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Por Pablo Wende
- Además de su controvertida declaración sobre las Leliq, el candidato
presidencial del kirchnerismo, Alberto Fernández, dejó polémicas
consideraciones respecto al comportamiento del dólar. Así, reinstaló el
debate sobre si el tipo de cambio volvió a estar atrasado, luego de la
megadevaluación del año pasado.
Fernández dejó no una sino varias definiciones que apuntan en la misma
dirección. Entre otras cuestiones, dijo que el actual precio del dólar
"es una ficción", además aseguró que la cotización se moverá para
arriba "y todo el mundo lo sabe", para concluir que el país
precisa un tipo de cambio alto "para promover las exportaciones y generar
las divisas necesarias para pagar la deuda".
Y para rematar explicó que el campo no liquida pese a la cosecha
récord "porque todos saben que el dólar está subvaluado y están
esperando que se sincere". "Estoy convencido -concluyó- de que un
dólar atrasado nos condena al peor escenario".
Para medir hasta qué punto el dólar volvió a atrasarse, luego de varios
meses de comportamiento estable o incluso a la baja en un contexto
inflacionario, la mejor forma es seguir la evolución del Índice de Tipo de
Cambio Real Multilateral (ITCRM), que compara la evolución de las monedas de
los principales 12 socios comerciales de la Argentina, además de la inflación
en cada uno de ellos. Así surge si la moneda se está atrasando o no respecto a
los países con los que la Argentina mantiene una fluida relación comercial.
El actual nivel de tipo de cambio real se ubica en 110,7 puntos, con el
dólar cotizando a $44,93. El 25 de abril de 2018, justo antes de que comenzara
el fuerte proceso devaluatorio, ese índice era de apenas 89,5 puntos. En
ese momento el tipo de cambio cotizaba a $20,50.
De estos valores se desprende que el tipo de cambio actual es un 24% más
alto que la cotización predevaluación. Llevado a abril de 2018, sería un dólar
en aquel momento de $25,40.
Sólo se registró un dólar más alto en términos reales después del
segundo episodio devaluatorio en agosto de 2018. Sin embargo, esa mejora
conseguida por un tipo de cambio más alto fue rápidamente eclipsada por el
aumento de la inflación.
Quienes sostienen, como Alberto Fernández, que este dólar es "una
ficción" argumentan que sólo se mantiene en estos niveles por la venta de
divisas que realiza el Tesoro con dinero del FMI (USD 60 millones todos los
días) y las elevadas tasas de interés que el Central paga por las
Leliq. Si no existieran estos dos factores, el tipo de cambio de
equilibrio sería mucho más alto.
En el Central, en cambio, sostienen que se trata de una situación
marcada por un alto componente de incertidumbre electoral. Por lo tanto, hay
que pagar un "premio" mayor a los ahorristas para que se queden en
pesos. Una vez despejadas las dudas, sostienen, se podría ir a un esquema más
normal. Es decir tasas más bajas porque ya no habría peligro a un nuevo salto
cambiario.
Claro que todo esto dependerá de cómo tome el mercado el resultado de
las PASO y posteriormente quién resulte ganador en la elección presidencial.
Dependiendo de quién gobierne a partir del 10 de diciembre tendría más o menos
problemas para mantener una determinada cotización.
El mensaje de Alberto Fernández sobre la necesidad de un dólar más alto
podría promover una mayor corrida sobre el tipo de cambio si el resultado de
las PASO lo deja más cerca de convertirse en nuevo presidente. Si está decidido
a promover un salto cambiario, los inversores se tratarían de adelantar para
comprar dólares "baratos" antes que se produzca la nueva devaluación.
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