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Por Caetano Mohorade - Continúa la cuenta
regresiva de cara a la primera gran encuesta nacional acerca de cómo viene la
imagen de los principales candidatos a presidente, las PASO, y desde el
Ejecutivo piden al Banco Central que haga lo posible para mantener un objetivo:
la calma cambiaria. Sólo quedan diez días hábiles hasta el 11 de agosto y
desde el oficialismo quieren evitar cualquier elemento que pueda jugar en
contra de una potencial elección, y por ello ha pedido al organismo que dirige
Guido Sandleris que tome las medidas necesarias para que persista la
estabilidad del dólar.
Durante la semana
pasada, si bien no hubo un salto cambiario brusco, como los registrados entre
febrero y abril, el dólar mantuvo una marcada tendencia ascendente, al menos
hasta el viernes, cuando finalizó con una ligera baja. En los últimos
cinco días hábiles, el billete registró un avance del 2,1%. En medio de la
mayor incertidumbre política, el BCRA debió recurrir a
distintos mecanismos para contener el avance del tipo de cambio, como son las
intervenciones en el segmento de futuros, o convalidar aumentos en la tasa de
referencia de la economía (Leliq), que el viernes cerró en 59,587%. En esta
línea, desde el Ejecutivo se mostraron conformes con el desempeño del organismo
del viernes y celebraron el hecho de que el riesgo país volvió a ubicarse por
debajo de los 800 puntos básicos.
La semana pasada,
el Banco Central, a través del Comité de Política Monetaria (COPOM), resolvió
pasar el cálculo de la meta de la base monetaria a bimestral, con el fin de
tener un mayor margen para cumplir con su objetivo, decidió mantener el piso
del 58% de la tasa de las Leliq en 58% hasta que se conozca el próximo dato de
inflación y decidió elevar en 3 puntos porcentuales la tasa de encajes para
fomentar las tasas en pesos y evitar la salida de los depósitos a plazo
fijo. Todo esto con el objetivo de darle cierto respiro, al menos
temporal, a la economía.
Desde Consultatio señalaron
que “el resultado de las PASO será clave por dos razones: revelará las
preferencias de la sociedad de una manera mucho más precisa que las encuestas,
pero fundamentalmente porque gatillará un círculo virtuoso o vicioso que
influirá materialmente en los resultados de la primera vuelta (octubre)”. “Concretamente,
un ‘buen’ resultado para el gobierno extiende la pax cambiaria y estabilidad
financiera, mejorando sus chances de cara octubre, y viceversa: un ‘mal’
resultado para el gobierno altera este sendero y refuerza las chances de la
fórmula Fernández-Fernández”, explicó. “En nuestro último reporte
sostuvimos que en este corto camino a las primarias es posible que los precios
de los activos se muevan alrededor de una suerte de ‘equilibrio momentáneo’ del
que sólo se saldrá después del 11 de agosto”, agregó.
Utilizar al tipo de
cambio como ancla nominal de la economía suele ser una de las herramientas
predilectas de los gobiernos en Argentina, ya que este permite un descenso en
la tasa de inflación sin tomar demasiadas medidas adicionales. El problema es
que se termina generando una apreciación del tipo de cambio real, que conlleva
a un déficit en las cuentas externas y no suele ser sostenible. De todas
formas, tras la devaluación del año pasado, el tipo de cambio sigue ubicándose
en niveles competitivos, de modo que por el momento no hay un riesgo en este
sentido, pero es necesario evitar que esta excepción termine siendo la norma,
como la historia argentina indica.
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