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Por Jorge Herrera
- Es cierto que la tasa de inflación mensual venía cayendo en los últimos
meses. También, no es menos cierto que el tipo de cambio nominal venía, salvo
algún salto esporádico, rebozando de estabilidad en el mismo lapso. Así desde
el BCRAy el conjunto del
sistema financiero fueron recortando las tasas de interés de
mercado.
A lo largo del primer semestre en repetidas
oportunidades, tanto desde la esfera oficial como privada, los voceros no se
cansaron de manifestar que eran tiempos de cautela ante la creciente
incertidumbre electoral. Toda toma de decisión estaba, por lo tanto, atada al
desenlace de las PASO.
De ahí que el fantasma de una aceleración del
proceso de dolarización sobrevolaba sobre el ánimo de los funcionarios. Sin
embargo, pareció primar cierto optimismo por sobre la cautela altamente
recomendada a lo largo del semestre.
Que las altas tasas de interés en pesos
imperantes son asfixiantes para cualquier proyecto o inversión productiva no es
sorpresa. Y si el Gobierno tenía en claro que en la tradicional puja dólar
versus tasa, hoy más que nunca, el horno no estaba para bollos, no queda muy
claro porqué arriesgarse a generar cierta incomodidad en los tenedores de
pesos, sobre todo, a medida que se acercaba el deadline de las
PASO. ¿Han vuelto a repetir el error de inducir una temprana baja de las tasas
de interés? Esto solo se pondrá responder el próximo 12 de agosto con el mapa
final de las PASO en la mano.
Por lo pronto parece que la baja de los
rendimientos ofrecidos a los ahorristas de plazo fijo en pesos, que se aceleró
a lo largo de este mes, está repiqueteando en el mercado cambiario. Hasta ahora
es un goteo. Porque en las últimas jornadas hubo un repunte de las colocaciones
a plazo (crecen más de $41.000 millones este mes). Pero también hay mucho
dinero estacionado en caja de ahorro, producto de plazos fijos vencidos, a la
espera de recalcular opciones.
La primera gestión del BCRA de Cambiemos pecó
de optimismo, bajó las tasas, apresuradamente, ante señales, tenues, de que la
inflación cedía y pagó caro el error. Sus sucesores parece que también han
pecado de optimismo, en lugar, de ser más papistas que el Papa. Si total nadie
esperaba ningún alivio de la tasa en términos de actividad antes de las PASO.
Ahora el BCRA ajustó algunas clavijas tras subestimar la demanda de base. Se
espera que los bancos suban algo las tasas a los ahorristas. ¿Pero serán lo
suficientemente atractivas para convencer a los ahorristas en quedarse en
pesos, o habrán llegado tarde? Ya veremos.
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