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Florencia Donovan -
"Hay que recomponer el salario real y recuperar la senda del
crecimiento". "No es necesario renegociar un acuerdo con el Fondo
Monetario Internacional". "Vamos a promover una ley que diga que los
jubilados no pagan medicamentos". "Vamos a continuar trabajando para
revertir las inequidades del sistema previsional". Muchas promesas y pocas explicaciones.
Hasta ahora no ha habido por parte de las dos fuerzas con más chances de
acceder a la presidencia más que frases proselitistas con respecto a lo que
piensan hacer en materia económica.
La economía dominará la agenda de quien asuma
la presidencia el próximo 10 de diciembre. No obstante, ninguna de las dos
fuerzas ha planteado hasta ahora planes contundentes para enfrentar los grandes
desafíos que surgen de la realidad argentina. Ni tampoco se han explicitado los
nombres de quienes cargarán con la titánica tarea.
Está claro que hablar de planes no rinde.
Mario Riorda, presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en
Campañas Electorales (Alice), lo estudia desde hace rato: "La plataforma
electoral es un concepto arqueológico -dice-. El 80% de las campañas en América
latina es de tipo personalista y menos del 20% se basa en propuestas
programáticas".
En el Gobierno no solo la economía es un tema
que se evita públicamente durante la campaña -"no hay ánimo para plantear
estos temas ahora", dicen-, sino que no hay un trabajo organizado en los
equipos de cara a un eventual segundo mandato. El exministro y actual
presidente del BICE, Francisco Cabrera, comanda un equipo de trabajo, pero en
paralelo existen varias iniciativas que compiten entre sí. Así, mientras el
ministro Nicolás Dujovne trabaja en algunas ideas para una reforma laboral, su
par en Producción, Dante Sica, hace lo propio. Algo similar sucede con la
reforma previsional: Dujovne ya hizo circular un borrador, que lejos está de
los principios que postulan en la propia Anses, que conduce Emilio Basavilbaso.
Un reflejo en la política del modelo demanagement Socma,
en donde la competencia entre los gerentes profundiza la centralización de
poder.
La reforma del sistema jubilatorio, sin
embargo, figura entre las prioridades de Juntos por el Cambio para un segundo
mandato. El proyecto que elaboró el exviceministro de Hacienda Sebastián
Galiani a pedido de Dujovne ya llegó a la Procuración del Tesoro, donde
comienzan a trabajar en cuáles pueden ser los flancos judicializables de la
propuesta. No hay reforma posible si luego el proyecto no pasa los filtros de
la Justicia. El proyecto que plantea Dujovne apunta a mejorar los incentivos
para que los empleados hoy en blanco aporten al sistema, dado que buscará que
los haberes sean proporcionales a los años de aportes del trabajador.
"El concepto de la prestación universal
para el adulto mayor (PUAM) que rige hoy no genera incentivos para que los
trabajadores aporten. Todo el mundo tiene el 80% del haber mínimo",
explican. Pero, además, el proyecto de Hacienda tiene un componente de ahorro
voluntario, con beneficios impositivos, similar al 101k que existe en Estados
Unidos. El aumento de la edad jubilatoria no es en este caso un punto
fundamental.
En la Anses, los postulados de lo que hay que
hacer en materia previsional son bien distintos. Apuntan más a mantener
el statu quo, pero perfeccionando algunos frentes,
como por ejemplo ir hacia un sistema impositivo para monotributistas y
autónomos que sea "más sano". "La persona con 30 años en la
formalidad va a ser cada vez más rara; va a tener que haber una solución para
la persona que trabaja en la informalidad", esgrimen. Consideran que hay
que revisar el esquema de moratoria, dado que el sistema irrestricto no
contribuiría a la salud del régimen, y trabajar sobre las pensiones sociales.
No está claro tampoco si Mauricio Macri le
dará o no continuidad al equipo económico. La tranquilidad cambiaria y la leve
recuperación de algunos indicadores poco antes de las PASO -el primero de los
pronósticos que los ex-Cambiemos pueden plantear como exitoso en sus años de
gestión- mejoraron las chances de Dujovne. El ministro de Hacienda confía entre
los suyos que tiene ganas de quedarse en un segundo mandato, al menos por un
año más. También Dante Sica aspira a seguir.
En los últimos días trascendió que en el
círculo más cercano del presidente Macri piensan en el candidato a senador
Martín Lousteau para un eventual nuevo gabinete. Aunque no está claro en qué
rol. "En seis meses Lousteau va a estar en el gabinete", repite uno
de los hombres que más cerca siempre estuvieron de Macri. ¿Terminará siendo una
candidatura testimonial? Demasiado pronto para aseverarlo. Probablemente ni
Macri tenga claro aún quiénes conformarían su gabinete en un eventual segundo
mandato. Cinco meses en la Argentina son una eternidad.
No mucho mejor organizado está el equipo de
Alberto Fernández. El candidato del Frente de Todos tiene un estilo
"radial" para gestionar sus equipos, según describen quienes trabajan
con él. Tal vez los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca Bocco, del
Grupo Callao, sean hoy con quienes Alberto opera de manera más sistemática. Con
el resto, el candidato consulta temas puntuales, pero sin cruzar propuestas. La
figura de Guillermo Nielsen es un claro ejemplo de ello. Luego están dentro de
su radio el ex-Banco Central (BCRA) Miguel Ángel Pesce -trabaja en una
propuesta de reforma del mercado de capitales y es el vínculo con la Embajada
de Estados Unidos-; el director de la oficina de la Cepal en Buenos Aires,
Martín Abeles; Sergio Chodos -quien podría manejar el vínculo con el FMI,
además de la estrategia legal en los juicios que el país enfrenta en el Ciadi y
en Nueva York-; la exministra de Scioli Silvina Batakis, y el execonomista del
BCRA Jorge Carrera.
El exviceministro de Economía Emmanuel
Álvarez Agis es otro de los consultados por Alberto. Como Lousteau en Juntos
por el Cambio, es de alguna manera un outsider que el
candidato del Frente de Todos valora y que podría designar en un cargo de
visibilidad.
Pero, tal como sucede con el Gobierno, no hay
en esa fuerza un trabajo integrado sobre las cuestiones económicas. "Es
que va a depender de la economía que nos dejen, como de cuántas reservas queden
en el Banco Central", se escudan, con cierta razón.
El mismo argumento usan hoy en el búnker de
Roberto Lavagna, donde los equipos que en marzo habían comenzado con una fuerza
arrolladora trabajan ahora con muy poco combustible.
El problema es que la economía difícilmente
vaya a darle al próximo gobierno el tiempo para desensillar y ponerse al día
con las cuestiones macro. Incluso entre los empresarios que apoyan la
reelección de Macri admiten que no habrá esta vez -como sí sucedió en los
primeros meses de 2016- una ola de optimismo: los inversores quieren ver
cambios antes de hundir su dinero en el país.
Visita desde el Norte
Todo pese a que el Gobierno de Donald Trump
sigue demostrando que no escatima esfuerzos para pavimentar la reelección de
Macri. El jueves llegará al país el secretario de Comercio de Estados Unidos,
Wilbur Ross. Tiene previstas reuniones con Macri, con Sica y con la Amcham,
cámara que nuclea a las empresas norteamericanas. Una posibilidad es que haya
anuncios sobre la flexibilización de las trabas para el ingreso del biodiésel
argentino a ese país.
Muchos creen que con las PASO al menos se
sabrá quién es el interlocutor válido en materia económica.
Para fines de agosto está prevista la visita
de una nueva misión del FMI. También gran parte de los viajes de fondos de Wall
Street se plantean ahora para fines de agosto y comienzos de septiembre.
Ante la duda, algunos sectores están buscando
cerrar temas pendientes estos días. Es el caso de los laboratorios, que le
reclaman desde el año pasado una deuda al PAMI por $3600 millones. El lunes
pasado, las tres cámaras del sector -Cilfa, Caeme y Cooperala- se reunieron con
el titular del PAMI, Sergio Casinotti. Estarían próximas a llegar a un acuerdo
de la cancelación de la deuda en 20 cuotas. No vaya a ser que quien asuma el
gobierno en diciembre tenga un plan contrario a sus intereses.
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