La caída en la demanda procedente de Estados Unidos y los retrasos para sacar adelante la reforma tributaria en México, que se espera ayude a evitar la evasión fiscal y a elevar el PIB, están llevando al peso mexicano a niveles mínimos de cinco meses. Es la segunda divisa que peor comportamiento registra frente al dólar y se ha depreciado el 4,5% en lo que va de año que repercutirá de nuevo en las cuentas de resultados de las empresas españolas, en especial en BBVA ya empezaban a dar por superado el efecto del tipo de cambio.
Las previsiones de crecimiento económico para México se han ido debilitando a lo largo del año. Así, la previsión de incremento del PIB mexicano en 2003 establecida por el Gobierno a comienzos de año era del 3%, que se ha reducido después al 2,1%. En el segundo trimestre, la economía mexicana ha crecido un débil 0,2%, frente al 1,2% de incremento del primer trimestre, mientras que el dato de producción industrial, indicador clave para medir las relaciones comerciales con Estados Unidos, ha caído en junio el 1,7%, por debajo de las previsiones del mercado.
En este contexto, el peso mexicano ha emprendido un camino a la baja desde el pasado mes de mayo, en que alcanzó su máximo valor frente al dólar, en las 10,116 unidades por dólar. La divisa mexicana se cotiza ahora en la zona más baja de los últimos cinco meses, a 10,85 unidades por dólar, y no recoge por tanto la apreciación que disfruta el dólar frente al euro, a pesar de la habitual correlación de la economía mexicana con la estadounidense. Incluso el real brasileño, que siguió el camino del descenso junto al peso durante el pasado año, se desmarca ahora de la divisa mexicana y acumula una apreciación en lo que va de año del 17,8%.
La evolución del peso mexicano tiene especial incidencia en los resultados de BBVA, que obtuvo de México en el primer semestre del año un beneficio de 195 millones de euros, que supone el 16,7% del beneficio neto del grupo y más de la mitad de las ganancias generadas en América Latina.
BBVA prevé una ligera apreciación del peso mexicano a finales de año, ya que confía en que la divisa se aprecie por entonces hasta los 10,7 pesos por dólar, según las últimas estimaciones de BBVA Bancomer. Este pronóstico está en línea con las previsiones que manejan diversas firmas de análisis que, si bien señalan las debilidades actuales de la economía mexicana, confían en una recuperación.
Morgan Stanley señala que, si bien los últimos datos macroeconómicos podrían sugerir un debilitamiento en la correlación de la economía de México y Estados Unidos, agravada por la competencia que plantea China a México en el mercado de su país vecino, la relación entre ambas economías están en el grado de vinculación más alto de las últimas décadas. Para la firma estadounidense, el indicador que mejor refleja el paralelismo entre la economía estadounidense y la mexicana es la producción industrial. Así, la recuperación que ha disfrutado esta rúbrica en Estados Unidos en el mes de julio, en que creció el 0,5%, tendrá que tener eco en México, donde aún no se ha publicado el dato correspondiente a ese mes.
JP Morgan confía en que se alcance el consenso necesario para aprobar la reforma fiscal que ha planteado el gobierno de Vicente Fox y con la que se persigue evitar la evasión a Hacienda, promover las inversiones e incrementar con ello el Producto Interior Bruto. |