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Por Claudio
Zlotnik - Sin demasiadas chances de poder apelar a la economía para hacer campaña,
el Gobierno se fijó una meta: tener un verdadero activo en la previa a
las elecciones generales de octubre y poder mostrarlo. En
concreto, el objetivo es llegar a ese momento con una inflación -ya sea de
agosto o, a más tardar, en septiembre-, que arranque con el número 1.
Da exactamente lo mismo si da 1,5%, 1,7% o 1,9%.
El único objetivo pasa por mostrar que la tendencia inflacionaria es claramente
bajista. Es que, de conseguirlo, sería la primera vez desde enero de 2018 que
el IPC mensual empiece con esa cifra. Es decir, hace más de un año y medio.
Justamente, si se cumple ese objetivo que se
planteó el equipo económico, el Gobierno buscará promocionar que, en términos
de inflación, ya no se está "en el medio del río sino más cerca de la otra
costa", tal como definió un miembro del equipo económico, en diálogo
con iProfesional.
En enero del año pasado, la crisis cambiaria todavía no había estallado.
Y aunque aquel 1,8% lucía demasiado elevado para los objetivos oficiales, lo
cierto es que a partir del mes siguiente, la inflación se hizo más indomable. Y
llegó al pico de 6,5% de septiembre, ya con el tipo de cambio a los saltos.
La ilusión del equipo económico tiene sustento: la inflación ha venido a
la baja en los últimos meses, desde niveles elevados, por cierto. Y en sus
mediciones de alta frecuencia, el Palacio de Hacienda detectó que este mes el
escenario viene más tranquilo todavía.
Funcionarios dejaron trascender a consultoras de
la City que el dato de julio daría en torno a 2,2%. Contra 2,7% del mes pasado.
Y que la denominada "inflación núcleo" -alimentos, entre otros ítem-
arrojaría incluso algunas décimas menos.
En el Gobierno destacan ese nuevo descenso -por ahora extraoficial,
claro-, justo en un mes estacionalmente caliente por la influencia de las
vacaciones de invierno.
La movida del Gobierno por instalar que el índice sigue en descenso se
debe a que el dato recién se conocerá el próximo día 15; luego de las
Primarias.
Con estrategia de
"mano dura"
Para asegurarse la desaceleración de los precios, el Banco Central mantiene con rienda corta al dólar.
Desde la semana pasada viene operando en el mercado de futuros -vendiendo- para
evitar cualquier movimiento abrupto.
Pero más allá de esta decisión de campaña, lo cierto es que el Palacio
de Hacienda busca instalar que la desaceleración inflacionaria es un hecho
concreto. Y que quedará reflejado cuando el jueves 12 de septiembre se conozca
el dato de agosto. O, a más tardar, el de septiembre -el 16 de octubre, a 11
días de las generales-.
Para afianzar la dinámica bajista, el Gobierno tomó un par de decisiones
clave para lograr el objetivo. El primero está a la vista de todos: mantener al
tipo de cambio lo más calmo posible en medio de la campaña.
Pero, además, hizo contactos con las principales
petroleras para moderar cualquier intención de aumento en los combustibles.
Algo posible en medio de la estabilidad cambiaria y también del precio del
petróleo a nivel internacional.
De todas formas, las compañías del sector alegan que tienen un retraso
de 10% respecto de la evolución del tipo de cambio y del valor del barril de
crudo.
No obstante eso, el Gobierno estaría dispuesto a
modificar la estructura impositiva de las naftas con tal de frenar una eventual
remarcación. La cuestión se definirá esta misma semana, pocas horas antes de
que comience agosto.
Ya el mes pasado, Hacienda postergó la modificación impositiva que
estaba pautada, y de esa forma logró una morigeración del aumento en los
surtidores.
En el mismo sentido, existe un canal de diálogo con las empresas de
medicina prepaga, con el objetivo de demorar un intento de actualización en los
valores de los planes.
Los rubros regulados -básicamente las tarifas de los servicios públicos-
se mantendrán inalterados hasta que pasen las elecciones, lo que también le ayuda al Gobierno a enfriar la
dinámica inflacionaria.
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iProfesional ya adelantó que, en lo que va del mes, no hubo grandes
alzas en los precios de los alimentos. Al contrario: las listas de las principales empresas contienen algunas
rebajas.
¿Argentina año verde? De ninguna manera; como existe una contracción
severa del consumo masivo, las empresas ajustan algunos precios a la baja con tal de vender y evitar así una
pérdida de su participación en el mercado.
Marina dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go, que mide
semanalmente la evolución de los precios, se muestra optimista sobre la inflación de corto
plazo. "El arrastre para el mes de agosto viene bajo. Sin sobresaltos
cambiarios y sin los aumentos en las tarifas, podría dar menos de 2 por
ciento", apuntó, en diálogo con iProfesional.
La consultora Elypsis, que también mide precios online, relevó un ínfimo movimiento la semana
pasada, de tan sólo el 0,1%. Es la primera vez que ocurre desde la explosión de
la crisis cambiaria, en abril de 2018.
Los cálculos de Elypsis apuntan a una inflación de 2,3% a 2,4% para este
mes. Algunas décimas por encima a lo que cree Hacienda, pero por debajo a lo
que estimaban las consultoras de la City antes de comienzo del mes.
Por su parte, la consultora Orlando Ferreres & Asociados va en esa
misma línea. "La medición de las tres primeras semanas del mes contra las
tres primeras semanas de junio arrojó una suba del 2,8%. Por otro lado, la
inflación general de la tercera semana del mes fue de 0,2%, y en la medición
núcleo la variación fue del 0,1%", señaló la consultora en su último
relevamiento.
Fausto Spotorno, economista jefe de OF&A, también proyecta un índice
que seguirá en descenso en las próximas semanas. Un escenario que se alineará
con las necesidades políticas de la Casa Rosada.
En su último reporte, el banco Credit Suisse reveló la visión del BCRA
sobre los tiempos que se vienen: "Los funcionarios del Central ven a la
inflación desacelerando pero reconocen que en los próximos meses el menor
crecimiento será más gradual que el que se vio en abril-junio", comentó la
entidad.
Y remarcó que el Central estima una inflación del 2% para cuando se
lleven a cabo las elecciones de octubre.
Una de las preguntas clave que habrá que
responder para el caso de que, efectivamente, se concrete esta proyección
refiere a si Guido Sandleris aprovechará esa circunstancia para bajar la tasa
de interés de referencia.
Quedó más que claro que el Banco Central prefiere la cautela antes que
nada, después de lo sucedido el último verano cuando Sandleris se animó a
disminuir el costo del dinero (al 44% anual) y, de un día para el otro,
resurgió la escalada del tipo de cambio. Sandleris volvió sobre sus paso, y
recién ahora se animó a un recorte que, como piso, llegó al 58% anual.
Financistas que tuvieron contacto con las autoridades del BCRA en las
últimas jornadas dan cuenta de un tono mesurado, tanto de Sandleris como de Gustavo
Cañonero, número dos de la entidad.
Esos funcionarios dejaron trascender que descartan una rebaja en el
costo del dinero para antes de que se definan las elecciones. Ya sea en octubre o en noviembre.
La apuesta del Gobierno es que, si hay una leve recuperación económica,
ésta se produzca por el lado del campo (algo que se vio patente en los últimos
datos del EMAE, donde el sector agrícola se expandió 49,5% frente a la
retracción de los otros sectores clave).
También se apuesta a una leve mejora del consumo. Los últimos registros, adelantados por iProfesional, mostraron que junio fue el peor mes del año en
relación a la demanda de alimentos y productos para la higiene personal y la
limpieza del hogar.
Tanto para la consultora AC Nielsen como para Kantar Worldpanel, el mes
pasado hubo caídas interanuales de 7,9% y 9% respectivamente.
El Gobierno quiere que, a través del Ahora 12, haya una reactivación en
la venta de electrodomésticos en cuotas. Y, con esa misma idea, se está
trasladando este beneficio a otros rubros, como muebles, equipos de GNC para
vehículos y viajes.
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