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Por Jorge Herrera - Temblaron ayer Wall Street
y las principales Bolsas del mundo. Se acentuaron los rendimientos negativos de
la deuda soberana europea. El precio del oro alcanzó un máximo de ocho
años en u$s1.458 (gana más de 10% en dos meses). Hasta el bitcoin fue refugio
con subas del 8% a u$s11.800. Todo ello tras la decisión china de devaluar el
yuan más de 1,5% a niveles de 7,05 unidades por dólar. De modo que a la
guerra comercial entre EE.UU. y China ¡ahora le sumaron una guerra de divisas!
Todo venía más o
menos controlado, luego de la capitulación de Powell (la Fed fue el último
banco central que bajó la tasa) ante Trump, quien no pudo con su genio e
intensificó -mientras negocia- la guerra arancelaria contra China. Ahora la
Fed, ante la escalada de una guerra de divisas, tendrá que ir por una política
monetaria más moderada, así las probabilidades de otro recorte de tasas
aumentaron y el índice del dólar solo irá a la baja.
Además del impacto
de la devaluación del yuan hay cinco temas a tener en cuenta este mes.
Hasta ayer, el año
venía siendo muy bueno para las acciones con un S&P 500 que acumulaba a fin
de julio una suba de casi 20%. Pero agosto puede marcar un quiebre. Es que la
historia juega en contra. Según LPL Research, desde 1950, agosto es el mes con
peor desempeño, con un promedio de 0,05% (también es el mes más débil en los
últimos 10 y 20 años).
La capitulación de
la Fed hace que la burbuja de la deuda corporativa estadounidense sea aún
más precaria cuando ya alcanza un máximo histórico de más del 47% del PBI. La
expectativa de nuevos recortes alentaría nuevos préstamos más riesgosos. A
fines de 2018, la deuda corporativa era de u$s5,7 billones, dos veces y media
más que la década anterior. Peor es el panorama si se tiene en cuenta que el
segmento más grande y de más rápido crecimiento de deuda es el que tiene una
calificación “BBB”, casi basura (en mayo S&P Global informó que el valor de
los bonos “BBB” superó los u$s3 billones por primera vez, lo que representa más
de la mitad de todos los bonos investment grade). Bajo un escenario
recesivo las compañías altamente apalancadas estarán en problemas cuando vean
subir los pagos de intereses. Así el universo de prestamistas que apostaron a
al riesgo serían más vulnerables. Otro tanto ocurre con la deuda pública del
Tesoro (para 2024 toda la emisión de deuda pública se usará para pagar
intereses sobre la deuda pasada).
La guerra comercial
ya afecta a los importadores y consumidores estadounidenses. Pero además
hay un impacto negativo en las ganancias de las multinacionales con sede en
EE.UU. Según FactSet, las empresas que generan más de la mitad de sus ingresos
en el extranjero vieron caer sus ganancias hasta un 13,6% trimestral. Contra un
aumento del 3,2% en las ganancias para las empresas con menor exposición a los
ingresos globales, y un descenso promedio del 2,6% para todas las compañías del
S&P 500. Claro que también los aranceles están perjudicando el crecimiento
de la producción tanto en EE.UU. como en el resto del mundo.
La demanda de oro
refleja el temor: en el primer semestre fue la mayor en tres años (2.181,7
toneladas) en parte debido al mayor apetito por los ETF respaldados por oro,
como también por la compra récord de los bancos centrales.
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