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Por Alejandro Colle - Los operadores esperan un
dólar picante en la última semana de negocios financieros antes de las
Primarias. En parte debido al clima global, donde la divisa estadounidense
se mantiene firme frente a las 6 principales monedas del mundo y que replica
sobre las emergentes. Pero también por motivos locales, debido a la falta
de una clara diferencia en las encuestas para las dos fuerzas mayoritarias que
pugnan por los votos del próximo domingo.
La semana pasada el
dólar subió contra el peso 1,6%, a $44,65, en el circuito mayorista, mayormente
como consecuencia de la fortaleza de la moneda norteamericana en el mundo,
luego de que la Reserva Federal (Fed) bajara apenas 0,25 de punto la tasa para los
fondos federales y que el presidente Donald Trump reviviera la tensión en el
conflicto comercial que mantiene Whashington con Beijing, al anunciar vía
Twitter la aplicación de aranceles a unos u$s300.000 millones de productos que
EE.UU. importa desde China. Sería a partir del 1 de septiembre y esta semana se
retoman las negociaciones, pero igualmente la reacción fue negativa.
El índice DXY, que
mide la evolución del dólar frente a una canasta integrada por el euro, la
libra esterlina, el yen japonés, el franco suizo, el dólar canadiense y la
corona sueca, cerró en leve baja el viernes, pero se mantiene por encima de la
marca de 98 puntos, luego de haberse acercado a los 99 el promediar la semana.
Ese clima se extendió a las monedas emergentes y en la región el real brasileño
y el peso chileno se depreciaron el 2,6% y el mexicano 1,4% en las últimas 5
ruedas cambiarias. Hubo vuelo a la calidad, que se vio en la demanda de Bonos
del Tesoro, cuyo rendimiento cayó a 1,85% anual.
Hasta el 23 de
julio, el dólar en Buenos Aires se mantuvo equilibrado, pero desde ese día
comenzó a sentirse una mayor demanda por cobertura de bancos y salida de
fondos, que los operadores de cambio atribuyeron más a la fortaleza global
de la divisa que a cuestiones domésticas, como la cercanía de fin de mes o las
cifras que pudieran surgir de las encuestas. Desde entonces, la cotización del
dólar mayorista subió dos pesos, ó 4,7%.
El Banco Central
solo intervino en el mercado de futuros, vendiendo parte de la posición de
u$s3.000 millones que había acumulado durante los meses de calma cambiaria. En
el mercado no hay certeza de cuánto habría desarmado de esa posición ya que no
existe información pública, pero una estimación basada en un cálculo aproximado
sugiere que serían entre u$s1.500 y $2.000 millones. Quedarían, si esto fuera
acertado, u$s1.000 millones más los u$s3.600 millones de límite a las ventas
abiertas concedido por el FMI hasta fin de septiembre.
También operó en el
mercado de dinero, absorbiendo dinero a través de las Letras de Liquidez y
convalidando una suba de más de 100 puntos básicos en la tasa de interés de las
Leliq a 61% anual.
Es probable que el
Banco Central mantenga su estrategia de actuar únicamente en el mercado de
futuros y a través de la regulación monetaria como hasta ahora, si detrás de
una nueva eventual suba del dólar hubiera solo factores externos. Pero si se
interpretara que esa demanda respondiera a motivos disruptivos locales,
originados en cuestiones relacionadas con la política y las elecciones del próximo
domingo, hay quienes esperan ver si el BCRA finalmente
refuerza su estrategia de intervención, agregando operaciones en el mercado
spot, además de los u$s60 millones diarios que vende por cuenta del Tesoro.
Quienes creen que
el precio del billete norteamericano se mantendrá firme en el comienzo de la
semana, argumentan que el viernes hubo operaciones de “swaps”cambiarios
por unos u$s250 millones: son instituciones que vendieron dólares contado para
colocarse en pesos por 3 y 4 días, aprovechando una tasa de más del 60% anual,
pero recomprando simultáneamente las divisas para las ruedas de hoy y mañana.
En el mercado se
hacen varias preguntas. Si es posible que los factores externos se disipen o
si, por el contrario, recrudezcan. Y en tal caso, si a esa causa de alteración
podrían añadirse cuestiones locales relacionadas con las Primarias del domingo
próximo.
Son preguntas que
no tienen respuesta. Consideran que aquellos que tomaron posiciones financieras
en moneda local apostando a un triunfo oficialista difícilmente las modifiquen.
Lo mismo para la estrategia de quienes se cubrieron en moneda dura aquí (los
plazos fijos en dólares crecieron) o en el exterior. Una variante sería
probablemente un aumento en la posición dolarizada de las carteras,
respondiendo a versiones que sugieren una mayor polarización entre las fórmulas
de los Fernández y Macri-Pichetto, que reforzaría la posibilidad de una
definición presidencial en la primera vuelta de octubre.
Eso, sin saber si
sería para un lado o para el otro, es una moneda al aire, cuyo desenlace
promete ganancias o pérdidas igualmente importantes. Es la razón por la que
muchos profesionales se mantienen lateralizando los negocios hasta que haya más
claridad.
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