del PBI", explicaron.
"Con el cambio
de gobierno se rompió la tendencia al aumento en la presión tributaria",
esgrimieron en Hacienda, y aseguraron que, entre 2015 y 2018, la presión
tributaria nacional cayó 2,6 puntos del PBI. Las principales bajas se ven en el
impuesto a las ganancias (-1,31% del PBI), en aportes y contribuciones (-0,71%
del PBI) y en derechos de exportación (-0,49% del PBI). "Por motivos de
emergencia, este año puede revertirse transitoriamente una parte de la baja en
impuestos. Aún así, la presión tributaria proyectada para 2019 será 2 puntos
porcentuales del PBI más baja que en 2015", calcularon los técnicos
oficiales.
Uno de los puntos
principales que atacó el oficialismo es el impuesto a las ganancias para las
personas físicas. Según estimaron, ese gravámen pasó de representar un 4,6% del
PBI en 2003 a un 6,4% del PBI en 2015. Entre 2016 y 2018, en cambio, el
impuesto bajó 1,3 puntos hasta 5,1% del PBI. "Una de las razones por las
que aumentó entre 2003 y 2015 es que la tablita que determinaba las alícuotas
que tenían que pagar los contribuyentes se mantuvo congelada durante 15 años en
un contexto inflacionario", cuestionaron al kirchnerismo, y agregaron:
"Esto condujo a que la gran mayoría de las personas que quedaban
alcanzadas por el impuesto tuvieran que tributar con la tasa más alta. El
resultado fue la virtual desaparición de la gradualidad del impuesto y un
importante crecimiento en la recaudación".
"Una de las
primeras medidas de este gobierno fue actualizar la tabla de alícuotas del
impuesto a las ganancias para las personas. Con esto se lograron dos cosas. En
primer lugar, la alícuota efectiva del impuesto bajó para todos los que pagan.
En segundo lugar, se recuperó la gradualidad del impuesto: ahora los
trabajadores alcanzados están mejor repartidos entre todos los escalones del
impuesto", indicaron. Agregaron, además, que se bajó la alícuota del
impuesto a las ganancias de las empresas, que llegará a 25% en 2020.
No obstante, no aparecen en el documento que se le
presentó al Presidente los impuestos sobre los dividendos o a la Renta
Financiera. Tampoco la suba que tendrá Bienes Personales, alza que un proyecto
del ahora candidato a vice, Miguel Pichetto, logró morigerar tras su paso por
el Senado. No hay referencias a algunas subas vinculadas al IVA,
como la imposición a los servicios digitales, la eliminación gradual del
decreto 814 o de los reintegros a los consumos con tarjetas de crédito.
Por otro lado, el
Gobierno recalcó la "baja de los impuestos al trabajo" con la
fijación de un mínimo no imponible (MNoI) de implementación gradual que exime
del pago de contribuciones patronales. A partir de la reforma tributaria, se
estableció un MNoI de implementación gradual: hoy es de $7000 y en 2022 será de
$17.500. Estos montos se actualizan automáticamente de acuerdo a la evolución
de precios, lo que hará que en 2022 un salario de $40.000 pesos sólo tribute
por $22.500, especificaron en el documento que ya vio Macri. Algunos sectores
ya tuvieron un adelantamiento de MNol, como el textil o las economías
regionales.
Sin embargo, en lo
que respecta a los llamados impuestos al trabajo, se impulsó una unificación de
alícuotas en 19,5%, lo que significó un alza para algunos sectores o diferentes
regiones, algo que no aparece en este informe, pero que Dujovne sí incluyó
entre los anexos de su última presentación en conferencia de prensa para
presentar los datos fiscales del primer semestre.
El documento también
ensalza la mejora en los costos laborales en el sector de confección en la
provincia de Buenos Aires, y la recientemente aprobada Ley de Economía del
Conocimiento.
Por último, se
refiere a las polémicas retenciones a la exportación. "Antes de diciembre
de 2015 pagaban retenciones todos los bienes menos los lácteos. En diciembre de
ese año se eliminaron las retenciones para la gran mayoría de los productos y
se redujeron para los restantes", señaló ese capítulo.
"En septiembre
de 2018, como resultado de los shocks externos,
se fijó un aumento en los derechos de exportación para acelerar el camino hacia
el equilibrio fiscal. Pero estas nuevas retenciones son doblemente
transitorias: en primer lugar, porque tienen vencimiento en diciembre de 2020;
en segundo lugar, porque, por los topes de $3 y $4 por dólar, las retenciones
se licúan con el aumento natural del tipo de cambio", explicaron.
Sin embargo, el
informe oficial olvida mencionar que el Gobierno también impulsó un aumento
indirecto a los impuestos a los exportadores, cuando rebajó los reintegros que
otorgaba; o a los importadores, cuando decidió (meses atrás) subir la llamada
tasa de estadística.
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