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Por Javier Blanco -
La plaza accionaria local confirmó ayer que, sin un empuje de los ADR, tiende a
ajustar, porque ya luce muy limitada para generarlo por el reducido volumen de
negocios que maneja.
Y como ese
mecanismo de transmisión de valor quedó afectado en las últimas horas por el
vuelco que dio el mercado global hacia la cautela, tras desilusionar la Fed a
los inversores y volver a escena las tensiones comerciales entre Estados Unidos
y China, su recorrido quedó muy condicionado.
"El recorte de
la tasa en un cuarto de punto ya había sido descontado por el mercado, incluso
en exceso. De allí la reacción negativa que mostró, la que se agravó por el
recrudecimiento del conflicto comercial entre estas potencias", explicó
Roberto Drimer, de la consultora VatNet.
El analista
recuerda que un dato que mantiene cautelosos a los grandes inversores es que
"la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro está virtualmente
achatada de 0 a 10 años, algo que en otras ocasiones resultó un indicador
fiable de que se avecinaba una recesión de la economía".
Esa tendencia
incluso se acentuó ayer al comprimirse otro 2,5% el rinde del bono a 10 años,
que cerró en 1,85% anual, tras tocar incluso un mínimo de 1,823% en la jornada.
Esto supone su menor nivel desde el 9 de noviembre de 2016, es decir, apenas
después de que Donald Trump fuera elegido presidente de Estados Unidos.
En este marco, el
índice S&P Merval local cerró con una mínima baja del 0,1%, con lo que
ajustó en la semana 1,5% promedio en pesos y 3,6% en dólares, aunque los
analistas valoraron que se mantuviera sobre los 41.000 puntos (quedó en
41.384).
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