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Por Lucila Lopardo - Marcelo Elizondo,
especialista en negocios internacionales, hizo una presentación especial en la
que reflexionó sobre la posición de la Argentina en el comercio internacional y
las oportunidades que le surgen para abrirse al mundo.
Presentó un repaso
sobre la situación actual del comercio internacional. El especialista aclaró
que la actividad sigue creciendo. "Si sumamos las exportaciones de todos
los países del mundo nos da US$25 billones, una cifra récord para toda la
humanidad", apuntó. Sin embargo, aclaró que, a medida que la actividad
crece, surgen "más complicaciones" como los aranceles y las
discusiones políticas. "Hay que prepararse para un escenario más
complejo", aseguró.
En segundo lugar,
aclaró que el comercio internacional de bienes de origen agropecuario sigue
creciendo. "Esto tiene que ver con fenómenos como el incremento de la
población especialmente en Asia y en África. Desde allí vendrán las más
dinámicas fuerzas de la demanda", informó. Pero este no es el único
factor, según Elizondo, hay otras variables como la urbanización de la
población y la consolidación de la clase media que impulsarán la demanda.
Mencionó que
existen dos conjuntos de mercados demandantes de productos: el de los países
desarrollados como Estados Unidos, Alemania, Japón y Francia y un segundo
conjunto, los mercados emergentes, a los que definió como "más
dinámicos". Entre estos, destacó Arabia Saudita, Indonesia, Vietnam,
Tailandia, China o la India.
"El acuerdo
entre la Unión Europea (UE) y Mercosur es una gran oportunidad porque generará
un flujo de negocios", destacó, pero llamó a no perder de vista a los
emergentes. "La UE tiene una política de constante firma de acuerdos de
este tipo. Mercosur venía de atrás. Esperemos que haya más acuerdos de este
tipo", dijo.
Elizondo destacó
que la Argentina se ubica entre los diez principales abastecedores de productos
agropecuarios del mundo. "Esta capacidad deberá ser multiplicada en la
medida que avancemos en el cumplimiento de requisitos cualitativos",
planteó como desafío, y aclaró que entre estos requisitos cualitativos están la
necesidad de entender en qué consiste el comercio internacional y cómo impactan
las nuevas tecnologías.
Elizondo explicó
que, actualmente, el mundo comercia bienes intermedios. "Si queremos
abastecer la demanda mundial hay que mirar los bienes intermedios y no los
finales. La marca y el envase es lo que más valor agrega pero no lo que más
parte del comercio internacional genera", explicó.
"Debemos tener
empresas globales que, en tiempo real, estén en constante vinculación. No solo
hay que comerciar sino que hay que formar parte de los encadenamientos, que son
cada vez más intangibles y se basan en el conocimiento, la información y la
inversión", describió y, como "moraleja final", dijo que hay que
acompañar este proceso de evolución y, para esto, mejorar la tasa de inversión.
"La tasa de inversión en todo el mundo representa el 24% del PBI global.
En la Argentina, está en torno al 17% del PBI local. Tenemos una escasa
inversión doméstica", cerró.
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