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¡Preparados, listos, ya! A poco más de una
semana de las PASO,
los cónclaves financieros y empresariales deshojan la margarita de las
encuestas. Los que más saben advierten que los sondeos cada vez son
más imprecisos para pronosticar el resultado del 11-A, y menos el 27-O. Con un
error muestral del 3% y el escaso margen entre las principales fuerzas
políticas (dada la alta polarización, cercana al 80%), cualquier cosa puede
pasar, se atajan los analistas políticos. Pero pese a la elevada incertidumbre,
lo más claro surgió en un desayuno de una de las principales consultoras con
sus clientes. Ahí quedó claro que la clave de las PASO es el “45”. Es que
si una de las fuerzas saca entre 43% y 44% de los votos, puede ganar en primera
vuelta. De ahí que cuanto una de ellas más se acerque al 45%, ese es el
dato clave. Y esto tiene mucho que ver con el probable impacto que esto tenga
en los mercados, el día después. Si aparece algún resultado similar a este
número, sí cambiará el statu quo. Claro que quedaron algunos
interrogantes como, por ejemplo, si alguien se bajará entre las PASO y la
primera vuelta. O qué harán los votantes de Espert y Lavagna. En lo que no
parece haber muchas dudas es en la desventaja oficial en el conurbano
bonaerense, donde mandan los altos niveles de pobreza. De acá a las PASO hay
tiempo todavía para imponderables. Mientras que entre las PASO y la primera
vuelta, hay suficiente tiempo para revertir una diferencia de 3 o 4 puntos. Por
eso el dato a seguir es el “colorado”, el 45.
Fue muy comentada, no en muy buenos términos,
una seudocumbre oficial, con gran participación de ministros. Es que según
trascendió en el mercado tras esa reunión quedó la sensación de que un segundo
mandato de Macri no viene con ninguna de las reformas estructurales relevantes.
Hoy todo, claro, es la campaña, pero quienes dicen estar “trabajando” en
2020-23 parece que no tienen muy claro el rumbo. Los popes no están pensando en
lo que viene. Hubo ruido también en el mercado del dólar futuro. Parece que con
el cierre de mes se le cayeron contratos al BCRA, y ayer en lugar de comprar
habría vendido. Según un conocido experto, de acuerdo con el interés
abierto del futuro del dólar en el Rofex (ya fusionado con el Matba comenzó a
operar ayer), se podría haber afectado la capacidad de fuego del BCRA en unos
u$s2.000 millones. Claro que igual puede pasar de 2.000 positivos a 3.000
negativos, explica el experto, con lo cual todavía tiene buen poder de fuego.
Aunque fuentes cercanas creen que el BCRA se corrió y de ahí el salto del
billete. Apropósito, un dólar de $45 (¡ya parece un número mágico!) es un dólar
lógico. El dólar del fatídico 28-D (2017)sería hoy de $32,3 mientras que el
dólar del FMI II (septiembre 2018) equivale a $54 de hoy. Se siguen comentando
las declaraciones del economista Guillermo Calvo, que anduvo por Chile en un
seminario del FMI con el Banco Central trasandino. Según le explicó a amigos,
fue mal interpretado, lo que el quiso señalar fue que si ganaba Fernández no
iba a tener más opción de hacer las reformas pendientes y con Macri en la
oposición era garantía que de las apoyaría. Mucha ingenuidad.
Recién salido del horno el informe del IIF
sobre el flujo de capitales a mercados emergentes de julio fue la excusa para
un almuerzo financiero en el Bajo Belgrano. El anfitrión desgranó la data
para sus comensales: sigue la anemia tanto para acciones como para bonos de
mercados emergentes. Después de un sólido desempeño en junio (con entradas de
u$s40.900 millones) los no residentes sólo ingresaron u$s24.300 millones en
julio. Ahora jugaría a favor la expectativa de un cambio moderado de la Fed. El
IIF piensa que las perspectivas siguen siendo difíciles, dadas las grandes
cantidades de hot money que ya tuvieron destino a los
emergentes en los últimos años, lo que generó un sobreendeudamiento (un lastre
estructural para los nuevos flujos). Para este año el IIF estima un ingreso
neto de capitales en activos argentinos de u$s18.600 millones (versus u$s38.300
millones de 2018). Los flujos de deuda de julio se repartieron u$s13.100
millones a Asia, u$s4.300 millones a Lationamérica, u$s3.600 millones a Europa
y u$s2.100 millones a África.
Un five o’clock tea muy british protagonizaron
dos gestoras, que además de comentar el último Alpha Female trajeron novedades
de afuera. Respecto al Reporte 2019 de Citywire comentaron con tristeza que aún
el “sexo débil” no gana mucho terreno en la industria global de fondos de
inversión ya que sólo el 10,8% de los administradores son mujeres (en 2016,
primer Reporte era el 10,3%). Aunque, según Citywire, es probable que las
mujeres administren fondos en sectores especializados. Claro que esto significa
que también manejan menos activos que sus contrapartes masculinas que dominan
los sectores principales. Pero gran parte del té se lo llevó el caso de la
suiza GAM. Es que la firma de inversiones con sede en Zúrich decidió despedir a
su gestor de bonos estrella, Tim Haywood, por mala conducta. El director
de inversiones había sido suspendido en julio de 2018 mientras se investigaba
un incumplimiento de las políticas internas relacionadas con el mantenimiento
de registros y la administración de riesgos. Tim tenía a su cargo más de
u$s7.000 millones de activos, cifra que se redujo a casi u$s3.000 millones. Al
parecer, todo el escándalo surgió de una denuncia interna. Sobre el final, una
de las gestoras trajo a la mesa la última movida del megamillonario
divorciado Jeff Bezos, quien vendió casi un millón de acciones de Amazon
por casi u$s1.900 millones (le quedan poco más de 58 millones de acciones, que
equivalen a más de u$s109.000 millones). Ambas gestoras “chocaron tazas” por la
exesposa de Bezos, MacKenzie, que obtendría el 25% de las acciones que el
matrimonio tenía en Amazon ( 78,81 millones), algo así como 19,7 millones de
acciones, equivalentes al 4% del capital social de la firma. El último dato
comentado fue el derrumbe de la libra esterlina, que ayer siguió cayendo pero
mantuvo 1,21 dólares, en niveles no vistos desde enero de 2017. A lo que se le
teme es a que el brexit se produzca sin acuerdo por la
intransigencia del Gobierno de Boris
Johnson, sumado a la fortaleza del dólar después de que la Fed no garantizara
más recortes de tasas. Esto es lo que impactó en la libra, que prolongó su
caída de más de un 4% en julio, su peor mes desde octubre de 2016.
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