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Por Annabella Quiroga - En los primeros seis meses del año,
Argentina acumuló un saldo comercial a favor de US$ 5.589 millones.
Para los analistas aun queda mucho por sumar: anticipan que el
año cerrará con un superávit de entre US$11.000 y US$10.000 millones y
será el más alto desde e 2012, cuando había alcanzado US$ 12.008 millones.
En los últimos ocho años, el comportamiento
del comercio exterior argentino ha sido errático. Entre 2001 y 2011 las
exportaciones tuvieron un crecimiento robusto: pasaron de US$ 26.530 millones a US$
82.981 millones. Con el dólar apreciado, alta
capacidad instalada, buenas cosechas y fuertes precios para la
soja, las exportaciones cobraron vuelo en la gestión de Nestor Kirchner y
en la primera de Cristina Fernández.
Pero el pico logrado en 2011 quedó en la historia. Desde el
arranque del segundo mandato de Cristina las ventas externas se fueron
desmoronando: en 2015 habían bajado a US$
56.783 millones. El estancamiento económico, el efecto
disuasivo de las retenciones, el cepo y el atraso cambiario, más las
retaliaciones de varios mercados en respuesta al cierre de las importaciones
dispuesto por el kirchnerismo golpearon al sector externo.
En paralelo, las importaciones llegaron a su pico
en 2013, con US$ 74.441 millones. Desde entonces fueron
disminuyendo, primero por el cepo y luego por el efecto de la recesión.
En los tres primeros años de Mauricio
Macri hubo leves repuntes de las exportaciones y para este año se prevé
que ronden los
US$ 64.000 millones. Por el lado de las importaciones crecieron
en 2016 hasta llegar a US$ 66.929 millones y
ya en 2018 y 2019 se desplomaron por el efecto conjunto de la crisis económica
y la devaluación. Así, el superávit de US$ 12.000 millones de
2012 se fue licuando hasta convertirse en déficit en 2015,
con un rojo de US$ 3.419 millones.
Desde entonces solo se revirtió el signo negativo en 2016, con un
saldo a favor de US$ 2.057 millones.
Pero este año con una supercosecha de 147 millones de toneladasy
las importaciones golpeadas por la recesión, los números volverán a ser positivos
para el comercio exterior
Según los pronósticos del BBVA, el
superávit de este año será de US$ 11.000 millones, producto del
fuerte ajuste de las importaciones por la devaluación y la caída del PBI
sumado a la recuperación de las exportaciones por el agro. El saldo a
favor lo explica la caída de las importaciones 28,7%, mientras
que las exportaciones aumentarán 2,5%.
El banco anticipa que para 2020, "las
importaciones se recuperarán de la mano de la actividad y las
exportaciones también crecerán, lo que determinará un saldo de US$
10.500 millones".
Desde la consultora LCG indican que "se
espera que en los siguientes meses la caída en las importaciones
desacelere levemente gracias a una recomposición de la
actividad". Para 2019, a causa de la dureza de recesión y la
caída de los precios a nivel global, la consultora corrigió la proyección
de importaciones a la baja (US$ 55.000 millones, una merma de 14% interanual),
lo que incidiría positivamente sobre saldo comercial. "Esperamos
un superávit en torno a los US$ 10.000 millones en la balanza comercial",
sostienen.
Para la consultora Econométrica el
saldo comercial de este año será superior a los US$ 10.000 millones y
equivaldrá a 2% del PBI.
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