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Por Pablo Wende
- Por primera vez prácticamente desde fines de abril, ayer se registró
simultáneamente suba del dólar junto a caída de bonos. Fue una clara señal
del nerviosismo creciente que se apoderó de los inversores, tanto locales como
internacionales, ante la proximidad de las PASO. En las 11 jornadas
hábiles que quedan hasta la elección primaria es probable que ambas tendencias
se profundicen.
El dólar operó con tendencia alcista durante toda la jornada, a pesar de
que el Central siguió vendiendo futuros. Pero no fue suficiente. El tipo
de cambio subió cerca de 50 centavos y finalizó a $44,56 promedio en el
minorista, mientras que el mayorista desde temprano superó los $43. En el
cierre se ubicó a $43,36.
Las pantallas de los operadores mostraron desde temprano cuál es el
problema principal que enfrenta el mercado cambiario. La oferta de divisas se
cayó abruptamente. Al mismo tiempo, se nota más demanda de inversores que
están desarmando posiciones para esperar dolarizados el resultado de las PASO.
Pero pese a que el dólar subió más de 2% en las últimas tres jornadas,
está lejos de transformarse en algo dramático ni mucho menos. Por un lado se
trata de una corrección razonable luego de la caída de 10% de la cotización
desde fines de abril. Esto había generado incluso algunos comentarios sobre la
posibilidad de volver a situaciones de atraso cambiario, justo cuando empezaron
a despegar las exportaciones.
Por otra parte, los movimientos diarios tampoco son
"disruptivos". Por lo tanto, el Central no tiene necesidad por el
momento de salir a vender dólares en el mercado contado para satisfacer la
mayor demanda. O para prevenir un aumento adicional de la cotización.
El riesgo país a 820 puntos básicos reflejó la caída en el precio de los
bonos. Se trata de otra señal de cautela por parte de los inversores. De todas
formas, tampoco por ahora se notan ventas masivas. La calificadora Moody's
alertó en un documento algo que ya todo el mercado sabe: un cambio de políticas
después del 10 de diciembre podría generar más dudas de los mercados sobre la
voluntad de la Argentina de pagar la deuda. El riesgo país había superado los
1.000 puntos en el peor momento de la desconfianza, a fines de abril, y por
algunas semanas se ubicó por debajo de los 800.
Dólar presionado, bonos a la baja y acciones que siguen registrando toma
de ganancias aunque poco relevantes. Queda claro que los mercados quedaron
en un "compás de espera" hasta que finalmente lleguen las primarias y
se sepa realmente dónde está ubicado el Gobierno y cuánta diferencia sacaría el
kirchnerismo. Allí estará más claro si realmente el oficialismo tiene
posibilidades reales de imponerse en las elecciones de octubre o como mínimo
forzar un ballotage.
Según coincide la mayor parte del mercado, el valor a monitorear es el
de 5 puntos. Si la fórmula Fernández-Fernández saca una diferencia mayor
en las PASO, entonces el nerviosismo de los inversores aumentará sensiblemente.
Si la brecha es mucho menor, entonces podría asistirse a un nuevo rally en el
precio de los bonos y el dólar se mantendría mucho más estable.
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